Alicia Freilich MI OSCARCITO…

…o el suyo, porque a medida que avanza la industria y el arte fílmicos de producción independiente también se valoriza el voto individual que suma un público guiado por los críticos, al margen de cpremios oficiales y ver cine  hoy es  lectura de intimidad. Si  las distintas ramas del arte conciben sus propias leyes de creación y percepción, el influjo  actual de la tecnología digital  que las  invade, hace que plástica, literatura, música, cine, televisión y  afines  originen  cambio automático en la percepción  del receptor. Y  en esa nueva postura, el contexto tiene primera  palabra. Ahora parece natural  escuchar una exhibición, mirar un concierto, ver un libro y leer una película.

Por ejemplo Avatar, a la cabeza de los competidores para el Oscar ,luce magistral en sus  actualizados artificios técnicos ,los llamados efectos especiales, tan abrumadores que se  vuelve secundario y  tímido  su llamado  ecológico y al respeto de la cultura ajena. Allí, la guerra es digital,  virtual  y espectacular al punto que  los nuevos  trucos  visuales y sonoros  ahogan  su ‘presunto humanismo. Es lo que el escritor Roberto Bolaño, por otro motivo en su  infinita novela 2666 sintetizó con ironía en la palabra fantaciencia.

Al contrario, Zona de miedo, su más cercana rival, y posible perdedora, cámara de mano como microscopio, retrata casi  documentalmente la guerra terrenal  seca, no apta para  impacientes ni fóbicos. En su extrema crudeza lleva implícita una severa exposición del combate antiterrorista metódico como droga profesionalizada, Pero su mensaje  poético, colado entre tantas escenas terroríficas, permite  olvidar  ese molesto hiperrealismo para inducir una relectura ética del acontecer político mundial. Sus imágenes logran la complicidad  pensativa del más indiferente. Este si será un clásico filme antibelicista si de reconocimientos se trata, debe recibir un indiscutible  Nobel de la Paz…

Pertenezco a las fans que lo buscan  en cualquiera de sus roles, director, actor, lo que sea, porque  haga lo que  haga, desde Harry el sucio,  yo amo a  Clint.  Invictus, de estructura tradicional en su guión y de tan pocos recursos modernos en su  factura, fusiona talento, inteligencia y sensibilidad , cualidades fijas de Eastwood, en la selección del libro original, con su  eficaz dirección sobre un  libreto centrado en ese preciso momento crucial cuando Mandela decide el modelo necesario para su liderazgo. Al final, en su ropaje fílmico modesto y pasado de moda, Invictus, de puro milagro nominada sólo en el renglón de primer actor, penetra el alma de la masa espectadora con admirable profundidad, muy oportuna para punzar la conducta de la antipolítica en sociedades que duermen la  siesta de la sumisión y activan la violencia del resentimiento. Su clasicismo desde ya, sobrepasa cualquier premio ocasional.

Precious es dura y motivadora, retrato fiel de ciertas taras en la  esfera segregacionista y quedaría en dramón cursi si no fuera  por su delicado y sobrio abordaje del dolor personal provocado desde cualquier clase de maltrato y marginamiento. Trasciende la anécdota y las soberbias actuaciones, se vuelve pretexto, también clásico, para la reflexión, en cualquier otro entorno social o geográfico.

En el mismo rango, Una educación, parece ligera, banal, manida, de repente hace un giro total  serio, importante y en conjunto, todo el tiempo es una delicia con música esencial de jazz para su mejor uso, sustentar un guión y actores de primera calidad. Medalla para el galardón del disfrute inesperado.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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4 respuestas a Alicia Freilich MI OSCARCITO…

  1. marianne kohn beker dijo:

    Estoy encantada de la capacidad de síntesis de la autora para analizar ben profundidad con tan pocas palabras cinco films que merecen destacarse para el Oscar de este año. Te felicito Alicia. Le estás jaciendo competencia a Alfonso concienzudamenteen tan pocas palabras p

  2. Alicia Freilich dijo:

    Mil gracias profesora por sus palabras que me honran porque usted es una de las personas más cultas y sensibles que he conocido en mi ya larga experiencia profesional. Lamentablemente Ud. no ha querido publicar sus ensayos que tanta falta hacen hoy en este país y el planeta. Seguimos esperando.

    Pero le aclaro. Leo al periodista y crítico Alfonso Molina desde hace décadas porque es uno de los pioneros lúcidos de la crítica cinematográfica a nivel continental. No le hago competencia, por el contrario, aprendo mucho de sus comentarios sobre cine y cultura en general. Es una persona tan generosa que me permite opinar libremente sobre materias que no domino, sino que por travieso impulso, transcribo luego de percibirlas. La generosidad, usted lo sabe bien ., es lo que caracteriza a los verdaderos maestros.

    Gracias por leer Ideas de Babel.

    Saludos.af

  3. leoner ramos dijo:

    Sin duda que usted toca el meollo del asunto con delicadeza y precisión. Ya dije que esos premios de este año han sido «intelectualizados». Se celebra el premio de la Sra. Bigelow, pero se olvida que hace unas décadas una directora, Barbra Streissand, hizo dos grandes películas: El Príncipe de las Mareas y Yentl, sin lograr el reconocimiento. Tal vez por ello no insistió mas. Si de belleza formal, o metaestética se trata, insisto en que Avatar también refleja un excelente mensaje de conservación y antibelicista.

  4. leoner ramos dijo:

    ah, y gracias por traerme a esta revista como lector. Tengo que reconocer que es relajante leerla, y muy divertido opinar, cosa que no podemos con otros diarios. Diacrónica y todo, es buena comunicación.

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