Rosa Estaba VENEZUELA: UN PAÍS PARA QUERER

Son casi 10 años de gobierno “revolucionario”, apoyado por un soberano cómplice de la estrategia del despilfarro clientelar de más de 500 mil millones de dólares. Lo que no previó el estratega de esta primitiva e inviable práctica del ideario marxista-militarista, es la subterránea resistencia que vienen librando las sociedades intermedias y locales, desde los tiempos de las guerras de independencia y federal, y a favor de la autonomía democrática, que finalmente se impondría en los preceptos descentralizadores inmersos en la Constitución Nacional de 1961 y ampliamente explicitados en la de 1999.

Se pretende torcer el rumbo de la historia de una sociedad que exhibe una rica diversidad de arraigos territoriales o gentilicios vectores de una complementaria polaridad. Por una parte, cada ámbito territorial es definido luego de prolongadas negociaciones, disputas e, inclusive, guerras en defensa de “lo conquistado”. Al mismo tiempo, son expresión de la indispensable convivencia democrática que subyace cobijada en la venezolanidad.

Bajo el lema de acompañar la construcción de un modelo socialista con la transformación estructural de todo el cuerpo que sustenta una nueva sociedad, se pretende devastar todo lo existente. Más allá de lo material, devastar todo aquello que perdura en el imaginario colectivo. En dirección contraria al constitucionalmente expresado sentimiento federalista del soberano, se forjan instituciones inútiles, que operan en paralelo y burlan los gobiernos estadales y municipales. Para coronar el propósito devastador, en 2007, se llega al atrevimiento de las amenazas del “sacudón territorial”.

Sin esperar al llamado de líderes o a liderazgos, el soberano se pronuncia contra la devastación de lo que le pertenece. No por casualidad le dijo NO a la inconstitucional y centralista reforma votada en el referéndum del 2-D. Tampoco es casual el revuelvo armado ante el decreto de leyes de dudosa aplicación, fundamentalmente, por ignorar la persistencia de cuerpos que han evitado cualquier arremetida.

Hoy, vemos una ola de reclamos a la nueva ley para la organización y gestión del territorio, cuyo objetivo es rematar el marco jurídico requerido para implementar el estado autocrático en Venezuela. Esta ley anula el poder de las autoridades regionales, pone todo lo que está en el territorio nacional a disposición del Jefe del Estado y se agrega a la planificación centralizada y a la sumisión de las regiones y localidades ante los designados comandantes jefes de regiones militares.

Se insiste en ignorar que Venezuela es un país para querer, gracias a la rica diversidad de gentilicios que se dejaron sentir en el mapa multicolor que surgió en 1989, con la primera elección popular de gobernadores y alcaldes, y que, ahora, pugnan por evitar la imposición de un “mapa rojo-rojito”, como dice su líder-candidato: el Presidente de la República. La venezolanía no va a permitir que se le modifique el mosaico del mapa político-administrativo que con histórico esfuerzo ha dibujado: trescientos treinta y cinco municipios que, subdivididos en un gran número de parroquias, se reparten entre veintitrés estados y el Distrito Capital. Venezuela será un país para querer mucho más, cuando, vencidas tales pretensiones, estemos definitivamente fortalecidos para comenzar a caminar hacia la construcción de la arquitectura globalizada de la geometría de las redes socio-territoriales.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
Esta entrada fue publicada en 1 y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s