Alicia Freilich DICTADOR NO ES MAESTRO

alicia-freilich-2El Talmud asegura que auténtico maestro es quien aprende de sus alumnos. Lo experimenta en la práctica todo pedagogo nato de y para cualquier nivel. Ese intenso placer que implica preparar un tema a fondo, transmitirlo a voluntarios mediante palabras, imágenes y sonidos en un salón de clases, percibir sus reacciones mentales y emocionales, estimular su respuesta activa, sobre todo la que se opone, adversa, duda, cuestiona y lo expresa con respeto frontal. Toma y dame antes un tanto frenado porque el docente tradicional se graduaba en esa profesión, o su experiencia larga en la materia lo titulaba de manera automática; entonces funcionaba todavía el dueto del sabelotodo que forma al ignorante en un acto de dominio ficticio, porque al fin y al cabo, la docencia lleva implícitos ingredientes de convenida función teatral.

Ahora con Internet, la relación maestro-pupilo se proyecta con mayor profundidad y deleite porque el conocimiento está a disposición en pantalla pero lo que esa maravillosa tecnología jamás puede otorgar es el binomio pasión­sentimiento en vivo, la vibra de comunicación interpersonal expresiva que tanto significa en el proceso de la enseñanza, una vivencia especial en la que prevalece la confianza mutua. Un acto amoroso pues incluye afinidades y discrepancias expresadas sin reserva.

Lo detalla el filme francés Dentro de los muros, Palma de Oro en Cannes 2007.

Exactamente lo contrario es el monólogo narcisista de un mandamás con utilería de libros marcados, que expulsa peligrosas alucinaciones encadenando a los medios radioeléctricos del país.

Exige silencio verbal absoluto en el escenario, comparsa de sonrisas cómplices y sin falta, permanente aplauso. Citando textos del neo-paleolítico y hasta del futuro intenta certificar públicamente sus fantasías privadas. De esa fastidiosa, previsible y dañina puesta en escena, payasada trágica, emanan los dictados que de inmediato ejecuta, al pie de la letra, un cortejo ignorante, oportunista o chantajeado, a saber, un Compinche Supremo Electoral, un Tribunal Supremo Justiciero, una Asamblea Oficialista, un Gabinete castrense y/o castrado y sectores fanatizados de la sociedad civil.

El dramático filme alemán La ola muestra cómo la autocracia manipula desde las aulas, huevos de la serpiente.
Nada que ver con la sagrada responsabilidad de ejercer como respetado y compañero maestro.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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