Cine VOCES Y SONIDOS DEL BARRIO

Hay un universo musical y social en conflicto en "Son de la calle".

Sucede en cualquier urbe de América Latina. Cada cual tiene algo que arriesgar así como cada cual tiene algo que demostrar. Lo importante es tener un sueño y seguirlo, aunque nadie garantice que se alcance. Se trata de una historia una historia de amor interclasista, con sus gestos y sus palabras que van del desencuentro a la convivencia. Un muchacho de clase acomodada y una chica de barrio popular. Detrás de cada uno se halla una realidad específica y una expresión musical particular. Porque, en el fondo, el gran soporte creativo de Son de la calle radica en la música urbana contemporánea y en sus múltiples vertientes sociales. La ópera prima de Julio César Bolívar reencuentra la estructura de Romeo y Julieta en el marco del subdesarrollo de nuestras ciudades a través de una narrativa eminentemente musical. Una obra misteriosamente interesante que abre unas puertas que habían permanecido cerradas. 

 

Bolívar despliega una propuesta muy propia en lo formal, con una forma de narrar audaz y desenfadada, aunque el desarrollo de la historia incurra en algunos lugares comunes del drama romántico y se nutra de determinadas tretas propias de la telenovela. Jorge pertenece a una banda musical. Conoce a Jimena, una chica que trabaja en la cafetería de la universidad y que sueña con ser bailarina clásica. Ella lo conduce al barrio y al sonido de los Tukis, que es distinto al de los Reggaetoneros y diferente al de los Parkour. También están Sonny, líder de los raperos y Cayetano, el locutor radial que contribuye a comunicar lo que cada grupo quiere decir en sus letras y sus ritmos. Esta pluralidad expresiva conforma el marco de acción donde se desenvuelven un puñado de personajes muy diversos que actúan —más bien bailan y cantan— para demostrar sus conflictos, sus contradicciones y sus ambiciones. Como transfondo surgen la violencia y la droga como factores que atentan contra las búsquedas personales y la payola como forma de corrupción de las radios. El barrio es el espacio donde se puede transformar la vida, la radio la manera de impulsar esa transformación.  

Son de la calle se mueve entre la audacia de su puesta en escena y el convencionalismo de su historia. Por una parte, el joven realizador exhibe mucha pericia en el manejo del encuadre, la angulación y el ritmo narrativo y, por la otra, se encuentra prisionero de una historia que es previsible  en su desarrollo aunque se alimente de situaciones de gran fuerza. La suerte de las Niñas Fresas, con Tamara al frente, o la conducta del propio Emilio no escapan de la visión tradicional de las clases sociales. Lo mismo puede decirse de Sonny, Alexis y Rekeson y sus amigos del otro extremo. La figura de Cayetano —afortunadamente— surge como el eslabón que une a los grupos dispersos e incluso adversos. Cayetano promueve la unión, la reconciliación de clases, la formulación de un sueño, el trabajo como forma de superar las limitaciones culturales o sociales.  

Tal vez Son de la calle no desplegaría su fuerza si no hubiese contado con la interpretación de  Emilio Vizcaino, de Los Cadillacs, como Jorge, de Franco (no recuerdo el apellido) de L’Squadron y de Chino y Nacho, al lado de Krisbell Jackson como Jimena, y de Julie Restifo y Sandra Martínez, entre otros, como los adultos. La fuerza musical del film también se fundamenta en la participación de bandas  como Rotwaila, Big Habana, Bostas Brain y Ruso 40 (La Corte), Gabylonia, Apache (Cuarto Poder) y Biancucci. Ellos confieren veracidad al discurso.  

Las óperas primas siempre corren riesgos y a menudo lo pagan caro. No obstante, la de Bolívar sortea los obstáculos y se presenta como un trabajo original, con personalidad propia y con un tema dramático diferente. Cabría plantearse cómo será su próximo film.  

SON DE LA CALLE, Venezuela, 2009. Dirección: Julio César Bolívar. Guión: Yutzil Martínez y José Vicente Spataro. Producción ejecutiva: Adolfo López Sojo. Fotografía: Cesary Jaworsky. Montaje: Julio César Bolívar y Yolimar Aquino. Música: Franco Bellomo y Cotur. Sonido: Josué Saavedra.  Elenco: Emilio Vizcaino, Krisbell Jackson, Paula Bevilaqua, Julie Restito, Manuel Salazar, Sandra Martínez, Chino & Nacho, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Cine VOCES Y SONIDOS DEL BARRIO

  1. lucy dijo:

    bueno me gusta mucho todo lo q tiene q ver cn la peli felicidades

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