Carlota Salazar EL SUEÑO DEL LIBERALISMO

El liberalismo es una concepción teórica que ofrece respuestas sobre la naturaleza humana, en cuanto a su esencia libertaria. Ser liberal implica defender derechos individuales y el régimen de garantías. Se debe ser liberal, en expresión de Gregorio Marañón, como “ser limpio o no mentir”. Nace a comienzos del siglo XIX en contraposición con la concepción absoluta y subyugante de la monarquía. Con la finalidad de reivindicar al individuo sus derechos: libertad, igualdad, fraternidad, propiedad, tolerancia, pluralidad, división de poderes públicos.

Grandes políticos y humanistas han luchado por este ideal pretendiendo reconciliar al ser humano con su esencia y a l hombre con sus semejantes. Pero otros grandes déspotas ilustrados han hecho lo contrario: el marxismo–leninismo en la Unión Soviética, la doctrina fascista en Italia, los dogmas del nazismo en la Alemania de Hitler, el sometimiento de España cuando las dictadura de Primo de Rivero y luego la de Franco, el comunismo de Pol Pot en Camboya, el terror de Saddam Hussein en Irak, dictaduras como las de Augusto Pinochet en Chile, José Rafael Videla en Argentina, Hugo Banzer en Bolivia, Adi Amin en Uganda, Alfredo Stroessner en Paraguay. Todavía perdura la de Cuba ahora con Raúl Castro, en Sudán con Omar Hasan Ahmad al Bashir, en Birmania, Fidji o Guinea.

El primer liberal venezolano, Simón Bolívar, libertador de las Américas, influido de John Locke y Montesquieu, emprendió su gesta contra la monarquía española. Sin embargo, sus compañeros de lucha no sólo lo expulsaron de territorio venezolano, dividieron la Gran Colombia y comenzaron a gobernar sin brindar a la ciudadanía el mínimo de los derechos que habían predicado. El país queda dividido por las corrientes “liberales” y “conservadoras”. Que no tenían absolutamente nada de “liberales” ni de “conservadores”. Era una lucha por el poder, bajo el enfoque del caudillismo, mas no para el beneficio colectivo y la satisfacción social.

La democracia (a partir de 1958) comienza en nuestro país con buen pie pero luego degenera en un bipartidismo clientelar de cogollos, que si bien es cierto brindó a la ciudadanía ciertas garantías civiles, no es menos cierto que hubo exclusión de importantes sectores civiles y políticos.

Con la constituyente de 1999 cambia el régimen político y la democracia de representativa, pasa a ser “participativa”. Pero en la práctica lo que tenemos es una democracia discursiva, porque de participación real ¡nada! Sólo en la constitución y en las leyes, como escudo protector, ¡pero no para cumplirlas!

De tal suerte que en el país siempre ha existido, como decía Brewer Carias, una etiqueta: primero “federal”, después “democracia representativa” y ahora de “democracia participativa”. Porque en realidad lo que ha movido a nuestros gobernantes ha sido el spoils system o “sistema de botín”.

Las luchas que a lo largo de la historia han emprendido grandes hombres por la defensa de los derechos humanos, por el respeto a las ideas del otro, por la no discriminación y por la libertad de pensamiento. Se han visto escamoteadas por la conducta amoral, sin el más minino sentido de la ética y de la honestidad de otros pequeños hombres.

¿Es el liberalismo un sueño? Será sólo un sueño si los hombres y las mujeres que creemos en esos postulados no salimos a defenderlo.

Sí, es cierto que ni con la democracia ni con el liberalismo  la gente puede “comer”. Pero también es cierto que le permiten a la ciudadanía un sistema político más humano en cuyo marco de respeto por los derechos individuales se puede obtener calidad de vida y desarrollo humano.

carlotas@cantv.net

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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