Cine LA AUSENCIA QUE LOS UNE

Se ha convertido en la película mexicana más exitosa de los últimos años, realizada por una debutante desconocida que es además su guionista, coproductora y coeditora. A sus 31 años Mariana Chenillo logró con Cinco días sin Nora obtener el Astor de Oro, máximo reconocimiento del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2009 (Argentina), triunfar en los festivales de Moscú (Rusia) y Biarritz (Francia) y arrasar en los premios Ariel de la Academia Mexicana de Artes e Industria Cinematográficas, incluyendo mejor película, ópera prima, guión y mejor actor protagónico para el veterano Fernando Luján. Sin duda, será la estrella del IV Festival Internacional de Cine Judío de Caracas que se celebra desde el 4 de junio.

Cinco días sin Nora se inicia con un evento dramático que define el resto del relato: el suicidio de Nora, una anciana judía que desde joven había intentado quitarse la vida, fallando en 14 intentos. Su ex marido, José Kurtz se divorció de ella 20 años atrás, pero —por razones que no están claras— vive en el mismo edificio. Él es quien descubre su cadáver pero también quien advierte que Nora dispuso meticulosamente los preparativos de una cena tradicional —la festividad del Pésaj— a la que convidó al resto de sus familiares. Su muerte será el tema de las preocupaciones de quienes la rodean. En Pésaj no se entierra a nadie de la fe hebrea, tampoco en sábado, mucho menos si es suicida, así que tardarán unos cinco días en despedirse de ella.

José, anciano cascarrabias y agnóstico, muy alejado de la ortodoxia judía y profundamente fastidiado por la manipulación de su ex esposa, trata de acelerar los trámites del entierro. Llega, incluso, a contratar los servicios de un funeral cristiano. Pero los familiares solicitan restablecer la tradición judía, aunque el Talmud prohíba enterrar en suelo bendecido a suicidas.

El drama de Chenillo, matizado de humor negro, expone con ironía las limitaciones de la ortodoxia religiosa, los intereses económicos de los familiares, el contrapunto humorístico de las creencias cristianas en choque con la tradición judía y, finalmente, el perfil cómico de Moisés,  joven asistente del rabino, encargado de rezar día y noche frente a ese cuerpo de Nora en espera de su muy diferido entierro, y refrescado por sucesivas cargas de hielo seco.

La eficacia de Cinco días sin Nora se fundamenta en un guión muy bien equilibrado. El enfrentamiento de José y el timorato Moisés marca la pauta inicial seguida por las irreverencias ante los ritos de la festividad judía del pésaj y por los secretos de la honorable abuela Nora, entre los que figuran su propio diario y algún juguete sexual. A través de flashbacks Chemilla expone la conflictiva relación juvenil de José y Nora y un secreto conyugal que habla de infidelidad.

Esta línea dramática —sostenida en todo momento por la excelente actuación de Fernando Luján, llena de ironía y fino humor negro— ofrece la confrontación de culturas y visiones. Pero el mayor peso de  Chenillo se coloca en los pequeños y grandes deslices de sus personajes: la neurosis crónica y manipuladora, las mentiras acomodaticias más que piadosas, la doble y triple moral de los acuerdos matrimoniales y de negocios, la falta de honestidad entre amigos y la traición conyugal. Una serie de “pecados” que nunca son del todo mal vistos por la directora, gracias precisamente a la enorme comprensión que tiene de sus personajes: seres caóticos como pocos, casi siempre resueltos por  sus añejas tradiciones.

A la excelente fotografía digital, que opera perfectamente sobre un guión bien ritmado, se suma el excelente elenco de reparto, integrado entre otros por Cecilia Suárez, Ari Brickman, Enrique Arreola, Angelina Peláez, Verónica Langer y Juan Carlos Colombo.

CINCO DÍAS SIN NORA, México, 2008. Dirección y guión: Mariana Chenillo. Producción: Laura Imperiale y Mariana Chenillo. Fotografía: Alberto Anaya. Montaje: Oscar Figueroa y Mariana Chenillo. Música: Darío González Valderrama. Elenco: Fernando Luján, Cecilia Suárez, Silvia Mariscal, Ari Brickman, Enrique Arreola, Angelica Peláez, Verónica Langer, Juan Carlos Colombo. Se presenta en el IV Festival Internacional de Cine Judío de Caracas.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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