Pienso que la condición de hermano mayor me dio la oportunidad de haber sido, de sus hijos, quien más compartió con papá. Quizá su extraordinario amor por la mesa, tanto la buena como la mala —¿cuál será cuál?— lo apartó prematuramente de nosotros. Un obrero típico de la capital: sexto grado completo, de la provincia, crítico de cualquier gobierno, votante sempiterno y apasionado del béisbol y del boxeo; mas alérgico, muy alérgico al fútbol. Nunca estuvo en contra de que cultivara la pasión por otras disciplinas, pero reconozco en las preferencias deportivas de “faylo” —así le llamaba en sus últimos años— el origen de mis fanatismos más lejanos. Hago esta introducción porque para apartarme, aunque sea por un momento, de la política, sostuve una conversación imaginaria con quien fue mi entrañable compinche.
Felipe Benites: ¡A MI GALLO VOY! (para conocedores)
Octubre 30, 2006 · Dejar un comentario
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