Alexis Márquez EL LENGUAJE DEL PRESIDENTE

Tanto dentro como fuera de Venezuela algunas personas se sorprenden por el lenguaje que emplea el presidente Chávez en sus frecuentes comparecencias ante los medios de comunicación. Algunas personas, digo, porque ya ese lenguaje ha dejado de sorprendernos a muchos, cuya capacidad de asombro se ha agotado, no sólo por lo seguido de los desplantes del primer magistrado, sino por la mayor parte de sus actuaciones, signadas por lo excéntrico, lo extemporáneo y la improvisación.

Al margen de toda consideración ideológica o  ética, existe la idea de que ciertos cargos, como el de jefe del Estado y/o de Gobierno, aquí y en todas partes del mundo, poseen  una dignidad patente en diversos aspectos, uno de ellos el lenguaje. No tienen los presidentes, primeros ministros y soberanos en general, la libertad de emplear cualquier tipo de lenguaje. Cada uno podrá hablar en su estilo, pero éste tiene límites, y la tolerancia ante ello no puede ser infinita.

El lenguaje habitual del presidente Chávez se caracteriza por  lo escatológico, en uno de los sentidos en que lo escatológico es  definido por el Diccionario de la Real Academia: “Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades”. En esto no hay ni una pizca de exageración. Y tampoco es aventurado decir que la  procacidad de ese lenguaje a veces va dirigida expresamente a determinados fines, pero al mismo tiempo es expresión de una  complacencia intrínseca en la personalidad del sujeto.

Lo procaz y escatológico de ese lenguaje es una más de las  manifestaciones de violencia que Chávez ha impuesto en la política venezolana. Porque en ese lenguaje no está presente sólo la vulgaridad y la chabacanería, sino también el propósito de  utilizarlo como un arma arrojadiza contra personas e instituciones, cuando estas no responden a los intereses y designios del primer  mandatario.

En la política venezolana  no es una  novedad el uso de un lenguaje descalificador e hiriente. En el siglo XIX fueron  frecuentes  el insulto y la injuria. Francisco Javier Pérez, joven y brillante académico de la lengua, ha escrito sobre el tema un precioso libro, El insulto en Venezuela, publicado por la  Fundación Bigott en 2005, que estudia abundantemente este apasionante tema. Pero en aquella época los insultos eran  proferidos por personas cultas, de modo que en ellos iba la impronta de un exquisito dominio del idioma. Muy al contrario de lo que ahora ocurre, con un lenguaje  presidencial marcado por la vulgaridad, la chabacanería, lo escatológico y la ignorancia de su propia lengua

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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3 respuestas a Alexis Márquez EL LENGUAJE DEL PRESIDENTE

  1. leoner ramos dijo:

    Usted lo dijo: insulto proferido por personas cultas. La variable ortofónica es notable. Entre personas cultas el dardo se envuelve en cierto nivel tolerable, y hasta ingenioso. En otro tipo de personas no pasa de ser pobreza de pensamiento y talante.

  2. Yoyi Ana Ahumada dijo:

    Estimado profesor justo en estos dias leia acerca de Jesus Diaz un escritor cubano, quien dictara clases de marxismo en un slang que los cubanos llaman «cheo» es decir ba`sico, vulgar…Todo ello porque segùn Lenin el uso del correcto castellano, es un simbolo de la burguesia decadente …Entonces como nuestro caudillo de marras imita todo lo que hacen en la isla pues…a lo mejor es intecional y coherente con los preceptos stalinista?? ¡O es exhuberante ignorancia???

  3. JOSE ASCANIO dijo:

    Con todo respeto…un insulto es un insulto, venga de donde venga. ¿Según Uds. es bueno dejarse insultar por los cultos? Vaya pobreza…

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