Letras LA MIRADA FORÁNEA SOBRE UN CAUDILLO Y SU PROCESO

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Editado a finales de 2008, El poder y el delirio se ha convertido en el ensayo más completo sobre el proceso político venezolano que un autor no venezolano haya emprendido en los últimos años. El historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze se lanzó —en algo menos de un año— a la titánica tarea de reunir, analizar y procesar información de las más diversas fuentes sobre la revolución bolivariana, el socialismo del siglo XXI y la figura mitológica de Hugo Chávez. A medida que avanzaba en su lectura me sorprendía su capacidad de comprensión de un lapso histórico que aún los investigadores venezolanos más serios tratan de analizar y apreciar —en detalle y en conjunto— sin incurrir en la tentación del prejuicio. Esa “mirada foránea” trasciende la década que lleva gobernando el caudillo de Sabaneta y ofrece una visión más completa de nuestra historia. No es un trabajo limitado al período que vivimos, como si la historia comenzara en 1998, sino ampliado al devenir político de la democracia en esta Venezuela nerviosa e impredecible. Con todo, la saeta que aguijonea el poder y el delirio de su título se refiere directamente al presidente del país. Porque, además, el texto no es sólo sobre Venezuela pero sí especialmente sobre Venezuela. Allí reside la principal virtud de las múltiples que tiene este particular ensayo que nos involucra a todos.

Krauze trabajó sobre la base de documentos históricos, testimonios directos de experiencias personales, opiniones de intelectuales y líderes tanto del campo chavista como de la oposición, material periodístico y editorial y otra variada data de difícil clasificación. Extensas entrevistas con Manuel Caballero, Simón Alberto Consalvi y José Vicente Rangel —y numerosas conversaciones con analistas, periodistas, empresarios, historiadores y políticos venezolanos— sirven como sustento de diferentes ideas sobre Chávez y su alcance político. El libro se lee con agilidad, las páginas se suceden incesantes, los capítulos se organizan de manera secuencial y las reflexiones conducen al análisis de un caudillo muy particular y a la comprensión de su influencia en millones de personas, tanto en Venezuela como en el exterior.

Cuando concluyo su lectura percibo El poder y el delirio como un extenso reportaje muy bien sustentado y rigurosamente argumentado. Es un libro que va más allá de los venezolanos, concebido para que otros lectores del mundo puedan comprender lo que está pasando en nuestro país. Tal vez por ello no transita las rutas fáciles de cierto exotismo político con que se observa a América Latina desde Europa y Estados Unidos, casi siempre tan distantes de nuestra realidad. Baste recordar la mirada maniquea de Oliver Stone sobre Fidel Castro en Comandante o la actitud complaciente de Sean Penn hacia Hugo Chávez, por sólo citar dos ejemplos de figuras del cine. Por eso el trabajo de este pensador liberal mexicano —que de manera manifiesta no excluye a otras corrientes políticas de nuestro continente—  adquiere una importancia medular. Desde luego, el autor no puede evadir la comparación de ciertas etapas del proceso político venezolano con ciertos capítulos de la historia de su país. Destaca, casi sin querer queriendo, la asonada de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 y la erupción del Subcomandante Marcos al frente de un movimiento de indígenas chiapanecos a principios de 1994.

El poder y el delirio parte de la ubicación de la democracia venezolana en un contexto continental, desde 1959 hasta 1989 —los famosos 40 años “corruptos” del Pacto de Punto Fijo, según Chávez— con ciertas referencias a nuestros días. Al principio se halló la Revolución Cubana, al final también. Al principio surgió un sistema democrático que Krauze denomina constructivo que abarca desde 1959, con el gobierno de Rómulo Betancourt, pasando por el de Raúl Leoni, y hasta el primero de Rafael Caldera en 1974. El siguiente período, de 1974 a 1989, comprende los “tres lustros críticos” que abarcan el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, los de Luis Herrera Campíns —con su triste “viernes negro”— y Jaime Lusinchi, el segundo de Pérez, su dimisión, el interinato de Ramón J. Velásquez y la segunda presidencia de Caldera. Ciertamente Kreuze derrumba algunos mitos y rescata algunos momentos de ese lapso, pero sobretodo lo expone como el preámbulo del decenio chavista.

Propone entonces una mirada del presente —a los pocos días del triunfo del No sobre el Sí en el referendo del 2 de diciembre de 2007— que recorre los aspectos fundamentales del régimen de Chávez y se extiende por aspectos tan esenciales como diversos: las misiones, los sucesos del 11 de abril de 2002, la destrucción de PDVSA, la confrontación con los medios, el culto a Bolívar y la mitología de los héroes históricos, el cierre de RCTV, la influencia del sociólogo argentino Norberto Ceresole, el resurgir del movimiento estudiantil, los desbordes patológicos de lo que Krauze llama la “hugolatría”, los vínculos con Fidel Castro y el régimen de Cuba, las fragilidades teóricas del “socialismo del siglo XXI” y otras expresiones de estos diez duros años

Resulta curioso que uno de los capítulos fundamentales de El poder y el delirio esté dedicado a Rómulo Betancourt, a quien el historiador mexicano admira de manera expresa. Lo evoca como una referencia histórica no sólo distinta sino también antagónica a lo que representaron en 1959 Fidel Castro y la Revolución Cubana y lo que representan hoy Hugo Chávez, la “revolución bolivariana” y el “socialismo del siglo XXI”. El texto propone un rescate de una figura hoy bastante olvidada en América Latina, a pesar de que marcó la ruta de la democracia en todo el continente.

Libro fundamental, El poder y el delirio conforma una interpretación compleja de un proceso político imposible de encasillar. Gracias a la mirada de un mexicano, forastero a medias, muchos lectores de América Latina encontrarán respuestas a sus inquietudes sobre este caudillo contemporáneo y el cataclismo que ha detonado no sólo en Venezuela sino en otras naciones latinoamericanas.

EL PODER Y EL DELIRIO, Enrique Krauze. Editorial Alfa, 2008, Caracas. Colección Hogueras. 373 páginas.

 

 

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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