Autor de 32 películas, Patrice Leconte es, sin duda, no sólo un director prolífico sino, sobre todo, el realizador de películas fundamentales del cine francés de los últimos 20 años, como La viuda de Saint Pierre (2000), La chica del puente (1999), Ridículo (1996), El marido de la peluquera (1990 ) o El señor Hire (1989), es decir, dramas muy sólidos que indagan en las contradicciones de sus personajes. Desde hace algún tiempo Laconte ha dado un giro hacia la comedia cuya expresión más inmediata la tenemos en Mi mejor amigo (2006), actualmente en el Festival de Cine Francés. Comedia comercial bien dirigida y mejor actuada que no renuncia a ciertas reflexiones sobre el egoísmo, la soledad, la codicia y la necesidad de establecer nexos afectivos. Es un film sobre la amistad, pero también sobre lo opuesto a la amistad.
Muchos le han reprochado a Leconte que se sumergiera en las corrientes y mareas de la comedia comercial. Yo, al contrario, pienso que hay que agradecérselo. Un realizador de su talla le brinda al cine humorístico cierta condición de mayor densidad a lo usual. Por ejemplo, el personaje central que desata la trama es François, un anticuario de arte entregado a su trabajo, condicionado por la tradición, atrapado en límites autoimpuestos, enajenado de su propia vida. Es un hombre de éxito que, sin embargo, no tiene amigos sino clientes, socios, colegas, competencia, conocidos e, incluso, una amante. Su socia lo reta a demostrar, en un lapso no mayor a 10 días, que sí tiene un amigo, un mejor amigo, un amigo personal. Apuestan un jarrón griego único. Desde luego, François se pondrá en marcha para buscar un mejor amigo pero no porque crea necesario esa amistad sino porque quiere poseer en su totalidad esa pieza de colección. Este punto de partida permite a Leconte establecer un nuevo personaje, Bruno, un modesto y popular taxista de París, apasionado por el conocimiento pero siempre con una sonrisa franca, obsesionado con participar en ¿Quién quiere ser millonario? y dispuesto a compartir su bondad con los seres humanos que lo rodean. Dos personajes opuestos casi completamente.
Leconte juguetea con ambos personajes, los coloca en situaciones equívocas y los conduce a una resolución dramática en la que uno y otro hombre deben superar sus propios prejuicios. A lo largo de buena parte de la proyección, sentimos que el director toma partido por Bruno, suerte de símbolo de la pureza del pueblo francés, de la lealtad de los amigos del barrio, del “humilde pero honrado” taxista que siempre comprende a los demás, mientras François desnuda sus propios trucos de hombre de negocios para sobrevivir en el mundo de la competitividad fría e implacable. No obstante, el director equilibra esta desmesura a través de una secuencia en la cual se determina qué es más importante: el arte o la vida, el jarrón griego o la amistad de un ser humano. La otra escena es cuando Bruno participa en ¿Quién quiere ser millonario?, con la presencia del propio Jean-Pierre Foucault —quien cumple en la televisión francesa las labores de Eladio Lares en RCTV— y la pregunta inevitable sobre arte, cuya respuesta correcta sólo puede darla François. Bruno sólo tiene que llamarlo y preguntarle. Pero antes de responder, el anticuario y el taxista sostienen una diálogo telefónico sobre la amistad, la lealtad y el amor entre dos hombres con un carácter íntimo, personal, intransferible, que toda la audiencia presencia en absoluto silencio. Podría ser un diálogo homosexual que todos escuchan con gran respeto.
Esta es la tercera vez que Leconte dirige a Daniel Auteuil, gran actor como pocos, dotado de manera especial para el drama pero también para la comedia, quien confecciona el personaje del anticuario con una capacidad camaleónica sorprendente. A su lado Dany Boon responde con eficacia y profesionalismo. En definitiva, Mi mejor amigo es una muy divertida comedia comercial sobre asuntos tan importantes como la amistad, la soledad y la codicia.
MI MEJOR AMIGO (”Mon mellieur ami”) Francia, 2006. Dirección: Patrice Leconte. Guión: Jérôme Tonnerre y Patrice Leconte, basado en un argumento de Olivier Dazat. Producción: Olivier Delbosc y Marc Missonnier. Fotografía: Jean-Marie Dreujou. Montaje: Joëlle Hache. Música: Xavier Demerliac. Elenco: Daniel Auteuil, Dany Boon, Julie Gayet, Julie Durand, Jacques Mathou y Marie Pillet, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.


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