Estamos ante una revisión criolla del subgénero norteamericano de la dream team movie que ha dado varias piezas fundamentales, como la clásica Siete hombres y un destino, de John Sturges, y la versión original de Ocean’s eleven, de Lewis Milestone, ambas de 1960, sin contar con el triple remake que Steven Soderberg ha hecho de esta última a partir de 2001. Ya sea el Chris de Yul Brinner o el Danny Ocean de George Clooney, existe un personaje principal que recluta y reúne a un puñado de brillantes especialistas para ejecutar una operación maestra, siempre con estilo y humor. Es lo que hace el SN de Mario Cimarro con la banda de Los Entendidos en Puras joyitas, una de las mejores comedias venezolanas de los últimos tiempos, concebida con gran precisión de detalles y producida con un tono moderno, imaginativo y profesional por un dueto conformado por Henry Rivero y César Oropeza.
Si bien es una comedia, Puras joyitas no es inocua ni mucho menos pueril. Propone una forma de entender la «cultura de masas» del venezolano a partir de factores tan diversos —pero no por ello desdeñables— como el culto a las tetas artificiales, especialmente por las mujeres más que por los hombres, o la fascinación por las reinas de belleza que «dejan muy en alto el nombre del país» o la ambición que propicia el dinero fácil a través de métodos más bien difíciles. Rivero y Oropeza se fundamentan en códigos de percepción perfectamente establecidos, casi tradiciones estéticas, para que el enigmático SN negocie con sus amigos —en una versión local del «are you in or out?», como diría Danny Ocean— el robo de la corona del máximo certamen de belleza nacional para contrabandear brillantes legítimos hacia Filipinas. No obstante, este punto de partida dramático no es el punto de partida real de la película, pues antes de establecer el primer conflicto de la trama el propio SN define su perspectiva y sus consideraciones —digamos filosóficas— sobre su oficio y la naturaleza de sus asociados. Los describe a cada uno mientras expone sus ideas sobre tetas, belleza, cariño, negocios, solidaridad, discreción y todo lo que sea pertinente a la operación que está punto de contarnos. SN es un anfitrión y un maestro de ceremonias, además del gerente de la trama.
Esa trama se desliza por vericuetos que van presentando situaciones tradicionales al lado de momentos insólitos, en una combinación de acciones no realistas, más bien celebrativas, que buscan generar la risa del espectador. Y lo logran. Este tejido de personajes y escenas constituye el soporte de un guión que no deja cabos sueltos y que no tiene pudor a la hora de reconstruir —ante los espectadores— su lógica dramática para asegurar su coherencia. Esta plataforma es lo que permite que Puras joyitas no se convierta en un sketch más de comedia de televisión y adquiera su dimensión de ironía cinematográfica. Sobre todo por el dibujo nítido de los personajes y por lo sorprendente de sus acciones.
La puesta en escena no sólo se corresponde con la propuesta del guión sino que la potencia a través de recursos tecnológicos y dramáticos, tanto en el plano de la fotografía y de la banda sonora como en el trabajo de animación. Se suman una muy bien lograda banda sonora, un montaje preciso y una producción adecuada a las intenciones. Rivero y Oropeza rehuyen la moralización sobre la «cultura de masas» de los venezolanos porque no pretenden convencernos de nada. Tienen una visión crítica pero no juzgan. Proponen múltiples guiños al espectador pero no condenan a sus personajes.
Esa frescura alberga unas actuaciones que convencen con su desfachatez e inteligencia, desde el SN de Mario Cimarro hasta el boss de Jorge Palacios, raramente usado por el cine venezolano, pasando por Erich Wildpret, Miguel Ferrari, Juan Pablo Raba, Albi De Abreu y Pedro Pérez (Budú), quienes cumplen a cabalidad con sus personajes no realistas, más bien con sus emblemas. Llama la atención que los personajes femeninos son todos secundarios. Curioso ¿verdad?
PURAS JOYITAS, Venezuela, 2007. Dirección y guión: Henry Rivero y César Oropeza. Producción: Rodolfo Cova. Fotografía: Alexandra Henao. Montaje: Miguel Ángel García. Música: Rafael Gómez. Elenco: Mario Cimarro, Jorge Palacios, Erich Wildpret, Miguel Ferrari, Juan Pablo Raba, Albi De Abreu, Pedro Pérez (Budú), Julie Restifo, Eileen Abad y Gabriela Vergara. Distribución: Cines Unidos.
2 respuestas so far ↓
Fernando // Diciembre 24, 2007 en 4:33 am
No entiendo cómo la “critica” puede hablar bien. Es una pelicula terriblemente pretenciosa. El montaje es lento y hace la película un ladrillo. Las actuaciones tampoco son muy buenas. El guión mucho menos. Pretende ser un sátira, pero es parte de ese mundillo fashion que le encanta a la publicidad. Disculpenme, pero es demasiado recurso para un película tan mediocre.
Juan Luis Rodriguez // Diciembre 31, 2007 en 8:27 pm
Ahhhh mundo…La pelicula se queda en puras intenciones. Me parece absurdo, recargado y mal contruido el personaje principal (SN), es una especie de Agente 007 criollo, macho vernáculo y super intelegente…En fin el tipo perfecto al que nada le pasa y todo los sabe y adiniva. Y pa colmo CONTANDONOS TODO LO QUE PASA y lo que sucede “filosofando” a lo macho criollo, como si el espectador fuera idiota. . Consejito para Herrera y Oropeza recuerden que al espectador deben dejarle elementos, situaciones para hacerlos pensar, divagar y que el vaya constuyendo su propio historia, que arme su punto de vista… La pelicula adolece de silencios, de miradas en silencio. Mucho dialogo recargados, algunos superfluos otros un tanto convencionales
SN definitivamente cae con un plomo… y por hay se les va la pelicula.
Mejor hubiese sido poner a Rodilla de principal, (mas dialogos hubiese sido positivo para el resultado final del filme) el tipo se la come, en ese si se hubiese mantenido la historia los 90 min.Una pelicula echa para las masas que van con la pareja de turno a comer cotufas.
Y siguiendo el mismo estilo narrativo de Secuestro Spress que se puso de moda ahora entre los nuevos cineastas locales. Hasta cuando!!! Por que no buscar un estilo propio? Lastima, hubiese sido una mejor película, mas rica, muchisimo mas interesante y critica de un tema tan actual, sin ese mamaracho de SN. Por lo demas, no hay que negar hay cosas destacables, la fotografia, la puesta en escena, la esmerada producción e iluminación. Y me perdonan mi amiga Alexandra Henao y la guara Karelys Cannigiani, pero esta es una irregular comedia, realmente no es una mala pelicula, pero tampoco un filme que pasara a la historia, en fin que con el paso del tiermpo olvidaremos y perdera vigencia.
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