Alicia Freilich ALBERTO NARANJO, EL HUMANO

Alicia Freilich 6En el reciente y muy completo Festival Internacional de Jazz, Barquisimeto 2009, un público numeroso escuchó con mucho interés a este músico integral, percusionista virtuoso, pedagogo, humilde caminante de la Caracas profunda. Apasionado del cine, la internáutica, el béisbol sin fronteras ni simplismos y toda actividad creadora, inventa sonidos tan suyos que permiten identificar su autoría desde compases o líneas iniciales. Esa sonoridad muy suya, por notas, letras, el habla radial y cotidiana, es en bemoles, por lo bajito, sin estridencia ni exhibición, de aspecto menor pero de fondo mayor ante a lo rutinario. Un ser especial, un difícil fuera de serie, sensitivo, inteligente y autodidacta, por añadidura un calificado artista de la música. Su traumático vacío de orfandad paterna fue compensado por la total entrega materna de Graciela Naranjo, magistral cantante entre las pioneras de la música popular venezolana, de quien heredó talento, tenacidad y resistencia frente a los avatares.

De naturaleza exigente y minuciosa, un tanto solitaria pero probadamente solidaria, desde el Rancho Central, como sarcásticamente se refiere a su modesto domicilio en el Parque Central de esta ruinosa capital, desde hace varias décadas combina composición y orquestación para una discografía básica del quehacer local e internacional: Trabuco Venezolano, Imagen Latina, Swing con Son (versión sobre Billo Frómeta), Dulce y Picante (sobre Luis Alfonzo Larrain), entre otros clásicos, más ocasionales eventos  dirigiendo trabucos y jazz bands, con el ejercicio de la amena y documental crónica urbana pretextada en temas variados que percibe al detalle. Por lo que esa Música de la Ciudad,  título de  sus  columnas, espacios  radiales y conferencias, emite sonido  global de lo muy “humano”, el  justo alias que le otorgan  sus más allegados, adjetivo que sustantiva su humanismo cabal.

Recuerdo todo eso al culminar la lectura del importante manuscrito biográfico que el maestro Alberto Naranjo escribe sobre Tito Coral, (Pío Corao), el primer actor y cantante criollo de principios del siglo pasado con brillante carrera en Hollywood y Broadway, texto merecedor de publicación pronta por un editor con visión profunda de lo que significa dar luz a  los orígenes de la moderna Venezuela artística. Y por supuesto, materia preciosa para guiones de un musical y una película con  soportes sonográfico y fotográfico de primera línea.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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