Efrén Rodríguez Toro ¿QUÉ ES EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI?

En un artículo anterior, Capitalismo corregido, afirmábamos que era tremendamente necesario descubrir el significado de la palabra socialismo en el particular diccionario del teniente coronel Hugo Chávez Frías y, más aún, de aquéllo que él mismo suele denominar como socialismo del siglo XXI. Quienes no han vivido en carne propia los casi diez años en el poder del militar que intentó derrocar un gobierno legítimamente democrático en el año 1992, quizás podrán opinar que se trata de otro presidente populista latinoamericano, algo suelto de la lengua y con algunas iniciativas sociales que hacen justicia a la significativa brecha entre pobres y ricos. Sin embargo, el denominado socialismo del siglo XXI va mucho más allá. Es un movimiento ideológico con pretensiones globales que anida en sus entrañas prácticas propias de los movimientos extremistas, tanto de izquierdas como de derechas. En ésta oportunidad centraremos nuestra atención en una de ellas. Hablaremos del apartheid político.

La voz africana apartheid nos remite inmediatamente a la terrible experiencia vivida en Sudáfrica como consecuencia de la segregación racial, la cual fue avalada legalmente en el año 1948 y desmantelada casi cincuenta años más tarde. En el caso venezolano, la discriminación no viene dada por el color de piel sino por la independencia de criterio de millones de venezolanos que se oponen democráticamente a la mal llamada revolución bolivariana.

El apartheid venezolano es una política de Estado puesta en marcha en el año 2002 a raíz del despido de veinte mil trabajadores de la industria petrolera (PDVSA), perfeccionada un par de años más tarde con listas de electores que firmaron distintas peticiones para la revocatoria de mandatos previstas en la Constitución Nacional, incluida la del Presidente de la República (Lista Tascón y Lista Maisanta), y más recientemente con la inhabilitación política de trescientos ochenta y seis ciudadanos, sin juicio o condena alguna, violando no sólo la carta magna venezolana sino una serie de tratados internacionales (Lista Russian).

Sin duda alguna, todos los casos citados: PDVSA y las mencionadas listas Tascón, Maisanta y la novísima Russian representan una premeditada y sistemática violación de derechos humanos, pero de todas ellas quizás sean las listas Tascón y Maisanta las que mayor interés puedan suscitar en la comunidad internacional por su grotesca semejanza con el macarthismo, una lamentable iniciativa desarrollada en los Estados Unidos entre los años 1950 y 1956, bajo la tutela del senador Joseph McCarthy, que desencadenó un extendido proceso de delaciones, denuncias, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de comunismo.

Lo paradójico del caso, a juicio de Teodoro Petkoff, ex líder guerrillero y director del diario Tal Cual, «es que personas que se dicen de izquierdas hayan utilizado un procedimiento fascistoide contra sus adversarios, demostrando de esta forma que la ultraderecha y la ultraizquierda se dan la mano por debajo de la mesa».

Es así como una lista publicada inicialmente en Internet (Lista Tascón) evolucionaría en pocos meses hacia un programa informático (Lista Maisanta) con el fin de coaccionar o despedir a funcionarios públicos, demorar o negar trámites ante la administración del Estado e incluso excluir a personas de diversos programas sociales.

En la actualidad, con una capacidad de asombro desbordada y con el triste recuerdo de las miles de personas afectadas (trabajadores y familiares) y la preocupante pérdida de la capacidad gerencial y operativa de PDVSA, la sociedad venezolana se enfrenta a nueva etapa de discriminación política.

Ciudadanos que por su talento y condición tienen claras posibilidades de ser favorecidos con el voto popular en los próximos comicios regionales del 23 de noviembre de 2008 y, eventualmente, presentarse en el año 2012 como legítimos aspirantes a la Presidencia de la República, corren el riesgo de ser apartadas de la función pública hasta el año 2017.

El socialismo del siglo XXI, liderado por Hugo Chávez Frías y secundado por un Estado disfuncional, recuerda lo peor del socialismo del siglo pasado. Un socialismo autoritario que significa, entre otras cosas, apartheid político.

Nota: Quienes deseen profundizar en el tema, tienen la posibilidad de revisar tres documentos de excepción: Los libros Apartheid del siglo XXI, la informática al servicio de la discriminación política en Venezuela (Súmate) y el Informe sobre la Discriminación Política en Venezuela (2003-2007). Estudio de casos (Asociación Civil Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional), además del documental La Lista. Un pueblo bajo sospecha. (Ciudadanía Activa).

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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