Edgar Cherubini Lecuna LOS FILOTIRÁNICOS

“Las doctrinas del comunismo y el fascismo, del marxismo en todas sus barrocas mutaciones, del nacionalismo, del “tiers mondisme”, en ocasiones animadas por el odio contra el poder despótico, fueron todas capaces de generar feroces dictadores, pero también de cegar a los intelectuales ante sus crímenes”
“La hostilidad abstracta hacia su propia sociedad los lleva a admirar o a apoyar a quienes son, a primera vista, los más grandes enemigos de ésta”
“El mal de la inacción o del silencio es una nueva forma del mal, que apoya a aquellos que perpetran el mal”

Al igual que los Estados Unidos ha producido la llamada izquierda cultural, Europa ha parido una liga de intelectuales desprovistos de toda ética. Escudados en un supuesto tercermundismo y utilizando en forma difusa las banderas de la deconstrucción, el decolonialismo, el tercermundismo y el antiimperialismo, colocan en la mesa del juego político una desatinada apuesta de todas sus fichas a una marea de fondo antidemocrática y antioccidental orquestada por gobiernos teocráticos, movimientos fundamentalistas islámicos, asociados con una reedición de caudillos populistas latinoamericanos, liados en una danza de la muerte con grupos terroristas y narcoguerrilleros.

A manera de ejemplo, estos intelectuales, algunos de ellos representantes de la izquierda europea, no dudaron en expresar su solidaridad automática con Hamas, cuando Israel reaccionó a las andanadas de cohetes que esta organización terrorista lanzó durante meses contra sus ciudades cercanas a la Franja de Gaza. Son capaces de rasgarse las vestiduras, marchar y protestar contra la globalización o contra la prohibición de la burqa en Francia, pero incapaces de mencionar una palabra sobre el lavado de cerebro, entrenamiento militar y utilización de “niños bombas” por los grupos terroristas islámicos para las llamadas “legiones de mártires”, la práctica de la mutilación sexual a las mujeres musulmanas, el uso de civiles como escudos humanos por parte de Hamas y Hezbolá, el totalitarismo y la inexistencia de las libertades civiles de los Estados teocráticos, las masacres cometidas por grupos musulmanes en África, los presos políticos pudriéndose en las cárceles de Cuba, la destrucción de las instituciones democráticas en Venezuela, los cientos de rehenes en los aberrantes campos de concentración de las FARC o los miles de niños y niñas y adolescentes reclutados por este grupo narcoterrorista, entre otros. Como bien apunta Philip Zimbardo: “El mal de la inacción o del silencio es una nueva forma del mal, que apoya a aquellos que perpetran el mal” (The Lucifer Effect, 2006). En definitiva, el tercermundismo ha pasado de ser la “militancia de la expiación” (Pascal Bruckner) para convertirse en una apuesta temeraria al “se vale todo”.

Tier mondisme

Guy Debord hace más de 40 años, afirmó algo perturbador: “La hostilidad abstracta hacia su propia sociedad los lleva a admirar o a apoyar a quienes son, a primera vista, los más grandes enemigos de ésta” (La société du spectacle, 1967). En la compleja geopolítica del presente, algunos promotores del tercermundismo llegan a traicionar sus propios valores, mientras otros mantienen un silencio cómplice dentro del political correctness de los sistemas democráticos del primer mundo donde viven, cobijados en la seguridad de sus tribunas mediáticas o académicas sin temor a ser perseguidos por expresar sus ideas en libertad.

Sin hacer referencia a esta compulsión ya conocida en Heidegger con el nazismo; en Sartre con Stalin y Castro; en Foucault, Baudrillard y otros más recientes con el fundamentalismo islámico o todo aquello que atente contra los valores occidentales. A propósito de este último, Ian Almond, en su libro “The New Orientalist: Postmodern Representation of Islam From Foucault to Baudrillard, 2007”, cita una muy inquietante afirmación de este pensador que define al Islam como “el último bastión de la resistencia contra el incremento del unilateralismo del orden mundial occidental”. Para muestra un botón, diríamos. En el caso de Sartre, en los años 50, quiso vender el socialismo real de la URSS a su audiencia francesa, sin importarle los derechos humanos de los millones de disidentes perseguidos y asesinados por el estalinismo. Llegó a declarar en 1954: “En la URSS la libertad de crítica es total”. Dos años más tarde, en 1956, luego que el “Informe Krushev”, destapara las perversiones, asesinatos y crueldades del régimen estalinista, arrojando un pastelazo en la cara a los comunistas franceses, el filósofo no vaciló en volcarse hacia la utopía revolucionaria caribeña. Sin ningún pudor comenzó entonces a proponer la idea del “Hombre Nuevo” inspirado en la Revolución Cubana. “Huracán sobre al azúcar (“Ouragan sur le sucre”), los 16 artículos que Sartre hizo aparecer en France-Soir en 1960, fue la apología y la exégesis avant-la-lettre del castrismo” (Isis Wirth).

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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3 respuestas a Edgar Cherubini Lecuna LOS FILOTIRÁNICOS

  1. Ruth de Quiñones dijo:

    Definitivamente lo que dice el libro de Nostradamus hay que tomarlo en cuenta en estos tiempos de fundamentalismo….., Podriamos decir que el sospechaba del advenimiento del Hombre Nuevo para desgracia del Mundo!

  2. rafael dijo:

    Lo que acabo de leer aquí no es más que basura.

  3. rafael dijo:

    Lo que acabo de leer aquí no es más que un basural.

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