Durante un viaje que hice a Colombia la semana pasada, conversé con algunos empresarios que exportan a Venezuela. Sin duda, la disminución del comercio les ha afectado. Pero me sorprendió ver la forma como vienen progresivamente sustituyendo el mercado venezolano por otros destinos como Canadá o los Estados Unidos. Tengo la impresión de que en el mediano plazo, la economía colombiana va a salir fortalecida de este episodio con Venezuela. En cierta medida, el mercado venezolano ha sido un mercado fácil, próximo, no muy exigente para Colombia. Algo del rentismo petrolero nuestro les llegaba a los colombianos a través de ese mercado. Con el deterioro de las relaciones, los colombianos se están viendo obligados a innovar, mejorar sus estándares de calidad, etc., para llegar a destinos más exigentes. Lo están haciendo. Por ello, cuando esta crisis termine, los colombianos tendrán un potencial de exportación a Venezuela mucho mayor del que tienen hoy, además de mercados más diversificados.
En otro plano, diversos dirigentes políticos coinciden en que Chávez se ha convertido en el jefe de campaña para la reelección de Uribe. Sus ataques y amenazas a Colombia, así como la cercanía a las FARC que se le atribuye, hacen que una mayoría sustancial de colombianos vean al presidente Uribe como su mejor protección. Exactamente por la misma razón, el presidente Chávez ha contribuido notablemente a que los colombianos vean hoy, como conveniente para su país, una mayor proximidad y cooperación con los Estados Unidos.
Chávez también le ha hecho un flaco favor a los partidos de izquierda colombianos. Estos han tenido que salir a explicar que no representan el chavismo en Colombia. Lo tienen que hacer, pues de acuerdo con la última encuesta Gallup en ese país, la popularidad del presidente Chávez se ubica por debajo de 14%. Parece claro que Chávez está logrando en Colombia todo lo contrario de lo que se proponía.
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