Alicia Freilich WILLIAM NIÑO POETA

En la adolescencia fue un anciano precoz que reflexionaba con metáforas  muy complejas, verbales y escritas, sobre su entorno inmediato. Lo comprobé durante los cinco años cuando tuve el privilegio de tenerlo como alumno en el bachillerto del Liceo Carlos Soublette. A medida que iba creciendo se tornó cada vez más diáfano, puro, asombrado niño, es decir, poeta, del mismo entorno pero ahora hacia el futuro de esa inmensa matriz amorosa que fue Caracas en su imaginario más íntimo y en su  talentosa angustia  profesional.

Su precoz, extrema y aguda sensibilidad le permitió ser arquitecto, poeta y melómano al mismo tiempo, por eso sus maquetas imaginarias sobre la ciudad que diseñó mental y físicamente contenían resonancias, imágenes  y técnicas imbricadas entre sí  en un un original tejido indivisible.

El primer parque nacional en este país ya liberado, la  próxima  plaza que se inaugure en cualquier sitio de la capital venezolana que fue su reino en este y los otros mundos, debe llevar su nombre.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Ha publicado "Salvador de la Plaza" en la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, Caracas, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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