R. Balza, O. García Mendoza, O. Ochoa y J. Guerra LA ECONOMÍA VENEZOLANA EN RECESIÓN CON ALTAS PRESIONES INFLACIONARIAS

José Guerra 2

José Guerra es uno de los economistas que alertan ante la política económica del Gobierno

La  manipulación de estadísticas en tiempos de deterioro económico

Los indicadores de actividad económica, empleo, inversión e inflación son seguidos por la población en todos los países. En Venezuela hemos presenciado el interés del Gobierno Nacional de promover una particular versión de las estadísticas que intenta minimizar los problemas socioeconómicos. Recientemente el presidente Chávez y algunos ministros han venido insistiendo en que el cálculo del Producto Interno Bruto, PIB, debe ser revisado debido a que no incorpora el aporte de la Misión Barrio Adentro y otros programas del gobierno. Afirmó el presidente: “El PIB no mide la gestión de Barrio Adentro, pero sí la de las clínicas. Por tal motivo, sólo se miden los bolívares, porque Barrio Adentro es gratuito y los otros servicios de salud son pagos”. El presidente está absolutamente equivocado. En el PIB si se contabiliza la gestión de Barrio Adentro y de cualquier otro programa social del gobierno cuando se toma en consideración el valor agregado generado por el gasto del sector público, tanto en bienes de consumo como de inversión.

Esa afirmación del Presidente puede encubrir un nuevo intento por manipular el proceso de generación de estadísticas económicas en Venezuela. Es obvio que al pretender alterar los indicadores no se resuelve el problema económico de fondo, sino que por el contrario se enfatiza el aspecto propagandístico para desinformar a la población. Esto es una abierta contradicción con el uso del argumento por parte del Gobierno de estar preocupado por la difusión de la verdad y por ello pretende justificar su intento de reducir la libertad, amplitud y diversidad de los medios de comunicación.

El indicador por excelencia para medir la actividad económica de un país es el producto interno bruto (PIB), mediante el cual se contabiliza el valor agregado de los bienes y servicios producidos, valorados a los precios de un año considerado base, durante un período determinado. El PIB tiene dos enfoques principales, el de demanda y el del ingreso. Mediante el primero de ellos se mide el gasto realizado al interior de la economía en bienes de consumo, inversión, gasto público y las compras que realizan los no residentes de los bienes y servicios producidos en el país a los cuales hay que restar las compras de bienes importados por parte de los residentes del país.

Debido a que el acto de producir un bien o la prestación de un servicio implica el empleo de factores de producción, mano de obra, capital e insumos entre otros, por el lado del ingreso el PIB se desagrega en remuneración a los trabajadores, el excedente del capital, la depreciación de la maquinaria y los equipos y los impuestos pagados a los cuales hay que restarle los subsidios. De esta forma el PIB mide el gasto y el ingreso.  La metodología de cálculo estándar a nivel internacional fue promovida por las Naciones Unidas después de la Segunda Mundial.

Esperemos que  la información que las empresas del Estado le proporcionen al BCV siga siendo  transparente y recopilada siguiendo criterios estadísticos modernos coherentes con el objeto evitar distorsiones o manipulaciones en las cifras del PIB.

La recesión económica del 2009

 

En la rueda de prensa realizada el 27 de enero de 2009, advertimos que la economía venezolana entraría en un ciclo recesivo antes de lo previsto, si el Gobierno no cambiaba el rumbo de la política económica para reducir el impacto de la caída de los ingresos petroleros unido a las distorsiones internas debido al agotado esquema de controles económicos con lata inflación. Lamentablemente no hubo rectificación de fondo, y la recesión económica se extiende en su impacto general.

Desde finales de 2007, la economía venezolana registra y franco proceso de desaceleración de la tasa de crecimiento económico, lo que sugiere que fue antes de la irrupción de la crisis financiera internacional a mediados de 2008, que la actividad económica nacional comenzó el proceso de enfriamiento. El  menor crecimiento del PIB se expresó sin ambigüedad en el primer trimestre de 2009 cuando la economía se estancó, al denotar un crecimiento de 0,3%, inferior al 3,2% del trimestre previo. Con ello se anticipaba la gestación de un proceso recesivo.

Indicadores preliminares al cierre del segundo trimestre de 2009 muestran una contracción de la economía, no obstante la carencia de estadísticas oficiales oportunas por parte del sector público. El conjunto de indicadores que permite preveer la declinación del PIB durante el segundo trimestre de 2009 lo conforman la producción y ventas de vehículos, la liquidez monetaria tanto nominal como real y el crédito bancario.  Tal como se presenta en el cuadro anexo, los datos reflejan una significativa disminución cuando se comparan con el mismo trimestre de año previo.

Indicadores económicos

Tasas de variación porcentual respecto a similar periodo del año previo

  Segundo trimestre 2008 Segundo trimestre 2009
Ventas de vehículos

-34,2

-57,7

Producción de vehículos

-13,7

-30,0

Liquidez monetaria  real

4,4

1,5

Crédito bancario real

18,1

-11,0

Aunque PDVSA no suministra cifras actualizadas sobre la producción de petróleo, de acuerdo con la OPEP, utilizando fuentes secundarias, se consigna una caída de la producción de crudos en Venezuela de 5,0% en el segundo trimestre de 2009 respecto a similar lapso de 2008. Adicionalmente, la crítica situación de la producción de los sectores aluminio, hierro y acero permiten anticipar una merma importante de la producción manufacturera. Por su parte, las asociaciones de los comerciantes igualmente reporta una baja sensible en las ventas tanto al detal como al mayor.  Todo esto configura una situación que permite estimara una contracción del PIB cifrada entre 1,5% y 2,0% para el segundo trimestre de 2009, con lo cual la economía venezolana ha entrado en un ciclo de recesión. Más allá de la baja de los ingresos y gastos fiscales, como causas subyacentes de este comportamiento están la severa restricción en la entrega de divisas, la acentuación del clima de hostilidad hacia el sector productivo bajo un proyecto ideológico incoherente, expresado en confiscaciones y amenazas de expropiaciones de empresas, la falta de seguridad jurídica y en general un diseño de política económica pro cíclico con los ingresos petroleros.

Por otra parte, es inadmisible que Cadivi haya reducido drásticamente la entrega de divisas en 40% en el primer trimestre de 2009, en tanto que el BCV continúa acumulando reservas internaciones privando con ello a  la economía de las disponibilidades de moneda extranjera para las importaciones de los insumos y bienes de  capital esenciales para el desenvolvimiento de la actividad productiva.  Es cierto que el régimen de control de cambio y el diferencial cambiario de más de 200 por ciento con el tipo de cambio de permuta, ha estimulado una serie de irregularidades, incluyendo sobrefacturación  de importaciones y subfacturación de exportaciones, pero es el mismo Gobierno el que estimula el aprovechamiento del diferencial cambiario a través de operaciones de emisión de deuda pública y su participación activa – filiales de PDVSA y cuentas en el exterior de la Oficina Nacional del Tesoro – en el mercado cambiario no oficial.

La inflación y el régimen cambiario

 

La tasa de inflación anualizada correspondiente al segundo trimestre de 2009 alcanzó 28,2% ligeramente inferior a la de similar período de 2008 cuando se ubicó en 29,7%. Ello refleja la persistencia del comportamiento alcista del costo de la vida a pesar de los controles de precios y de cambio  impuestos por el gobierno desde febrero de 2003. El hecho de que el tipo de cambio haya permanecido fijo en BsF 2,15 por dólar desde marzo de 2005 y que no obstante ello la tasa de inflación se mantenga elevada pone de manifiesto la falta de credibilidad de la política cambiaria en Venezuela. Ello se corrobora cuando se observa el amplio diferencial cambiario entre la tasa de cambio oficial y la del mercado paralelo.

Las presiones inflacionarias en la economía se han venido exacerbando no obstante la disminución de la demanda agregada, debido a la caída del consumo. En efecto, el alza de precios a nivel de mayorista registra en el segundo trimestre de 2009 un aumento de 30,9%, la cual excede  la del Índice de Precios al Consumidor, lo que sugiere que el efecto traspaso de la inflación al por mayor a los precios al detal no se ha completado del todo.

La brecha entre los tipos de cambio oficial y de permuta o paralelo, ha creado una serie de graves distorsiones en la economía que a su vez inciden sobre la inflación en la medida en que la cotización de la divisa en el mercado paralelo sirve de referencia para la formación de los precios futuros, al reflejar la incertidumbre sobre cuál será el costo de reposición de los inventarios. No hay elementos de regulación cambiaria que ofrezcan confianza sobre la trayectoria futura del tipo de cambio de permuta o paralelo, al cual tendrán que realizarse una parte muy significativa de las importaciones de bienes e insumos para el mercado venezolano.

Igualmente, se han tolerado prácticas propensas a la corrupción  en la intervención que realiza el Gobierno en el mercado cambiario paralelo mediante el suministro sin transparencia de divisas de entes del sector público. Esto significa que hay ingresos en bolívares, estimados en  200% por encima de la tasa oficial de 2,15 Bs. por dólar ¿Cómo registra y usa el Gobierno estos bolívares generados por estas operaciones cambiarias provenientes de divisas suministradas al mercado paralelo por filiales de PDVSA o las cuentas externas de la Oficina Nacional del Tesoro?  ¿Quiénes son los intermediarios privados y gubernamentales que manejan estas operaciones con altísima discrecionalidad? De forma similar a lo denunciado por Eleazar Díaz Rangel  en julio del 2008, en el caso de las ventas de Notas Estructuradas en divisas, estas operaciones cambiarias dejan  grandes  ganancias cambiarias.

Cifras del BCV que se muestran el gráfico siguiente ponen de relieve la significativa disminución de los montos de divisas que PDVSA vende al Instituto Emisor. En efecto, en el primer trimestre de 2001 PDVSA negoció con el BCV 80% de las divisas por concepto de exportaciones, cifra esta que se redujo a un alarmante 35% en igual lapso de 2009. ¿Entrega PDVSA al Ministerio de Finanzas parte contribución fiscal mediante depósitos en divisas en cuentas en el exterior? ¿El Ministerio de Finanzas autoriza formalmente a la Oficina Nacional del Tesoro a través de FONDEN u otros entes a realizar ventas de divisas en el mercado paralelo?

Al PDVSA enterar al BCV apenas una fracción de las divisas por concepto de exportaciones, una parte importante  queda para ser discrecionalmente manejadas en divisas.  Esta debe ser la principal fuente de fondos oficiales dirigida al mercado de permuta o paralelo, en operaciones que en los hechos han implicado la negación de las competencias del BCV en materia de política cambiaria y un manejo alarmantemente opaco de fondos fiscales y de PDVSA. Estos recursos públicos en divisas al convertirse en moneda nacional en ese mercado paralelo generan una muy elevada ganancia cambiaria debido al  diferencial de tasas de cambio de más de 200 por ciento. El destino final de esta ganancia cambiaria generada con fondos públicos es totalmente desconocido.

Recomendaciones de política económica

 

Venezuela está entrando en un nuevo ciclo recesivo con alta inflación y severas restricciones a la oferta nacional de bienes y servicios. Sin desconocer que el Gobierno Nacional sigue un plan definido como  socialista, deseamos advertir que las graves distorsiones que enfrenta la economía venezolana en 2009 exigen un sentido de responsabilidad sin dogmatismo.  La alta inflación, restricción en la entrega de divisas, régimen de control cambiario propenso a la corrupción gubernamental y privada, no pueden ser enfrentados con recetas ideológicas. No hay nación que haya podido enfrentar estas dificultades sin una concepción económica coherente. Los lineamientos básicos, sin pretender abordar todos los aspectos,  que recomendamos son los siguientes:

  1. Régimen de transparencia y disciplina en la gestión fiscal.  Incluir plan de gastos de FONDEN en el Presupuesto Nacional y acabar con la doble monetización al transferir  reservas internacionales del BCV a éste fondo.
  2. Establecer como objetivo de mediano plazo un solo tipo de cambio para la economía, bajo condiciones de estabilidad fiscal y monetaria, de forma tal de eliminar las distorsiones y corrupción que generan dos tasas de cambio con un diferencial de más de 200 por ciento.
  3. Definir un plan BCV-Gobierno coherente y creíble para bajar la inflación, acompañado de estímulos para  la recuperación  de la producción nacional y generación de empleos estables, con respeto a los derechos de propiedad privada.
  4. Detener el proceso de expropiaciones y confiscaciones de empresas como política para contener las distorsiones generadas por la misma política gubernamental que causa alta inflación, restricción de divisas, inseguridad jurídica y distorsionantes controles económicos. Se deben atacar con claridad las causas de los problemas económicos.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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