Cine AMORES Y MIEDOS EN LA CIUDAD LUZ

Julie Delpy y Adam Goldberg se junta y separa en París

Duelo de sexos, de culturas, de pasados, de miedos. La parisiense Marion y el neoyorquino Jack cruzan sin destino una historia de desencuentros y contrastes alrededor de una relación de pareja a punto de pasar a una nueva etapa. Dos días en París marca la distorsión creada entre dos seres que se aman pero no se soportan. Ella es fotógrafa radicada en Nueva York y él decorador de interiores en la misma ciudad. En la capital francesa ella pelea con los taxistas racistas y él se queja de todo. Ella rememora su muy movido pasado amoroso y él pasea su hipocondría por Europa. El resultado es una comedia con rasgos dramáticos que pone el acento en la incomprensión mutua y el manejo de la ironía como forma de evadir el verdadero tema de discusión: el compromiso personal con otro ser humano.

El segundo largometraje como directora de Julie Delpy —el primero fue Looking for Jimmy (2002), de carácter experimental que no tuvo mucha difusión— puede definirse como la obra de una artista orquesta, pues no sólo la escribe, dirige e interpreta el principal personaje femenino sino que también compone la música y realiza el montaje. De hecho, están presentes algunos rasgos que podrían ser autobiográficos. Pero sobre todo prevalece la mirada femenina sobre los dilemas de las relaciones de pareja. A sus casi 40 años, esta intérprete de larga trayectoria —que actúa desde los 5 años y que ha trabajado para directores de la talla de Jean-Luc Goddard, Bertrand Tavernier, Agnieszka Holland y Krzysztof Kieślowski— propone una revisión de la relación de pareja en un mundo globalizado pero también desconectado. Sus personajes son seres que no sólo tratan de afianzar sus visiones de la vida sino también los valores de sus respectivos países. Siendo una actriz y directora que vive entre Nueva York y París, comparte ambas culturas y no vacila en contrastarlas, aunque a veces recurra al lugar común. Jack no es un hombre particularmente machista. Es más bien una persona insegura de sus afectos y, por ende, de la persona que supuestamente ama. Marion tampoco es una feminista sin control, sino una mujer que regresa a su hogar, su ciudad y, en cierta forma, sus viejos amores. Una especie de currículo afectivo que molesta y desarma a Jack. Algo está muy claro desde el principio: Marion y Jack está en problemas. Algo más duro: están condenados.

Delpy dirige, escribe y actúa como una suerte de versión femenina y francesa del Woody Allen de finales de los años setenta, con un manejo agudo de los diálogos y de las situaciones dramáticas en torno de los afectos, necesidades y frustraciones de un hombre y una mujer. Detrás de las palabras y las acciones surgen los miedos íntimos de ambos personajes. En este sentido, su interpretación calza adecuadamente con la de Adam Goldberg, un actor californiano de larga trayectoria en las series de televisión de Estados Unidos. Conforman la pareja neurótica que no puede escapar de sus manías y sus temores. Dos días en París recurre a la clásica situación donde el miedo vence al amor.

Pero a pesar de que Delpy crea una atmósfera dramática muy interesante y sus personajes adquieren vigor propio, la historia tiende a agotarse en la última media hora. Más o menos a esa altura de la película ya sabemos que Marion y Jack terminarán en lugares distintos, que sus intentos serán vanos, que la relación de pareja no tiene futuro. Tal es el planteamiento que se reafirma en las últimas escenas.

Más allá de esta debilidad guionística, Dos días en París ofrece otras situaciones dramáticas bien resueltas, bien hilvanadas e, incluso, muy bien interpretadas no sólo por Delpy y Goldberg, sino también por los padres de la directora, Albert Delpy y Marie Pillet, muy conocidos actores en Francia que interpretan a los padres de Marion. Un poco más allá, en una breve intervención, aparece el alemán Daniel Brühl, el recordado intérprete de Goodbye Lenin. En suma, una película a disfrutar con sus altos y sus bajos.

DOS DÍAS EN PARÍS («Deux jours à Paris»),  Francia y Alemania. Dirección, guión, montaje y música: Julie Delpy. Producción: Christophe Mazodier, Julie Delpy y Thierry Potok. Fotografía: Lubomir Bakchev. Elenco: Adam Goldberg (Jack), Julie Delpy (Marion), Daniel Brühl (Lukas), Marie Pillet (Anna), Albert Delpy (Jeannot), Alexia Landeau (Rose), Adan Jodorowsky (Mathieu), Alex Nahon (Manu), Vanessa Seward (Vanessa). Distribución: Cinematográfica Blancica.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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