Cine UN HÉROE DE LAS MINORÍAS

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Harvey Milk representó la lucha contra la intolerancia

De atrás hacia adelante. Así está narrada Milk, la nueva película de Gus Van Sant que retoma su derrotero social en la  sociedad estadounidense contemporánea para exponer los dilemas del individuo que debe actuar en un colectivo que lo rechaza. Recordemos Good Will Hunting o Finding Forrester, películas que priorizan las actitudes y valores de seres humanos en conflicto en busca de objetivos vedados. Como en el caso real de Harvey Milk, aquel homosexual de Nueva York que a principios de los setenta decide reformular su vida —a los 40 años, no era un niño— para mudarse a la calle Castro de San Francisco y mostrar su verdadera condición sexual. Milk habría de devenir en un líder de la comunidad gay de su ciudad y, poco a poco, en un dirigente de las minorías discriminadas en la sociedad californiana y, a la postre, estadounidense. Un personaje que ya es historia y que marcó una tendencia.

Al principio, directamente y sin ambages, Van Sant presenta la noticia del doble asesinato, en 1978, del alcalde de San Francisco y de Milk, primer activista político gay que había sido elegido democráticamente para la alcaldía.  Con un flashback continuo, muestra a Milk grabando en los viejos casetes de sonido sus impresiones sobre la lucha que lo llevó desde un barrio homosexual de la costa oeste hasta el epicentro del poder municipal, en apenas siete años. Pasó de ser un comerciante de rollos fotográficos a convertirse en el primer ciudadano no heterosexual elegido para un puesto oficial. Además fue una figura fundamental en el rechazo de la llamada Proposición 6 que propiciaba la expulsión de profesores gays de las escuelas de California y devino en un notable activista por los derechos civiles de su tiempo.

Van Sant no pretende idealizar a su personaje. Lo presenta como un ser humano que padece sus propias contradicciones, que trata de hacer feliz a su pareja, que siente el rechazo de los líderes republicanos, que aprende a establecer alianzas para lograr sus fines. Milk pasó a la historia por su condición de homosexual en una sociedad homofóbica pero también por su carácter de dirigente político que abraza una causa y lidera a sus ciudadanos. Tal es el enfoque de un filme polémico que se construye con cierto tono documental y que reivindica el punto de vista de su autor.

El guión de Dustin Lance Black —activista de los derechos de los homosexuales en la vida real— pone el énfasis en la evolución de su personaje, tanto en el plano político como en el emocional. Muestra las conquistas del activismo como las fragilidades de su vida amorosa. La euforia del líder como la culpa del amante que sufre el abandono final. Desde el principio, gracias a imágenes documentales, establece la muerte de Milk como punto final y reconstruye su trayectoria. Existe en el guión y en el film una clara postura de homenaje al personaje. Como una especie de vieja deuda con un hombre que sacrificó su vida por sus ideas y sus derechos.

El rostro de Sean Penn lo dice todo: un hombre está dispuesto a jugarse el pellejo para defender sus derechos como ciudadano. Compone una interpretación magnífica, nutrida de matices y cargada de profundidad. Concede extrema importancia al registro emocional de su personaje, a su afectividad limitada por los prejuicios, al principio, que deriva hacia una actitud más abierta y retadora que reclama lo que muchos gays —incluso hoy— no se atreven siquiera a sugerir. No sólo interpreta a un homosexual que se atrevió a salir del clóset sino a un ser humano que evoluciona motivado por sus emociones y por, sobre todo, una inmensa inteligencia. Al lado de Penn destaca James Franco como su viejo amor, más allá de las veleidades del éxito, y Josh Brolin, como el líder político que no es capaz de reconocer su homosexualidad latente y busca en la muerte de otros lo que no pudo conseguir en la vida propia.

Milk es un película que trasciende los límites del caso Harvey Milk y deviene en una reflexión sobre la necesidad de definir una causa de lucha que genere su propio liderazgo y que se fundamente en una organización flexible pero rigurosa. Proyecto, liderazgo y organización fueron las claves de Milk en su momento. En realidad, son las claves de cualquier proceso político exitoso en cualquier lugar del mundo.

MILK (”Milk”), EEUU, 2008. Dirección: Gus Van Sant. Guión: Dustin Lance Black. Fotografía: Harris Savides. Música: Danny Elfman. Elenco: Sean Penn, Emile Hirsch, Josh Brolin, Diego Luna, James Franco, Alison Pill. Distribución: Universal Pictures y The Walt Disney Company.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Cine UN HÉROE DE LAS MINORÍAS

  1. fche626 dijo:

    Siento que tengo que ver “Milk” de inmediato…! me gustó tu entrada. 😀

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