Ideas de Babel

Culinaria LAS DELICIAS DE CARTAGENA

Abril 1, 2008 · No Comments

cartagena-4.jpgDespués de dos años regreso a Cartagena y la encuentro aún más bella y luminosa. Sol, mar, historia y sensualidad caracterizan esta ciudad amable y sorprendente donde se rinde culto al placer y la imaginación. Encuentro una oferta gastronómica amplia y variada que combina los restaurantes de siempre con nuevas propuestas culinarias. Desde la cocina cartagenera tradicional —marcada por sus ricos pescados y mariscos, acompañados de patacones y arroz de coco— hasta la propuesta innovadoras de la cocina contemporánea. La Ciudad Heroica —como también se la llama— no sólo experimenta un crecimiento inmobiliario sorprendente sino una ampliación de su oferta gastronómica que brinda placer a propios y extraños. A continuación comparto con ustedes algunos restaurantes claves que les animarán a planear unas vacaciones en esta ciudad colombiana fascinante.

El San Pedro sigue siendo un clásico que siempre satisface. Ubicado en la Plaza de San Pedro Claver, en la ciudad amurallada, desarrolla una propuesta panasiática que va más allá de lo tradicional. Su chef, Rosmery Cabria, trabaja una carta amplia y variada que incluye lo usual de la cocina del Lejano Oriente —rolls, sushis y sashimis— al lado de preparaciones más elaboradas de tendencias tailandesa y vietnamita, tanto en pescados y mariscos, especialmente el salmón, como en las carnes colombianas de primera calidad. La carta de vinos ofrece variedad de buenas etiquetas, especialmente las argentinas que han entrado con buen pie en ese mercado. Un punto aparte merece el servicio: atento, detallista y efectivo. Excelente relación entre calidad y precio. Si alguna vez tienen la suerte de cenar allí, por favor pidan una de las mesas exteriores, frente a la iglesia.

No conocía El Muelle del Chef y disfruté el hallazgo de este local de corte marinero, anclado en pleno atracadero de yates en la bahía, entre el barrio Bocagrande y el Centro, que ofrece una cocina de mar tradicional realizada de manera impecable, en particular la langosta, el cangrejo y los langostinos. Como algo fuera de lo común destaco los champiñones teriyake como entrada. Nunca me enteré quién era el chef —a pesar de que pregunté— pero lo hizo muy bien. Muy buena atención y un relación calidad/precio muy adecuada.

La Vitrola es uno de los lugares emblemáticos de Cartagena. Elegante, discreto, riguroso, dicen que es el favorito de García Márquez, quien tiene una casa a un par de cuadras. Es propiedad de los dueños del San Pedro pero su cocina está orientada a una mezcla de sabores franceses con un toque caribeño fundamental. Siempre está lleno. Tiene una discreta banda que interpreta boleros sin atormentar a los comensales. Es el restaurante con mejor atención de la ciudad. Es un sitio caro pero satisfactorio. En la calle 33 de la ciudad amurallada.

Otro de los clásicos de La Heroica se encuentra en El Club de Pesca, donde su restaurante, abierto al público que pueda pagarlo, ofrece no sólo una cocina cartagenera refinada y deliciosa, con especial acento marino, sino un ambiente espectacular frente a la bahía. Eso sí: calidad gastronómica, servicio profesional y una vista de excepción tiene su precio.

En la plaza San Diego de la ciudad amurallada, a un costado del señorial hotel Santa Clara Sofitel, se encuentra Juan del Mar que hasta hace algunos años se dividía en una pequeña pizzería y, al lado, un excelente local de frutos del mar, como lo indica su nombre, siempre a buenos precios. Ahora, cruzando la plaza, se halla también Juan del Mar Causa Peruana, con una oferta de platillos que recrean la culinaria de ese país. Al lado, por cierto, está Tango Feroz, un bistro argentino con buenas carnes.

La Cava y Azahar, los dos muy cerca de la plaza de Santo Domingo, representan los restaurantes de vanguardia en la ciudad. El primero ofrece una cocina innovadora que fusiona varias tendencias contemporáneas y cuenta con una magnífica carta de vinos, y el segundo se define como una escuela de cocina que ofrece una carta irreverente con influencias catalana y valenciana. Ambas opciones son interesantes, bien atendidas y bien asesoradas en materia de vinos.

Siempre hay un punto negativo. Si quieren comer carne no cedan a la tentación de Quebracho, en la calle 33 de la ciudad amurallada, que se vende como el mejor restaurante de cocina argentina. No lo es. Bastante promedio, sin luz propia, tiene más fama que calidad. Además, es caro. Los propios argentinos van a comer a otros sitios.

En cambio, pueden degustar carnes colombianas de primera calidad, con buenos vinos de Chile y Argentina, en Carbón de Palo, un modesto y aún desconocido lugar ubicado en la avenida San Martín de Bocagrande, diagonal al hotel Almirante. Prueben el baby beef y se acordarán de mi. Además, la atención y el servicio son muy amables y los precios realmente discretos

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