Alexis Márquez Rodríguez REVOLUCIÓN Y CAMBIO

De las siete acepciones que de la palabra “revolución” registra  el DRAE, hay dos que me interesan especialmente: “2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación. (…) 3. f. Inquietud, alboroto, sedición”. Esta última se ha empleado tradicionalmente en Venezuela, y en otros países, para referirse a actos que no son del tipo de los que se definen en la otra acepción. En nuestro país, si aplicamos esa tercera acepción, hemos tenido no sé cuántas  “revoluciones”, muchas culminadas con la toma del poder, pero todas sin el contenido de una revolución verdadera, entendida esta como la que se define en la 2ª acepción.

En el Diccionario de Ciencias Sociales redactado bajo el patrocinio de la UNESCO y publicado por el Instituto de Estudios  Políticos en Madrid en 1976, leemos: “Revolución es una  alteración absoluta y total de las estructuras establecidas en un orden social establecido (sic) para ser sustituidas por otras  distintas o un cambio sustancial en los lineamientos habituales de cualquier actividad del comportamiento humano”. Parecido criterio asoma el analista político chileno, residente en Alemania, Fernando Mires cuando, en un lúcido ensayo publicado en Venezuela Analítica el 24 de febrero pasado, dice: “una revolución implica un cambio profundo y repentino con respecto al pasado inmediato, un cambio que puede ser político, social, económico, tecnológico o cultural”.

En lo político y social, pues, el concepto de “revolución”, que abarca mucho más, está indisolublemente vinculado con la idea de “cambio”, y éste, para ser de verdad revolucionario, tiene que ser radical, total, absoluto.  Si no es así, no se está ante una auténtica “revolución”.

Vistas así las cosas nos toca preguntarnos, en nuestro caso, cuáles son los cambios profundos producidos en la sociedad  venezolana por la llamada “revolución bolivariana”, que otros  prefieren llamar “bolivarera”. La insistencia y el aparente fervor con que el presidente Chávez y los chavistas hablan de esa “revolución” hace pensar que para ellos lo que vivimos hoy en Venezuela es una auténtica revolución, y no una simple “Inquietud, alboroto, sedición”.

Quienes sobrepasan la edad de los diez o doce años no ven tales cambios en ningún aspecto de la vida venezolana actual. Ni en el orden político, ni en el económico, ni en el social,  ni en el cultural, ni en  ningún otro. Y no los ven por la sencilla razón de que no existen. Y si existen, si algo ha cambiado en estos once años  de “revolución”, es para estar peor que antes.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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