Cine EL ÁNGEL DE LA CULPA Y EL PERDÓN

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Will Smith repite la fórmula de "En busca de la felicidad"

Extraña película que explora ciertas zonas ocultas del sentimiento de culpa y la necesidad del perdón. El realizador italiano Gabriele Muccini y el actor norteamericano Will Smith impulsaron en 2006 el éxito de público de En busca de la felicidad, drama marcado por la relación afectiva entre un hijo y un padre en situaciones adversas. En Siete almas ambos repiten la fórmula, aunque esta vez de manera más misteriosa, tanto en el campo de la historia como en la forma de narrarla. El film abre con el primer plano de un hombre desesperado que hace una llamada al 911 para alertar sobre un suicidio ocurrido en un motel. Cuando la operadora de Emergencias le pregunta quién es la víctima, el hombre responde: «soy yo». De entrada Muccino establece el conflicto dramático para luego reconstruir la historia de ese mismo hombre cuya única misión esta vida es la de ayudar a otras personas con serios problemas: el entrenador deportivo a punto de morir, la mexicana que intenta huir del novio que la azota, el pianista ciego que no conoce la luz, el niño con deficiencia en su médula ósea o la muchacha que padece de insuficiencia cardiaca. El único requisito para recibir su ayuda es que sean personas buenas, decentes, honestas, que merezcan vivir a plenitud. Un ángel de la guarda.

Muccino había desarrollado una corta pero reconocida carrera en Italia con dramas familiares y románticos —especialmente con El último beso (2001) y Acuérdate de mí (2003)— que obtuvieron notables éxito de público. Tres años después debuta en Hollywood conformando equipo con Smith e impacta de nuevo la taquilla, esta vez de EEUU y del planeta. En busca de la felicidad se parece bastante a sus películas anteriores, particularmente cuando sustenta la trama en las disfunciones afectivas. En cambio, en Siete almas apuesta por el misterio y el relato no lineal para contar una historia que guarda un secreto. Ben Thomas —quien en realidad es Tim Thomas por razones del guión— aparece como un funcionario del Tesoro que hace el bien y se sacrifica por sus semejantes. Pero las motivaciones de su conducta no están totalmente claras hasta que la narración se va desmontando y muestra poco a poco el origen trágico de su forma de actuar. Logra parcialmente que los expectores se involucren con la historia.

El problema del film radica en un guión que pretende ser complejo pero no pasa de ser complicado. Grant Niaporte —su autor— juega con el espectador, le ofrece pistas, le expone la infelicidad de su personaje y manipula sus fichas para que concluya en una situación poco probable, sustentada en suposiciones médicas bastante frágiles. En el fondo, el público identifica la dureza de la culpa y la necesidad del perdón como los motores de la trama, pero el tratamiento de ambos factores es superficial y supeditado al desarrollo de una anécdota heroica sobre un hombre que sufre mucho y quiere ayudar a los demás.

Como escribí antes, todas las películas de Muccino se parecen en este tratamiento de la afectividad frustrada que busca redención. Tal vez El último beso sea menos melodramática y más risueña —con sus protagonistas juveniles— pero ya en Acuérdate de mí se acentúa esa condición sentimentalista, que explota comercialmente con En busca de la felicidad y se reafirma con Siete almas. Además, evidencia su necesidad de narrar “a lo Hollywood”, con sus escenas aparatosas, sus situaciones románticas y el tipo de actuación lacrimógena de Will Smith que tan buenos dividendos ha brindado.

En descargo, el film ostenta aciertos en la fotografía del francés Philippe Le Sourd y en la música de Angelo Molli, a quien muchos supondrán italiano por su apellido pero en realidad es venezolano y autor de la banda sonora de Secuestro Express, de Jonathan Jakubovich.

SIETE ALMAS («Seven pounds»), EEUU, 2008. Dirección: Gabriele Muccino. Guión: Grant Nieporte. Fotografía: Philippe Le Sourd. Producción: Will Smith y Steve Tisch. Música: Angelo Milli. Elenco: Will Smith, Rosario Dawson, Woody Harrelson, Michael Ealy, Barry Pepper, Elpidia Carrillo. Distribución: Columbia Pictures y Cinematográfica Blancica.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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