Harry Almela PARLAR-TE DE LLAVORS (para Joan Manuel)

harry-almela-2Quiero comenzar estas líneas recordando tus remotos días de Els setze jutges, de tu encierro voluntario en Montserrat, junto a otros incondicionales, en protesta por el derecho a la vida, aun cuando los condenados a muerte fuesen de la ETA; de lo mucho que te costó renovar tu pasaporte en su momento, así como de los incidentes cuando tu viaje a Chile en medio del terror de la dictadura militar. Quisiera recordarte, aunque de pronto esté de más, lo que ha costado política, social y culturalmente a España y a la Catalunya de las cuatro barras, superar el duro infierno que se inicia el 18 de julio de 1936 y que culmina, por la gracia de Dios, el 20 de noviembre de 1975, manu militari de por medio. En esos remotos años, mozo e inocente yo, comencé a seguir paso a paso tu destino, que sentía urticariamente ligado a toda nuestra generación. Los amigos me recortaban tus entrevistas y tus fotos. Recuerdo unas declaraciones en Buenos Aires, deliciosas, en donde llamabas a Mercedes Sosa una niña del Opus Dei. Coño (me dije). Este tipo anda en una vaina.

La primera vez que te oí fue cantando Señora. Luego me puse a escarbar en discotiendas pueblerinas, hasta encontrar un 45 rpm de Zafiro, muy hilarante, pues de un lado estaba Penélope y por el otro una versión en castellano, más o menos pasable, de Temp de pluja. Ahora, tus cedes se compran por kilos en El Corte Inglés, como se afana en anunciar tu página oficial. Luego vi ascender y declinar tu astro, como debe ser por el paso de los años. Más allá de los discos a Machado y Hernández (toda una proeza en esos tiempos políticos de España, junto al Cançons tradicionals con aquella portada que recuerda a Els segadors, por supuesto, y arreglos de Salvador Gratacòs), creo que Mediterráneo, En tránsito y fragmentos gruesos de tu disco 1978 (aquella canción brechtiana Por las paredes, ¡Dios mío, que hermosura!) y Utopía van a quedar en el imaginario colectivo de estos años. Y desde el punto de vista humano, siempre me encantó tu acercamiento con Raúl Gómez Jattin, poeta entrañable que siempre está presente en mis lecturas.

Comencé a fastidiarme con Tarres, aunque el disco en catalán dedicado a los últimos años de la resistencia musical a Franco, Banda sonora d’un temps, d’un país, me sigue pareciendo intachable. Cuando viví en Barcelona, y paseaba detenidamente por las angostas calles del Barri Gòtic, entendí que tú y tus canciones no podían haber nacido en otra parte sino allí, al pie del Montjuic, en Carré del Poeta Cavanyes.

He visto declinar tu astro, te decía, y me rompe el corazón percibirte haciendo morisquetas entre bambalinas sobre un fofo cuadrilátero, como un Mohammed Alí cualquiera —otro santo de mi más absoluta devoción generacional— en sus últimas presentaciones. Ya hace cuarenta años que tienes veinte, y es mucho eso, sobre todo si ahora ves al mundo desde tu muelle casa en Camprodon, Girona.

Entiendo que desde hace algún tiempo te dedicas tangencialmente al negocio de la vinatería y por eso alabaste el vino chileno, horas antes de subir al escenario de un dudoso Festival de Viña del Mar (¡mira por dónde!) que no detuvo su ritmo chapucero de uh, pavo real.. uh, pavo real ni cuando los años de Pinochet. Vi algunos fragmentos de esa presentación, a través de un canal por cable, y en verdad me puse a llorar, contemplando de cerca cómo la vana gloria se resiste al declive que marca el ineluctable paso del tiempo, como cuando una prima donna, flaca, fané y descangañada, sabía mover sus caderas en cualquier hermoso salón de la belle époque. No lo tomes a mal, Joan Manuel, lejos de mí ser ofensivo, pero esa presentación tuya en Viña del Mar me hizo recordar a la Carmeta, paseando por Paral.lel, amb un gos vell, ple de sarna, l’abric menjat per les arnes, la boca vermella i una flor a l’orella. En verdad, me puse a llorar. Y fue cuando entonces quise parlar-te de llavors.

Porque el llanto se convirtió en algo parecido a la rabia. Declaraste, sin sonreír siquiera, que “descalificar al gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no es el camino correcto, por cuanto el gobernante llegó al poder mediante las urnas y las reformas las hace a través del mismo mecanismo”. “ha planteado unas elecciones limpias y abiertas y las ha ganado”, “la oposición venezolana tiene que aprender. La gente decide según su realidad y no es tonta”. Me puse a hacer un ejercicio de permutas, como quien arma unas quinielas, y me salieron varias versiones más o menos sugestivas. Voy por peteneras:

Descalificar al gobierno del presidente de Zimbawe, Roger Mugabe, no es el camino correcto, por cuanto el gobernante llegó al poder mediante las urnas y las reformas las hace a través del mismo mecanismo”, “ha planteado unas elecciones limpias y abiertas y las ha ganado”, “la oposición de Zimbawe tiene que aprender. La gente decide según su realidad y no es tonta”.

Descalificar al gobierno del presidente de Belarús, Alexander Lukashenko, no es el camino correcto, por cuanto el gobernante llegó al poder mediante las urnas y las reformas las hace a través del mismo mecanismo”, “ha planteado unas elecciones limpias y abiertas y las ha ganado”, “la oposición de Belarus tiene que aprender. La gente decide según su realidad y no es tonta”.

Y esta variante, que me quedó preciosa:

Descalificar al gobierno del presidente de Alemania, Adolfo Hitler, no es el camino correcto, por cuanto el gobernante llegó al poder mediante las urnas y las reformas las hace a través del mismo mecanismo”, “ha planteado unas elecciones limpias y abiertas y las ha ganado”, “la oposición social-demócrata y el Partido Comunista de Alemania tiene que aprender. La gente decide según su realidad y no es tonta”.

Porque, claro, visto desde la izquierda europea, con sus trapos de lujo y su pobre osamenta, sus defensas gastadas, sus gastos de defensa, con su corno francés y su academia sueca, como dice esa desdicha literaria que se hace llamar Mario Benedetti (un disco lamentable, por cierto, hecho para quedar bien con los comisarios), desde la izquierda europea, decía, elecciones es igual a democracia. Aún cuando las organice un ex militar que actúa como un militar, se viste como un militar y le habla al mundo como un militar. Pues no, Joan Manuel, fíjate que no.

No voy a hablarte de las cotidianas y ya demasiado comunes violaciones a los derechos humanos. No te hablaré de las inconsistencias del Registro Electoral, ni de las operaciones de cedulación que las maneja sólo el gobierno, sin consentir que la oposición participe en la fiscalización del procedimiento, lo que permite otorgar cédulas de identidad a diestra y siniestra, único documento válido para ejercer el derecho al voto. No te hablaré siquiera del ventajismo oficial en la campaña, cuando hasta en los pasillos del Metro de Caracas, cual campo de concentración, oías los jingles de la campaña por el SÍ a la reforma. Estas cosas son absolutamente impensables en una campaña para reelegir a Zapatero o a Aznar. ¿O eso puede suceder en la España de charanga y pandereta, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón, y de alma inquieta?

Seré puntual. Esa reforma ya se había votado en 2007, y nuestra Constitución (ésa que nos ampara) dice claramente que algo ya votado en una reforma no puede volver a votarse durante el mismo período constitucional. Digamos que en democracia, uno puede apelar a la Justicia. Pero nuestra Justicia (ésa que nos defiende, mientras los pajaritos cantan y las nubes se levantan) está en manos de unos locos con carné en el Tribunal Supremo de Justicia, cuyos miembros, al momento de iniciar el Año Judicial, no dudan en gritar, mientras saltan, “¡uh, ah, Chávez no se va!” Mientras eso sucede, los líderes de esta revolución bonita se encaraman en Hummers y andan rodeados de protocolo, comitiva y seguridad, viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad, a colgar en las escuelas su retrato, mientras el parte de guerra semanal anuncia entre 40 y 60 muertos por el hampa, sólo en Caracas. O apoyan gobiernos como el de Irán, para quienes Israel debe desaparecer del mapa. El gobierno en su momento, apoyó a Hammas desde una mezquita en acto público, y cuando atacaron a la sinagoga de Maripérez, declararon que ellos no apoyan actos violentos. No les cuesta mucho engalanar la boñiga, para que admirado, el mundo diga ¡qué lindo caga el señor! Por cierto, acabo de leer que un miembro de la directiva de la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho (subsidiada por el gobierno, la misma que creó José Antonio Abreu, recientemente galardonado por el hijo del Borbón) notificó telefónicamente a los productores de El violinista sobre el tejado, que se presentará a partir del próximo sábado en el Aula Magna del Universidad Central de Venezuela (donde por cierto, te vi por primera vez en persona), pues es una obra de contenido judío.

Por esto, y muchas deficiencias más, que en un anexo se especifican, te pido, por favor, poniéndome en tono Borbón en su versión más chambona y retrechera: ¿por qué no te callas? Es preferible hacer silencio antes de opinar acerca de una realidad que queda muy lejos de Algeciras y Estambul, desde donde has venido a pintarnos de azul muy oscuro el horizonte de nuestra coreografía espiritual. Callarse, además, garantiza cierta neutralidad, muy a tono con tu posible visita a Venezuela este año. La pela es la pela, allá y en cualquier parte del universo, Joan Manuel. ¿Estarás pensando en eso, luego de saber lo que le hicieron a Alejandro Sanz por hablar mal de este gobierno? Otra cosa que sugiero, si me es permitido, es que pases unos diítas por acá. Como sé que te privan más los barrios que el centro de la ciudad, te sugiero algo así como Los Magallanes de Catia, La Bombilla de Petare o el 23 de Enero. Son lugares excelentes para darse una idea más o menos aproximada de lo que significa el vocablo democracia en este país y en estos años del siglo XXI.

Por ahora (para citar una muy conocida frase de quien ahora defiendes con pasión y con ese ahínco tan mediterráneo y chambergo), en verdad, Joan Manuel, no sé qué hacer con tus discos (los tengo absolutamente todos), los libros acerca de ti (los tengo absolutamente todos). No sé qué hacer con las foticos tuyas, la que nos tomamos en Maracay con el pana Henry Martínez y la que tengo de tu casa en Poble Sec. No sé qué hacer con esa acumulación de olores, de sensaciones, viajes y amores que llegaron a mi vida con esta cajita feliz. Quizás los ponga un rato en el congelador de mi alma, mientras terminen de pasar estos tiempos goyescos. Hace años lo hice con Silvio y con toda la Trova, y te juro que he sobrevivido. Ya tengo algo de experiencia en eso de pelarme el alma como si fuera una cebolla. De eso también se trata esta historia. Es necesario aprender a hacer aguas.

Te he visto desplazarte desde la marginalidad en que se había convertido la cultura de tu patria chica, según la óptica del franquismo, hasta el centro mismo del escenario. Y deseo que no pierdas de vista el estilo. Estilo, un poco de estilo para acometer cualquier acto, es lo que pide Ben Gazzara al comienzo de aquella memorable película que se llama Cuentos de la locura corriente.

Hay que tener estilo para hacer mutis, Joan Manuel.

No nos defraudes.

Harry Almela

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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3 respuestas a Harry Almela PARLAR-TE DE LLAVORS (para Joan Manuel)

  1. Miguel Angel Martin dijo:

    Que estilo!. Veo que el Señor Harry ha conocido muy bien a Serrat. Yo, seguramente con menos años que èl, “utilize” y vibre con Serrat, sólo en temas romanticos. Incluso, sus canciones de protesta, nos resultaban romanticas a mi novia de ese momento y a mi.
    Ciertamente Serrat no tienes ni idea de la falta de democracia que vive Venezuela. Para no hacer la historia excesivamente llena de detalles, tomaré como muestra un botón. Uno que a mi me impresiona, goza de no ser argumentable y que aqui en Venezuela se repite a diario, de diferentes maneras. Tan a diario, que creo que ya nos hemos inmunizado. Con esta comparación trataré de pintarte, esa muestra “botón” que he escojido.
    Imaginate que vas a ver jugar un partido de football entre el Real Madrid y el Barcelona. Ahora imagina que quien hace de arbitro del partido, es una figura importante del Real Madrid. Solamente hasta aqui. No hace falta añadir que el hombre pite algo a favor del Madrid y no haya sido cierto, porque eso seria argumentable. Solamente poner un arbitro que sea del Madrid. Puedo verte con tu vena de revolucionario y tu sensibilidad a lo injusto, vociferando ante este hecho, inconcebible de paso, en España. Decir que la Dra Tibisay Lucena es un “arbitro del Madrid”, bueno, digamos que eso, seria argumentable. Pero que Jorge Rodriguez, que paso de principal rector del CNE a vicepresidente de la republica… …no fit meu del cel, esho mai!!. (Esto es “mallorquin fonetico” como suelo llamarle).
    Ves Serrat, esta izquierda tramposa, seguro no es la que tu defiendes. He visto que eres a la vez un hombre sensible, pero tambien de principios.
    Quiero compartir en este espacio mi opinión del caso Chavez. Nuestro presidente ha sido muy util en gritarnos a mil voces, la podredumbre que habia en nuestra manera de pensar, nuestras creencias más basicas y nuestra manera de actuar como venezolanos. Tambien de la brecha entre pobres y ricos tan marcada. Como una enfermedad, que en un mundo ideal, alguien querria escuchar, Chavez sirve para avisar. Sin embargo, no sirve para darnos una dirección.
    Rezo a Dios que captemos lo primero, para que podamos pasar a lo segundo. Seguro en una Venezuela post Chavez, estariamos mejor parados, como seguramente, España salio fortalecida e integrando muchas partes despues de Franco. Caminar por “el camino de el medio” como sugirio Buda, en ocasiones puede ser consecuencia de procesos que no vemos mientras estan sucediendo.

  2. Miguel Angel Martin dijo:

    Se me olvido comentar algo idealista, utopico, sacado de tu canción: “Seria fantastic”. En una parte de este verso-canción dices que seria fantastico que “aqui no mande nadie”, donde yo entiendo que lo que si mande, es una especie de sentido común, de don de gente….. …Amic meu, res mes enfora de nostra realitat venezolana (amigo mio, nada màs lejos de nuestra realidad venezolana).

  3. Miguel Angel Martin dijo:

    Gracias Serrat por aclarar las cosas y hacerlo de forma tan llena de empatia y uniòn por estas tierras.
    Estoy de acuerdo tambien con Laureano que estas cartas han sido un tributo al dialogo y que a veces se puede disentir y por ello no perder los buenos rasgos.
    Que dialogos asi contribuyan al fortalecimiento de las relaciones y espero que la respuesta de Serrat llegue a tanta gente o más que lo que llegarón sus comentarios iniciales, de paso aparentemente publicados parcialmente.

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