Felipe Valdivieso Cox LAS MUCHAS VIRTUDES DE “HERMANO”

La película venezolana más aplaudida de los últimos años.

El talento ajeno en ocasiones nos pone melancólicos. Porque podemos apreciarlo, entenderlo, disfrutarlo y admirarlo… pero queda lejos de nuestro alcance. Es un enorme placer, y una sosegada tristeza. Hermano, la película de Marcel Rasquin derrocha arte y oficio, talento y destreza. ¡Es demasiado todo eso junto en un debutante! Si uno va a la estructura comprueba que cumple de cerca con el paradigma que según Syd Field hace de una buena idea un excelente guión. Los tres tiempos dramáticos establecidos por Aristóteles en su Poética hace 2 mil 300 años ordenan el relato dramático, como debe ser. Planteamiento, confrontación, desenlace. O más en detalle: Setup, catalizador, primer nudo o giro dramático, lucha de los protagonistas y secundarios en pos de sus necesidades dramáticas, segundo giro o plot point, otros marcadores de la estructura que no distinguí a la primera, y finalmente, resolución.

La premisa o idea central, “lo que se quiso decir”: El director lo explica en cine-foro y en entrevistas: el amor fraterno. Sí, se trata de eso, pero es que también —y aquí uno aprecia el enorme talento de los creadores— de varios otros temas importantes. No centrales en esta película pero enormemente condicionantes y que ellos solos son temas. Ejemplos: embarazo precoz, el malandraje en los barrios, los códigos de valoración y conducta en tribus y barrio-habitantes, la ausencia de padres en el hogar, la absorción natural de cosmovisión machista y sexual, el heroísmo de las mujeres de barrio, las grises fronteras morales en que la gente de barrio debe optar y decidir, la marca en ADN de la música en esos espacios, la ausencia total de institucionalidad formal en las zonas populares, la impactante naturalidad con la que se asumen los hechos cumplidos en los cerros; la casi irresistible presión de los caminos torcidos sobre los jóvenes de barrio, la desproporcionada y casi imposible lucha de quienes aspiran a vidas distintas y mejores, fuera del mundo-barrio. Y un largo etcétera que incluye el deporte —en este caso fútbol— como escenario de confrontación y sublimación de la violencia, a la vez que de estímulo y competencia.

Es admirable y muy satisfactorio ver que guionista y director logran efectivamente tratar el tema del amor fraternal, manteniendo la identidad y coherencia individual de los dos hermanos protagonistas. Y que los arcos dramáticos que ambos recorren son consistentes con sus perfiles, motivaciones y realidad de la historia o trama. Se supone que así debe ser en toda película, pero… ¿cuántas veces no se hace bien, no se logra, no se consigue? Y por contraste, ¡cómo es de placentero cuando uno lo ve bien hecho!

Los personajes, muy “verdaderos” —creíbles— todos; los eventos, perfectamente posibles y naturales en el entorno planteado; la trama principal y las secundarias, verosímiles y retroalimentándose recíprocamente. Las actuaciones, contenidas y naturales, casi nunca excesivas.

Fotografía y cámaras: mostrando lo mejor, desde el mejor ángulo para cada escena y propósito.

Personajes creados con profundidad, naturalidad y sensibilidad, empatía. ¡Es demasiado!

No sobra recordar que personajes y tramas son inventos, creaciones, imaginaciones de los cineastas. Tener presente esto, además de aumentar la admiración del público demuestra la intensidad del trabajo previo a la pantalla, la decisión de llegar lo más cerca posible a lo verosímil y humano, la capacidad de efectivamente lograrlo.

Ah, es que eso no es todo: aún hubo que pasar toda esa creación de la mente a imágenes fuera de sus creadores, a la cámara y a la pantalla, de manera visualmente expresiva, hermosa y… estructurada. Repito, ¡es demasiado!

Resalto puntuales que me gustaron particularmente: el guión —y luego la película— plantea situaciones complejas, emotivas; las desarrolla y resuelve. Pero la resolución no es evidente, obvia. Hay mucho de insinuación, de espacio de duda para que el espectador sea el que la complete. Varias elipsis muy oportunas y valiosas. El montaje requerido para esos saltos dramáticos es suave, elegante. Eso es muy agradable y, de nuevo, no es fácil de lograr hacerlo bien. Otra belleza: una escena dramática donde se ven armas y tumulto, luego se escuchan disparos sin que se vea quién cae, fundido a negro, corte suave a ruido semejante a disparos que según avanza la secuencia pasan a ser cohetes y cohetones de entusiasmo en un estadio de fútbol. ¡Qué bien, qué bien!

Otro aparte: muchas escenas de juego de fútbol, filmadas desde adentro en plano secuencia, metiendo al espectador en la acción, viviendo aquello. Filmar así requiere de mucha técnica, no cualquiera lo hace… bien.

Otro más: a medida que transcurre la trama y se despliegan los personajes el espectador se da cuenta que el que lleva la historia y el ritmo… es el guión / dirección y que no es posible adivinar qué viene, cómo se resuelven las escenas, qué rumbo siguen. Hacia el final del filme simplemente no se sabe el desenlace hasta que las imágenes lo muestran… parcialmente, dejando lugar a la continuación lógico-dramática de los personajes. Allí entiende uno el género de la película. ¡Eso es talento natural afinado por el estudio y la experiencia!

En fin, estos comentarios preliminares tras un visionado y el foro que le siguió. Cuando salga el dvd podré estudiar en profundidad y detalle esta película. Me permito recomendar enfáticamente ir al cine a disfrutar una película venezolana de gran calidad, de entrañables temas, de cero sesgos o exageración, y pare usted de contar.

Películas así lo hacen sentir cosas muy buenas a uno…

Por último, datos de interés: no contento con hacer una película maravillosa, el grupo creador logró conectarse con los pobladores: impartieron talleres de cine gratuitos, lograron mejoras en infraestructura deportiva. Y sobre todo, sembraron esperanza. Además, de cada entrada el cine, Bs.F. 1 va para Unicef, copatrocinadora. ¡Qué se puede decir!

A la fecha de esta emocionada reseña, el filme lleva seis semanas en cartelera con más de 220.000 espectadores.

Ayer mismo los productores del filme formalizaron acuerdo con el productor y director Luc Besson para que a través de EuropaCorp de Besson se distribuya internacionalmente la película. Hasta ahora, en Venezuela se exhibió con 26 copias rotando en 36 salas; EuropaCorp iniciará su distribución internacional con 60 copias.

Tenemos aquí una excelente película y un equipo productor obviamente ganador, del que puede esperarse más en el futuro.

fvaldiv@gmail.com

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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