Alicia Freilich HIJOS DEL HOLOCAUSTO

Afirman los especialistas que todo sobreviviente de una trágica situación límite  proyecta esa herida indeleble por lo menos hasta su descendencia por dos generaciones pues transmite sin tregua una múltiple reacción defensiva de marca tan obvia que suele calificarse, al paso, como enfermiza hipersensibilidad cuya base conceptual es: amo la libertad porque  tengo derecho a ser quien soy. En el caso de quien sobrevivió directamente la Shoá, término  hebreo del Holocausto, hay diversidad de conductas y van desde una alegría descontrolada que puede tocar la amoralidad hasta la depresión honda, soterrada o visible. Escala de aterradores testimonios en  un documentario que todavía se actualiza.

Su descendencia es todavía más compleja. La sensibilidad extrema, el miedo, la desconfianza y los rencores afinan una condición crítica cuyo bisturí va desde la inmisericorde sátira contra su propio Yo, hacia el planeta sin fronteras ni tiempos del  Complejo Portnoy, inaugurado antes que Philip Roth le diera cuerpo literario y abarca  toda una magistral estirpe, desde Proust y Kafka, profetas del Holocausto europeo,  hasta los actuales Amos Oz y Abraham Yehoshúa, entre muchos grandes y capaces de   horadar ese precipicio afectivo desde una escritura mayor.

Tamaña percepción casi genética de “pueblo elegido” para el rol de chivo expiatorio cubre cinco mil setecientos años históricos, se ha vuelto letanía y oración, producto artístico y científico, pero tiene una especial vertiente cotidiana en la conducta política del judío israelí y/o diaspórico ciudadano del mundo muy radicalmente luego de la segunda guerra mundial. Y esa respuesta puede abarcar desde la postura minoritaria acomodaticia frente a verdugos y policías, la del vulnerable previsor llamado judío errante hasta la del opositor frontal a dictaduras, tiranías y toda forma de autoridad totalitaria, configurando ésta una mayoría que hace de la libertad individual y colectiva, su  primer mandamiento vital, punto de honor, acción, reacción y expresión.

Léase 27 de Enero, decretado hace cinco años por la ONU, día mundial  del Holocausto, aquí, allá y más allá

Recuerdo que debería ser constante para cada suceso, así sea medianamente similar

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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