Cuando fue derrumbado el muro de Berlín, símbolo y materia de la Guerra Fría, muchos pensaron que la democracia como forma política no sólo se había impuesto en Europa, sino que, además, iniciaba un vertiginoso recorrido a lo largo de todo el planeta. Esa fue el tono musical del “fin de la historia” que de acuerdo con la correcta interpretación de la sinfonía hegeliana-marxista, anunciaba un futuro sin grandes contradicciones. En fin, según las versiones sociologistas de autores como Alex Giddens y Ulrich Beck, se trataba de un futuro post-político, lo que en el fondo quería significar: un futuro no político: uno en donde primarían los acuerdos por sobre los desacuerdos, la síntesis por sobre la antítesis, el consenso por sobre la contradicción. Vanas profecías. El 11 de Septiembre del 2001 los guerreros de Dios venidos desde las montañas de Afganistán demostraron a través de la horrible masacre que la contradicción comunismo- democracia (y no comunismo- capitalismo) era sólo expresión geopolítica de una mucho mayor: la contradicción democracia- barbarie. Contradicción que desde los tiempos del milagro griego ha venido persiguiendo a los habitantes del occidente político. Efectivamente: si alguien se diera a la titánica tarea de escribir la historia universal de la democracia – y no la de la infamia, como J. L. Borges- tendría que llegar a la conclusión de que la democracia es la historia de sus interrupciones, o lo que es casi igual: de sus muchas derrotas. (más…)
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Fernando Mires LA HÍBRIDOCRACIA O LAS DICTADURAS DEL SIGLO XXI
Septiembre 26, 2009 · 1 comentario
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Fernando Mires HONDURAS: UNA CRISIS Y SIETE CONCLUSIONES
Julio 23, 2009 · 3 comentarios
1.- El día 28 de junio del 2009 tuvo lugar en Honduras un golpe de Estado en contra del gobierno presidido por Manuel Zelaya Rosales. Ejercicio inútil será demostrar que el golpe de Estado que llevó al poder a Roberto Micheletti no fue golpe de Estado. Si un Presidente es asaltado en su propia casa por un comando militar, amenazado de muerte, hecho prisionero, y enviado en un avión a otra nación, y luego se afirma por los defensores del acto que ese no fue un golpe de Estado, quiere decir simplemente que nunca ha habido un golpe de Estado, ni en Honduras ni en ninguna otra parte. Los argumentos que niegan la existencia del golpe de Estado afirman que lo ocurrido fue una respuesta a las violaciones constitucionales cometidas por Zelaya. Aparte de que esa es una condición atenuante del hecho, no niega al hecho, de la misma manera que quien mata para salvar su vida no puede afirmar que el muerto está vivo. Por lo demás no hay ninguna relación automática entre violación constitucional y un golpe de Estado. Lo uno no lleva —ni jurídica ni políticamente— a lo otro. Mucho menos lleva a sacar a relucir el principio del derecho a rebelión. La filosofía política consagra efectivamente el derecho a rebelión como un derecho de los pueblos, pero no del ejército. La historia está llena de ejemplos de pueblos que se han levantado, incluso en armas, en contra de tiranías, levantamientos que han obligado al Ejército, o a una parte del Ejército, a ponerse al lado de la insurgencia popular. En estos casos el pueblo ha hecho uso de su soberanía. Ahí reside el legítimo derecho a la rebelión. No fue el caso de Honduras. El golpe fue el resultado de una conjura que tuvo lugar entre gallos y medianoche, conjura que no puede recabar para sí —a menos que lo enredemos todo— la calidad de una insurrección popular. Las buenas causas —en este caso, denunciar las arbitrariedades de Zelaya— no pueden ser defendidas con interpretaciones forzadas. (más…)
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Fernando Mires LAS VENAS OCULTAS DE LA DICTADURA
Mayo 2, 2009 · 3 comentarios
1.“Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos, y por este mismo principio, si el poder debe ponerse en mano de muchos, sólo se les debe hacer guardianes y servidores de la ley, porque si la existencia de las magistraturas es cosa indispensable, es una injusticia patente dar a una magistratura suprema a un sólo hombre, con exclusión de todos los que valen tanto como él” (Aristóteles, La Política, Espasa- Calpa, Madrid 1962, p. 111)
El citado texto es sólo uno de los muchos donde Aristóteles preveía la posibilidad de que el poder político, que en la polis era de todos los ciudadanos, cayera en manos de los tiranos. Los tiranos, para la mayoría de los filósofos griegos clásicos, eran la expresión máxima de la corrupción de la política y su aparición significaba la caída en la barbarie, que para los antiguos griegos era la vida humana en condición no política. No la civilización, tampoco la cultura, eran para los griegos alternativas a la barbarie, sino la política. (más…)
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Fernando Mires EL DICTADOR
Abril 14, 2009 · 6 comentarios
“Pero, ¡oh! ¡Dios mío! ¿Qué ocurre? Cómo llamar ese vicio tan horrible? ¿Acaso no es vergonzoso ver a tantas personas, no tan sólo obedecer sino arrastrarse? No son gobernados sino tiranizados (….) Soportar saqueos, asaltos y crueldades, no de un ejército, no de una horda descontrolada de bárbaros (….) sino únicamente de uno solo. No de un Hércules o de un Sansón sino de un único hombrecillo que ni siquiera ha husmeado una sola vez los campos de batalla” (Étienne de la Boétie “Sobre la Servidumbre Voluntaria”. 1553)
1.
La ausencia de democracia no siempre es una dictadura. Podemos decir por ejemplo, que hay naciones que son más democráticas que otras sin que las que son menos democráticas dejen de serlo. La ausencia de democracia puede ser también el desgobierno o la anarquía. La dictadura en cambio, a diferencias de la anarquía, es una forma de gobierno que por definición niega a la democracia. Si la dictadura es una forma de gobierno que niega a la democracia, podemos afirmar que en toda democracia, aún en la más perfecta, existe la posibilidad de su negación. Conclusión pesimista que lleva necesariamente a una optimista, a saber: que en toda dictadura existe también la posibilidad de su negación: la posibilidad democrática. (más…)
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