Letras CONFESIONES DESDE EL ALMA

Leonardo Padura 4

Leonardo Padrón, el verdadero imposible

No existe entrevista inocente. Porque no existen entrevistados o entrevistadores libres de culpa. Mucho menos cuando 20 personajes de la vida pública contemporánea ejecutan un acto de fe al exponerse ante la inteligencia de un indagador de secretos, un rastreador de trayectorias, un detective de lo inconfesable. Que además de entrevistador es un creador de ficciones, tanto en la narrativa audiovisual como en la poética del texto escrito. Pero las ficciones se diluyen ante mujeres y hombres de carne y hueso que se deshacen de ropajes y escudos cotidianos. Allí hablan las realidades vistas desde las subjetividades. Eso es lo que se desprende de Los imposibles 3. Confesiones al borde un micrófono, volumen de 20 entrevistas surgidas originalmente en la radio para luego convertirse en libro y, si algo lo permite, derivar en programa de televisión. Leonardo Padrón —narrador, poeta, amigo sonriente— ha demostrado que posee un talento especial para el diálogo periodístico que supera las expectativas, más bien los prejuicios. Cuando hace un par de años surgió el primer volumen de Los imposibles, pocos sospecharon que habría una segunda parte ni —por el amor de un dios— una tercera. Pero hela aquí. Un libro que se lee con voracidad, que establece complicidades, que delata preferencias, que comunica felicidad o tensión, así como gratitud o cautela. Son confesiones desde el alma. Cuando descubrimos quienes son los entrevistados empezamos a comprender los porqués de nuestras curiosidades. Ellos son los denominados imposibles. Pero al final entendemos que el único y verdadero imposible es el propio Leonardo Padrón.

El libro abre nada menos que con Osmel Souza, nombre que sintetiza uno de los referentes inevitables de la sociedad venezolana: el Miss Venezuela. El hombre que actúa tras los bastidores en el acto de consagración de la mitología de la belleza femenina local.  La frase que titula la entrevista es “Yo nunca me he enamorado”. Vaya, vaya. De tal forma se revela en una entrevista donde hay mucha información, mucha anécdota, mucha indiscreción… pero poca emoción. Una frialdad que parece autoprotección. A ratos creemos escuchar a un solitario sin remedio. Algo similar sucede en la conversación de Padrón con Juan José Benítez, ese español de 62 años que hace más de una veintena conmovió el mercado editorial en castellano cuando comenzó a publicar su excesivamente célebre Caballo de Troya. “Jesucristo fue un extraterrestre” es el título de la entrevista. Una mezcla de predicador con artífice de la palabra que ha indagado en los temas de Cristo y de los visitantes de otros mundos. También mucho dato, mucha referencia, pero poca emoción. En cambio Carlos Mata marca una gran diferencia con la manera muy particular de expresar sus emociones. “Siempre he boicoteado mi carrera” es su título. No obstante, la mejor definición del personaje que surge en esta conversación es la de un triunfador que prefirió la felicidad personal. Son las palabras de un amigo que comparte sus moemntos estelares pero también sus grandes decisiones.

El caso de José Vicente Rangel es patético. “El programa de gobierno de mi candidatura era más radical que el de Chávez” es su título. Lo cual no deja de ser una confesión acomodaticia e inexacta de un hombre que en la ocaso de su vida  ha optado por la manipulación del poder para su beneficio y el de los suyos. Se siente la tensión en ese diálogo incómodo. Entrevistado y entrevistador se miden con respeto, con cautela, sin caer en provocaciones. podemos imaginar el rostro de jugador de póquer de Rangel adecuando sus expresiones a una cartilla democrática que en la práctica posee más de autoritarismo que de tolerancia. Palabras convertidas en entelequia.

En la acera de enfrente  —la vital, la del trabajo, la de la justicia— encontramos a José Antonio Abreu, un hombre marcado por el éxito personal en la medida que ha creado un éxito colectivo con el Sistema Nacional de Orquesta Infantiles y Juveniles Simón Bolívar. La proeza artística más significativa de las últimas décadas en Venezuela es obra de la persistencia de un hombre dedicado a una causa.  Abreu amplía sus voces, sus opiniones, sus intenciones. Se revela como un luchador consecuente, de los que se fajan a contracorriente cuando hay que hacerlo. “La música más bella es la del mar”. Que su palabra vayan adelante.

Juan Luis Guerra es otra cosa. “Si hay algo perfecto para mi es el hombre”. Poeta del Caribe, músico de la cotidianidad, voz de la religiosidad, este dominicano universal no sólo puso a bailar a medio mundo sino que le devolvió cierta capacidad de soñar con un toque de misticismo. Habla de su timidez, de su vocación, de su gente, de sus poetas. Demuestra la materia de la que está hecho. Sus palabras fluyen con sentimiento y convicción. Sentimiento y convicción que también se halla en la entrevista con Antonio Skármeta. Su frase es “un escritor necesita vivir más intensamente para contar la vida”. Y vaya que sabe contarla este narrador chileno que ha vivido tantas cosas de forma tan intensa. Un hombre que celebra la existencia de los seres humanos, de los libros y de las historias por contar. Una conversación que teje complicidades. Pero hay otra forma de celebración que se consuma tras la desgracia. Es el caso de Gloria Trevi, mezcla de ingenuidad con coraje, de mentira con verdad. “Soy una especie de Disneylandia concentrada” es su frase. Las palabras fluyen en un caudal que parece de otro mundo, como una historia de Alejandro Dumas.

Unas páginas antes ha surgido otra frase: “Soy el hombre más sortario que ha nacido en Venezuela”. Su autor es Oswaldo Guillén, el campocorto estelar que tras construir una carrera en las Grandes Ligas como jugador activo logró la hazaña de convertirse en el primer manager no estadounidense en dirigir un equipo en una Serie Mundial. Más allá del diamante, su visión social y política permanecen en el texto. Palabras que hablan de gratitud, de sencillez y de grandeza. Algo similar ocurre con otro grandeliga, Bob Abreu, a quien la pelota le quedó chiquita. “La vida me ha ponchado varias veces”, confiesa. Pero también le ha dado muchas satisfacciones. Un triunfador en su carrera y en su vida personal. Un hombre que sabe cuando debe corregir y cuando avanzar.

“En la actuación están todos los asombres”. Su autora es la gran Norma Aleandro, señora teatro, señora cine, señora escena. Qué grata conversación. La gran actriz argentina rememora sus años de juventud, sus inicios en la actuación, sus satisfacciones, sus sueños. La densidad de su pensamiento adquiere relieve en el recuento de sus capítulos vitales más importantes. Una de las mejores entrevistas del libro. Memorable.

Como también es memorable la conversación con Aldemaro Romero cuya frase es “Creo que pertenezco al futuro”. En realidad pertenece a todos los tiempos. Se trata de una de sus últimas conversaciones en la que marca una suerte de balance de su vida. El músico más aplaudido de Venezuela  en cinco décadas se expone como un ser humano muy centrado que, sin embargo, no oculta cierta fragilidad. Fue un homenaje antes de su muerte.

En el caso de Oscar Yanes se trata de toda una carcajada que se extiende por páginas y páginas. “El congreso, para mí, era un reportaje”. Buena frase para un periodista que ha hecho escuela sin proponérselo. Un entrevistador que cede ante el placer de ser entrevistado. Como también sucede con Isa Dobles, una mujer de muchas historias que no ha dejado de luchar. Una periodista devenida en conciencia de un país, una región y su tiempo desgranado en décadas de éxitos y fracasos. “Fidel Castro se enamoró de mi libertad” es la frase que Rondón eligió para definirla en buena lid. Tiene mucho más de concepto que de anécdota.

En el terreno de la poesía y la música, Padrón vuelve a ponerse cómodo en su diálogo con el cantautor uruguayo Jorge Drexler, quien afirma. “Mi música es ‘preguntataria’. Me gustan más las preguntas que las contestaciones”. Frase que resumen su visión de la vida en un mundo que sufre, se transforma y duda, aunque con un toque de locura. El propio Ilan Chester se suma a una óptica que exige la grandeza de las letras y la fuerza de las músicas. “Tengo una dosis extraordinaria de arrogancia” es su frase. No obstante, esa arrogancia no se expresa en su palabras ni sus actitudes. Sobre todo porque su espiritualidad le ha dado herramientas para evolucionar como músico y como ser humano. Todo un privilegio.

“Si uno se compromete con la realidad y escribe mal, le hace muy poco favor a la realidad” es la confesión que define a Elena Poniatowska. La escritora mexicana ganadora del anterior premio Rómulo Gallegos ofrece el lado dulce de una vida consagrada a las letras, a un México en evolución y a un mundo de evocaciones que parecen irreales. La «princesa» que tiene nietos, la luchadora que tiene amigos y enemigos. En cambio, una cantante tan particular como Martirio prefiere la inflexión de la realidad en sus canciones que huelen a amor, dolor y desesperación. Ella misma proclama “me gusta decir las cosas a la cara y eso muchas veces es un martirio”. El alma andaluza se desenvuelve en unos diálogos que no ocultan sus intenciones.

El libro cierra con dos entrevistas de lujo. La primera es con Armando Scannone, el hombre que transformó la escena gastronómica de un país a partir de un libro de recetas familiares: Mi cocina, a la manera de Caracas, que acaba de cumplir 25 años de editado. “Al venezolano nunca le ha interesado nuestra cocina” es su confesión. Lo cual es una paradoja porque esos mismos venezolanos han aprendido a cocinar con sus recetas legendarias. Hombre de pensamiento —más allá de la culinaria— que se expresa con propiedad sobre la vida de un país que ha aprendido a comer, a replantearse sus tradiciones de la mesa y a reafirmar su propia cultura de sabores y cocciones.

La última entrevista es con Soledad Bravo, voz privilegiada que es apenas el esbozo de una  conciencia de la dignidad, convertida en actitud de búsqueda y rebeldía. La misma cantante que hace cuatro décadas entonaba Gracias a la vida de Violeta Parra prefiere hoy una revisión de la música popular latinoamericana desde una perspectiva “no comprometida”.  No en balde su frase es “mi proeza es pararme delante de la gente”. La gente es lo más importante. Con ella se cierra un libro para leer y releer. imposible es no leerlo.

LOS IMPOSIBLES 3. Conversaciones al borde de un micrófono. Leonardo Padrón. Publicado por el sello Aguilar de la Editorial Santillana, Caracas, 2008. Fotografías de Andreína Mujica. 558 páginas.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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