Ricardo Pineda SIEMPRE NOS QUEDA CASABLANCA

casablanca-5.jpgCortinas de neblina en las afueras de un hangar adornan el momento de despedida entre dos personas, unidas por la tristeza de su imposible amor. No es una escena cursi, se trata del inolvidable acto final de Casablanca, cuya premiere se realizó el 26 de noviembre de 1942, en Nueva York. Hace exactamente 65 años nació una leyenda que posee la distinción de haber generado un buen número de clásicos parlamentos como “Siempre nos queda París”, o “Tócala otra vez, Sam”, o “Este es el comienzo de una hermosa amistad” y “De todos los antros que hay en el mundo, ella tiene que entrar al mío”, entre muchos otros. Por algo ha sido catalogada por el gremio de escritores de Norteamérica como el mejor guión cinematográfico jamás escrito.

Más allá del relato, sobre un ex patriarca norteamericano que se encuentra con un viejo amor en la ciudad africana, atrayendo consigo complicaciones sin igual por la ocupación nazi, subyacen algunas circunstancias históricas y políticas al momento de su estreno. “Hay que destacar que esta película salió cuando todavía no se sabía que iba a suceder en Europa: Hitler estaba en el poder y los Estados Unidos recién entraban a pelear en la Segunda Guerra Mundial. Habría sido más fácil hacerla después de la guerra y de Hitler que durante su poderío militar”, concede el crítico de cine Alfonso Molina, quien no se pierde este clásico cada vez que la transmiten por la señal de cable.

Producida por los estudios Warner Bros., obtuvo los tres máximos galardones la noche de la 15ª edición de los premios Oscar: película, director (Michael Curtiz) y guión (Julius y Philip Epstein y Howard Koch). Por si fuera poco, hace unos años el instituto de cine americano —AFI, por sus siglas en inglés— la nombró como la segunda mejor película de todos los tiempos, entre Ciudadano Kane (1941) y El padrino (1972).

“Tiene todos los elementos para ser un clásico. Hay amor, intriga, guerra y política”, indica Rita Elena Ávila, directora del Cine Club Universitario, quien no deja pasar por alto el calibre interpretativo de Humphrey Bogart, el protagonista. “Su rostro y carácter es de una dureza, como en sus anteriores antihéroes del cine policial, pero aquí tiene un lado romántico y débil ante la presencia de Ilsa (Ingrid Bergman)”.

Filmada en blanco y negro, mantiene una estética e iluminación que, a pesar de los avances tecnológicos, aún siguen vigentes de generación en generación.

Rick Blaine (Bogart), quien posee un famoso nightclub en Casablanca, descubre que su antigua amante, Ilsa (Bergman), está en la ciudad en compañía de su esposo, Víctor Laszlo (Paul Henreid), quien es un líder de la resistencia antinazi. Con los alemanes buscándolos, Ilsa sabe que Rick es el único que puede ayudarlos para que escapen del país. Pero, ¿lo hará?

El final del amargo sabor de lo que pudo ser y no fue es lo que atrapó a la dramaturga Mónica Montañéz, quien de hecho honró la escena del aeropuerto, a manera de fantasía, para la telenovela Voltea pa’ que te enamores. “Me fascina el tratamiento de Casablanca. Es una historia de amor bellísima, de renuncia”, admite Montañéz, quien no oculta que se ha basado en la falta de un villano dentro de un triángulo amoroso.

No plantea el camino fácil de que el marido sea alguien despreciable, lo que podría colocar a la audiencia en su contra. Más bien, lo presenta como un hombre que arriesga su vida porque está en pro de los aliados, luchando por la paz del mundo.

Y dejar al amor de un lado para el beneficio de toda la humanidad son unos de los sacrificios más demoledores que se encuentran cada vez que se visite ese antro llamado “Casablanca”.

Anuncios

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
Esta entrada fue publicada en Cine, Otras voces y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s