Trino Márquez LA POLAR Y MAGLIO ORDÓÑEZ

La Polar, a través de su expresión pública más conspicua, Lorenzo Mendoza, y Maglio Ordóñez, el famoso pelotero de grandes ligas, ejemplifican dos extremos del comportamiento de este gobierno, empeñado en dañar la imagen de empresarios y destruir la economía capitalista, pero no de cualquier empresario, ni de cualquier empresa, sino de aquellos a los que el teniente coronel decide clavarles el aguijón.

La Polar (Lorenzo Mendoza) ha sido un consorcio exitoso, que ha demostrado tener a lo largo de toda su trayectoria un claro e inquebrantable sentido de la responsabilidad social, tanto con sus trabajadores como con el entorno que rodea a sus diferentes empresas y, más allá de estos límites, con el país. La harina Pan convirtió la arepa, ese ícono de la comida popular venezolana, en un producto de consumo masivo diario, pues la harina precocida liberó a las amas de casa de la tortura que significaba pelar y pilar el maíz. La cerveza, de los pocos productos nacionales de calidad que aún pueden consumirse, ha sido cuidada con esmero. Tomarse una “fría” forma parte de esas costumbres que le dan sabor criollo a un encuentro entre panas. El comandante llama a la cerveza el “opio del pueblo” —de lo más original él—, debe de ser porque los altos jerarcas del régimen lo que beben es güisqui de 18 años para arriba. La Polar es una empresa capitalista moderna, gerenciala con criterios de calidad y eficiencia, y que se ha convertido en uno de los emporios más grandes y sólidos del continente. En la base de este resonante éxito se encuentra la calidad, constancia, esfuerzo y compromiso social.

De Maglio Ordóñez podría decirse otro tanto. Es una estrella en el firmamento de las Grandes Ligas, negocio que funciona con claros criterios capitalistas. Su extraordinaria capacidad para descifrar los lanzamientos de los picheres contrarios, lo convirtieron en un bateador temible. Fue campeón bate de la Liga Americana en 2007. Esta habilidad tan especial no ha llegado sola. A sus condiciones naturales se agrega su constancia y disciplina. Con base en estas virtudes logró superar las secuelas de una lesión en la rodilla que casi lo saca del béisbol organizado. Tanta es su tenacidad, coraje y calidad, que luego de esa herida su manager —quien forma parte de uno de los bufetes más prestigiosos del Norte— logró conseguirle el contrato por 75 millones de dólares por cinco años que actualmente rige sus relaciones con los Tigres de Detroit. En la actual temporada gana 18 millones de dólares, cifra colocada en una escala superlativa. Además de mover el bate con habilidad, a Ordóñez le interesan lo negocios lucrativos. Mantiene una estrecha relación con el gobernador de Anzoátegui, Tarek William, lo cual le ha permitido obtener pingües ganancias. El pelotero no oculta esos nexos; al contrario, cada vez que puede los exhibe con orgullo. No podría decirse de Ordóñez que es un avaro o un indolente. Sus obras caritativas y su compromiso con la comunidad que lo vio nacer y crecer son ampliamente reconocidas en el estado Falcón, de donde es oriundo.

Los paralelismos entre la Polar (Lorenzo Mendoza) y el nativo de Falcón son evidentes: ambos son capitalistas, emprendedores, creen en la economía de mercado, supermillonarios, exitosos, disciplinados y con un claro sentido de la responsabilidad social. La pregunta es obvia, ¿por qué uno es vilipendiado, perseguido y acosado por el Presidente de la República, mientras el otro es convertido en símbolo del régimen, enaltecido como héroe nacional y mostrado como ejemplo de juventudes? La respuesta también es obvia: uno se ha mantenido como empresario independiente, libre pensador y hombre que sabe separar sus negocios de la política. El otro, en cambio, ha prestado su popular y respetada imagen de pelotero para promover esa gigantesca hecatombe que significa el socialismo del siglo XXI.

Mientras la Polar (Lorenzo Mendoza) ha continuado haciendo su trabajo, sin confundir la actividad empresarial con el proselitismo político, Maglio Ordóñez mezcló el deporte con la militancia partidista. Se alineo con el sector que ha divido y empobrecido a los venezolanos. Nadie puede creerle a pelotero, quien ha construido su gigantesca fortuna en las entrañas del imperio, que crea en esas patrañas y babosadas que forman parte del comunismo a la cubana que Hugo Chávez trata de imponer a sangre y fuego. Ese acoplamiento sumiso a la ideología del régimen evidencia un talante incompatible con una figura pública de su proyección. Esta inconsecuencia le ha costado caro en términos de popularidad. Ya no se atreve a jugar en Venezuela. Desde el punto de vista económico lo que pueda ganar en el país no le interesa para nada. Esos bolívares representan una pequeña propina. Lo que sí le debe importar, y mucho, es la ruptura emocional con una fanaticada que celebraba con euforia sus logros. Los fanáticos se han sentido traicionados, no porque un deportista no pueda profesar convicciones ideológicas o mantener preferencias partidistas, sino porque utilizó indebidamente su imagen de atleta para ensanchar aún más la brecha existente entre los venezolanos.

Con la Polar (Lorenzo Mendoza) ocurre lo contrario: una sólida mayoría de venezolanos, entre ellos los propios trabajadores, reconoce su legado, sus esfuerzos por construir la Venezuela productiva y equitativa que se quiere, y aplaude sus enormes logros. De allí la solidaridad que a diario se manifiesta de diferentes formas.

El teniente coronel tendrá que evaluar muy bien ese compacto prestigio antes de decidirse a incautar y aniquilar un patrimonio que pertenece a todos los venezolanos.

trino.marquez@gmail.com

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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2 respuestas a Trino Márquez LA POLAR Y MAGLIO ORDÓÑEZ

  1. alix dijo:

    Que lamentable pero que cierto a un empresario prospero no le pueden perdonar el brillo de su exito mientras que a quien se monta el manto de la politica lo pretende cobijar una excusa perfecta. Que mas tendremos que pasar los venezolanos expectadores de todo este teatro griego

  2. Ruth de Quiñones dijo:

    Ahi esta el ejemplo perfecto! es decir, la mediocridad de una gran parte de los venezolanos, que no nos importa el Pais, el unico objetivo es aprovecharse de el, bien sea a traves, del proselitismo politico o ,a traves de las influencias convencionales. Alli radica ntra. debilidad, no somos los mismos venezolanos, de hace muchisimos años atras. Hemos perdido los valores y nos hemos convertido en parasitos de la sociedad. Hablo en plural, porque cada dia me asombro de como actuamos ,en todos los niveles de la sociedad . Interesadamente ,indiferentes ante la problemática social y, muy pobres espiritualmente e intelectualmente hablando.

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