Alberto Rodríguez Barrera ENERGÍA OSCURA QUE ACLARA LA WEB

Los ciudadanos o las comunidades son los llamados a establecer las políticas para que la Web permanezca segura en los caminos de innovación que lleva y trae Internet. Ese es el argumento de Jonathan Zittrain, profesor en la Escuela de Derecho en Harvard, y autor de “El futuro de Internet y cómo detenerlo”. Los físicos hablan de energía oscura, término que se aplica al movimiento de expansión del universo. Internet tiene su propia energía oscura: las legiones de “nerds” que codifican por diversión, reto e inciertas ganancias. Ellos no hacen un plan de negocio ni buscan abogados antes de zambullirse, y no tienen ningún poder político o económico particular. Pero son los que desarrollaron la Internet en lugares apartados y declinaron patentar sus protocolos. Son ellos quienes tomaron las plataformas de los “hobbyistas” de las primeras PCs y las transformaron en máquinas de poder que, junto con Internet, nos dieron una agradable sorpresa tras otra; la página de despliegue electrónica, mensajería instantánea, telefonía Internet, Wikipedia. Pero dos problemas amenazan a la energía oscura de la Web.

Primero, la confianza es un razonable comportamiento enraizado dentro de las abiertas y generativas redes y las absolutamente re-programables PCs (por ejemplo, considérese que ni los participantes en red ni lo autores de software son acreditados o, en su mayoría, identificados) es muy a menudo abusada. La gente se enfrenta con conexiones interrumpidas y sus PCs convertidas en zombis, y buscan seguridad. Y entonces, millones de PCs, especialmente en ambientes corporativos y educativos, son cerradas.

Para enfrentar este problema, los tecnólogos necesitan desarrollar mejores códigos para tratar con las malas señales, pero conservando un ambiente abierto. Si una pequeña pero amplia fracción de usuarios de Internet se pusiesen de acuerdo para pasar-transmitir los signos vitales anonimizados de sus PCs y manejar los procesos, podríamos saber cómo los nuevos códigos afectan el rendimiento de las PCs. También tendríamos un sentido de cuán confiables son los nuevos códigos, en parte sobre la base de cuánto tiempo han estado funcionando y quiénes realmente los usan. Esto ayudaría a identificar aplicaciones molestas que casi son verdaderos virus, como las que generan avisos publicitarios sorpresivos. Tales estrategias podrían ayudar también a detectar la filtración de Internet por todo el mundo.

La segunda amenaza es que los consumidores y desarrolladores están siendo encantadoramente incitados por nuevas tecnologías administradas cuyos vendedores ejercen control y prometen nuevos niveles de confiabilidad. Vemos el surgimiento de iPhone, con su controlado jardín App Store, y una nueva generación de aplicaciones Web, como la plataforma Facebook y Google Apps, cada una de las cuales se reserva naturalmente el derecho a matar todo código externo. Pero una vez que un código externo puede ser controlado sin esfuerzo, los reguladores pueden presionar para hacer justamente eso.

La pasada de moda arquitectura PC quería decir que a Bill Gates no podía razonablemente pedírsele entrar y matar, digamos, al software par-a-par funcionando en Windows de PCs. Y la arquitectura de la Red es famosa por dificultar la censura (aunque de ninguna manera del todo). Pero las nuevas plataformas no están tan naturalmente aisladas. Así es que Facebook y otros pueden ser potencialmente presionados para prohibir una nueva ola de interrupción y cambio con aplicaciones potencialmente útiles y superiores.

Los nerds, que están escribiendo lo que podría ser un maravilloso código para nuevas plataformas, necesitan presionar a esos creadores de plataformas para que cedan algún control. Los actuales planes de negocio de Apple, Facebook y Google no dependen (todavía) del monopolio de todas las aplicaciones externas que pueden manejarse por encima de ellos. Las fuerzas de mercado correctas pueden persuadirlos para asegurar que la muy chévere infraestructura permanezca hospitalaria para la energía oscura durante muchos años más.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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