Cine LA LUCHA DE UNA MUJER

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Angelina Jolie interpreta a una madre desesperada

A punto de cumplir 80 años, Clint Eastwood representa hoy no sólo una de las mentes creadoras más lúcidas del cine norteamericano sino también una de las más prolíficas, si tomamos en cuenta que casi cada año dirige dos largometrajes de alta calidad. El sustituto, el primero de sus filmes que se estrena este año en Venezuela, constituye la reconstrucción de un hecho real sucedido en Los Ángeles que en 1928 conmovió a la opinión pública. Christine Collins, una madre soltera, regresa a casa y descubre que su hijo de 9 años ha desaparecido. Tras cinco meses de desesperación y búsqueda infructuosa, de pronto el Departamento de Policía de la ciudad le anuncia que ha encontrado a su pequeño Walter. Cuando va a buscarlo, en un acto donde concurren la prensa y el público, destinado a lavar la mala imagen de la policía, se da cuenta que el chico que tiene ante sí no es su hijo. Pero los funcionarios policiales no aceptan sus argumentos y la conminan a aceptar a este otro niño. Christine se rebela, continúa la búsqueda de su hijo y comienza, entonces, una lucha personal contra la corrupción policial, con la ayuda del reverendo Gustav Briegleb. Es la historia de una convicción inquebrantable convertida en un excelente drama sobre la verdad y la justicia.

Eastwood ha devenido, como director, en un revisor tanto de la lucha entre la verdad y la mentira en la historia estadounidense —recuérdese Banderas de nuestros padres o Poder absoluto— como de los valores de una sociedad que cree firmemente en la democracia y en sus instituciones, tales los casos de Río místico y Un mundo perfecto. Allí se ubica el conflicto dramático de El sustituto: la policía pretende imponer una mentira en la vida de una ciudadana indefensa. No sólo le impide su derecho a encontrar a su hijo sino que la acusa de ser irresponsable y la somete en una institución psiquiátrica a donde manda a sus “códigos 12”, es decir, a aquellos que se convierten en un peligro latente. Como norteamericano, Eastwood puede ser tremendamente crítico del funcionamiento de su sociedad pero al mismo tiempo cree firmemente en sus instituciones.

Narrada de forma lineal y de manera realista, El sustituto se centra en la lucha de Christine —muy bien interpretada por Angelina Jolie— en un acto de reivindicación como mujer y como ciudadana, con la ayuda de un pastor que se interesa en su caso “aunque Walter no pertenezca a nuestro rebaño”. Pero también propone una subtrama —estrechamente vinculada con la principal— alrededor de Gordon Northcott, el asesino de una veintena de niños, que expresa la perversidad impune por la ineficacia policial hasta que el azar —y las instituciones, de nuevo— logran atraparlo y condenarlo. Son dos planos narrativos que se articulan en torno del personaje femenino, el cual evoluciona desde la desesperación de una madre hasta la convicción de una militante de los derechos civiles.

El sustituto evidencia el profundo conocimiento de Eastwood sobre su país, en lo bueno y en lo malo. Aquel joven y espigado actor de los spagheti westerns de Sergio Leone en los sesenta, que luego devino en Harry el Sucio a principios de los setenta, dio un giro fundamental cuando asumió la dirección y se sumergió en los distintos rincones, situaciones y personajes de su país. Ha dado obras magníficas y diversas como Los imperdonables (1992) y Cartas de Iwo Jima (2006), al lado de piezas menores como Vaqueros del espacio (2000) y Bronco Billy (1980), pero siempre ha buscado representar aquellos héroes de la vida cotidiana. Hay en su filmografía una cierta visión épica en una Norteamérica en transformación, como lo evidencia su Gran Torino que se estrenará en marzo.

EL SUSTITUTO (“Changeling”), Estados Unidos, 2008. Dirección y música: Clint Eastwood. Guión: J. Michael Straczynski. Producción: Clint Eastwood, Brian Gazer, Ron Howard, Robert Lorenz. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox, Gary Roach. Elenco: Angelina Jolie, John Malkovic, Jeffrey Donovan, Michael Kelly, Colm Feore, Jason Butler Harner, Amy Ryan, Gattlin Griffith. Distribución: Cines Unidos.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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