Cine AMÉRICA LATINA, DE NUEVO

En todo lo que va de siglo XXI el panorama no ha cambiado. El cine de América Latina sigue siendo el gran ausente de nuestras pantallas, a pesar de que compartimos no sólo el idioma sino realidades, temas y hasta aspectos culturales. Para el espectador venezolano, por ejemplo, las tres grandes cinematografías latinoamericanas —la argentina, la mexicana y la brasileña— son expresiones lejanas, a menos que alguna película haya recibido un premio importante en los fetsivales de Cannes o Berlín o en el Oscar. De esta forma, nos han llegado Ciudad de Dios, del brasileno Fernando Meirelles o El hijo de la novia del argentino Juan José Campanella. Después de dos años de haberse realizado el primer Festival de Cine Latinoamericano, ahora en 2008, el Circuito Gran Cine ha logrado reunir un conjunto de obras de reciente producción provenientes de nuestros países en la segunda edición, mucho más completa y variada. Películas tan exitosas como la brasileña Tropa de élite (en la foto) o la chilena Radio Corazón podrán demostrar por qué en sus países atrajeron a tantos espectadores. Esta segunda edición del Festival de Cine Latinoamericano se está presentando desde el 29 de agosto, en las salas del Circuito Gran Cine, Cinemateca Nacional, Cines Unidos, Cinex, Trasnocho Cultural, La Previsora, Celarg y Ateneo de Caracas.

Unas cuantas novedades

Esta muestra de 23 títulos cuenta con ciertas novedades como la presencia de una película de Ecuador, cuya producción ha sido tradicionalmente escasa, pero que en estos últimos años ha visto los frutos del empeño de cineastas jóvenes en salir adelante y ubicar al cine como un fenómeno de interés cultural, ganando, incluso, aceptación popular dentro de su propio territorio: Cuando me toque a mi, de Victor Arregui, ha sido alabada debido a su original argumento en el que la vida de varios personajes terminan entremezclándose en la morgue de la ciudad de Quito. De Bolivia, otra de las cinematografías con escasa producción, está presente la obra del cineasta Juan Carlos Valdivia, American Visa, una coproducción con México acerca del tema de la emigración y de la búsqueda del “sueño americano”.

Lejos parece haber quedado el cine político, un rasgo característico del cine latinoamericano de los años sesenta y setenta. Ahora, una historia de amor, protagonizada por sencillos jóvenes de clases populares, puede ser narrada a punta de cumbia, como ocurre en Cumbia callera, la novedosa obra del mexicano René Villareal. O que los colombianos Harold Trompetero y Jairo Carrillo utilicen el teléfono como único medio para resolver los conflictos sentimentales de sus innumerables personajes en Dios los junta y ellos se separan.

Sin embargo, la realidad social no deja de ser objeto de atención, por ejemplo, del cine de Cuba, que mira de manera reflexiva su situación actual a través del drama de Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez Paredes, en donde el personaje de 60 años hace una retrospección de su vida y de los cambios históricos ocurridos en Cuba a lo largo del siglo pasado. O de La pared, del también cubano Alejandro Gil, que narra la historia de un hombre que se aísla del mundo y de los demás por su falta de soñar.

A la par del impulso que parece haber tomado la producción audiovisual en estos últimos años en República Dominicana, una cinematografía prácticamente desconocida fuera de sus fronteras, el cineasta dominicano Ángel Muñiz, presenta su cuarto largometraje, Ladrones a domicilio, una comedia calificada por él mismo como una mirada crítica a los problemas que afectan su país.

Por su parte la mirada histórica se observa en la peruana Una sombra al frente, de Augusto Tamayo San Román, adaptación de la novela de su padre, sobre un joven ingeniero de caminos y sus empeños a principios del siglo XX en Perú.

Venezuela está representada por la pelicula El infierno perfecto, de Leonardo Henríquez, intepretada por Leandro Arvelo y Alfonso Urdaneta. Es una versión libérrima de la obra El Cándido, de Voltaire y es una comedia trágica que trata de cómo Cándido fue criado en el mejor de los mundos posibles, y cómo lo echaron de él; de cómo perdió a su amada Beatriz y a su maestro Azcárate.

La mexicana Más que nada en el mundo, de Andrés León Becker y Javier Solar, plantea las relaciones entre una madre y su pequeña hija, cuyos conflictos surgen debido a los amoríos que aquélla comienza a tener. Chile trae una comedia, Radio Corazón, secuela de El chacotero sentimental, dirigida por Christian Galaz en 1999. Esta secuela, dirigida por Roberto Artigoitía, es una recreación del programa de radio chileno más exitoso de todos los tiempos y cuenta tres historias divertidas, controvertidas, sensuales y románticas, basadas en experiencias reales.

Argentina: país invitado

Esta segunda edición estará dedicada a Argentina, país que durante estos últimos años ha alcanzado una importante repercusión internacional. Son varios sus cineastas que estarán representados no sólo en producciones netamente argentinas sino en varias coproducciones con España, Brasil y Uruguay. Sofá Cama, de Ulisell Rosell, interpretada por la extraordinaria actriz Cecilia Roth, cuenta la historia de una madre separada y sus hijos cuyas vidas sufren una convulsión cuando llega a casa una amiga de su madre a convivir con ellos. La segunda cinta es Una estrella y dos cafés, dirigida por Alberto Lecchi, cuyo argumento se desarrolla en Purmamarca, un pueblo del norte argentino donde vive Estela, una niña de 13 años, que se verá impresionada por la llegada de Carlos, un arquitecto enviado allí por negocios.

El buen destino, dirigida por Leonor Benedetto, es una coproducción con España y narra la historia de un pueblo que quedó al costado de la autopista y al costado de la civilización y el progreso, pero también al costado del capitalismo salvaje y del sálvese quién pueda. Una historia fundamentalmente de hombres contada por una cineasta.

El pasado, del aclamado Héctor Babenco, es una realización argentino-brasileña que cuenta con la presencia del mexicano Gael García Bernal, quien interpreta a un joven traductor que se separa tras estar casado 12 años con Sofía, su primera novia. Comienza entonces un despiadado camino de patologías afectivas.

La Perrera marca el debut del uruguayo Manolo Nieto, en una coproducción con Argentina, Canadá y España. El argumento es el registro de un año en la vida de David, un joven de 25 años que es obligado por su padre a construir una casa en un pequeño balneario cerca del océano y se encomienda a la tarea durante un año plagado de dificultades con los obreros encargados de dirigir la obra, ex novias infieles, hippies desorientados y personajes inclasificables.

Otra ópera prima, esta vez del argentino Marcelo Paván, La Punta del Diablo, narra la vida de Roberto, un exitoso neurocirujano que ha cumplido ya cincuenta años y por primera vez se encuentra frente a un diagnóstico irreversible. Tiene un tumor. Decide, entonces, emprender un viaje con el objeto de aislarse decididamente de sus afectos, sus ocupaciones y sus fantasmas y poner en suspenso su existencia. La cinta es una co-producción entre Venezuela, Argentina y Uruguay.

También los cineastas argentinos Martín Desalvo y Vera Fogwill son debutantes en Las mantenidas sin sueños, una coproducción entre Argentina y España que ha tenido una curiosa carrera en varios festivales internacionales. Cuenta la historia de una madre joven, Florencia, que no sabe qué hacer con su hija. Eugenia, su hija de 10 años, que sí sabe qué haría siendo madre. Cocaína y embarazo. Feminidad. Menstruación y un parto. Aquí ninguna puede nada sola. Juntas pueden llegar a soñar aunque sólo sea algo.

El taquillero Juan Taratuto —quien acaba de estrenar exitosamente en Argentina Un novio para mi mujer— ha dirigido la comedia ¿Quién dice que es fácil?, que narra la historia de Aldo, un tipo de barrio, solitario e inquietante, que un buen día decide alquilar el apartamento a la atractiva Andrea, una fotógrafa trotamundo que está embarazada y desconoce el padre de su futuro hijo. Coproducción entre Argentino y España.

Títulos premiados

Los reconocimientos al cine latino son un hecho que cada año se confirma en los distintos festivales internacionales, prueba de ello es el Oso de Oro ganado por la brasileña Tropa de elite, de José Padilla, en el Festival de Berlín, una radiografía de la violencia en las favelas de Río de Janeiro, el mayor éxito en Brasil en los últimos años; o el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes otorgado a Luz silenciosa, la historia de una relación adúltera en una comunidad de menonitas al norte de México.

Novedades animadas

Dos películas animadas estarán presentes en este festival, otra muestra más de cómo se ha incrementado la diversidad de propuestas del cine latinoamericano. Martin Fierro, la pelicula, es una versión en dibujos animados del primer tomo del célebre poema épico gauchesco escrito por José Hernández, de acuerdo con diseños originales del recordado escritor y humorista rosarino Roberto Fontanarrosa. La cinta fue dirigida por Norman Ruíz y Liliana Romero, y producida por Argentina y España.

También como coproducción argentino-española, se presenta Teo, cazador intergaláctico, de Sergio Bayo, que cuenta la historia de Teo, un ser extraterrestre heredero del trono de Sauracia, lejano planeta de una remota galaxia, apasionado cazador interplanetario de especimenes, que llega a al planeta Tierra.

Muestras paralelas

Como complemento se estará presentando en la sala Celarg 3 y en la red de salas de la Cinemateca Nacional en todo el país, una muestra paralela compuesta por 12 títulos de producción argentina, en formato digital: El asaltante, de Pablo Frendik; La extranjera, de Fernando Díaz; Regresados de Cristian Bernard y Flavio Nardini; La sangre brota de Pablo Frendik; Rancho aparte de Edi Flehner; El resultado del amor de Eliseo Subiela; La señal de Ricardo Darín y Martín Hodana; Gigantes de Valdés de Alejandro Tossenberger; No mires para abajo de Eliseo Subiela; y los documentales: Imaginadores de Daniela Fiore; 4 de julio de Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta y Construcción de una ciudad de Nestor Frenkel.

De igual forma el Cine Móvil Popular estará proyectando en los distintos espacios públicos de la ciudad, una selección de los trabajos premiados por Telesur: Un tigre de Papel, de Luis Ospina (Colombia); ¿Quién soy yo? Los niños encontrados de Argentina, de Estela Bravo (Argentina); Pirinop, mi primer contacto, de Mari Corre y Karané Ikpeng (Brasil), Colegiales, de Gustavo Laskier (Argentina); San Ernesto nace en la Higuera, Isabel Santos y Rafael Solis (Cuba).

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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