María Cristina Ortega UNA VISIÓN PSICOANALÍTICA SOBRE «HERMANO» *

Los valores clásicos de la tragedia se hallan en el film de Marcel Rasquin.

Hermano narra una historia que sigue el canon de la tragedia clásica, los personajes parecen movidos por fuerzas superiores a su propia voluntad que algunos llamarán destino, otros abrumadora realidad social, y que para los psicoanalistas frecuentemente se trata  de las impulsos  ocultos del Inconsciente. El drama implícito en la tragedia con frecuencia conlleva la muerte de alguno de los protagonistas. El dolor e impotencia experimentados ante la injusticia de la pérdida desencadena la venganza implacable. Hermano contiene todos estos elementos pero tiene más.  Sus personajes, a pesar de la terrible violencia en que se encuentran inmersos, nos muestran su humanidad hasta conmovernos profundamente. Esta película, dirigida por Marcel Rasquin, me recordó los libros de Oscar Lewis que me apasionaron en la juventud. Los humanos y reales personajes de la subcultura de la pobreza que presenta Lewis en Los hijos de Sánchez y en La vida. Personajes prioritariamente dedicados a sobrevivir en ambientes hostiles y de suma violencia, pero poseedores de valiosas cualidades humanas, aunque sus valores no siempre son los esperados por la cultura circundante.

Quisiera destacar alguna de las cualidades humanas que me parecieron resaltantes en este film:

1° Compasión y Generosidad, aparece desde las primeras imágenes de la película, cuando la madre ensancha su corazón, su presupuesto y su capacidad para luchar en la vida para acoger a  un nuevo hijo que se encuentra abandonado en un  basurero. La hermosa imagen de la madre con los dos niños y la sonrisa de su rostro no necesitan mayor explicación de este sentimiento.

2° Protección: es llamativo observar cómo el deseo de proteger a los más débiles o a los más jóvenes aparece en casi todos los personajes. Por supuesto la madre y el hermano mayor, Julio, hacen gala de esta cualidad, pero también el entrenador al tratar de sacar adelante a los muchachos del equipo de La Ceniza, el mismo Max, malandro asesino que intenta proteger a Daniel de los niños piedreros, el jefe de la mafia de drogas que desea que Julio se salve de esa vida y, por supuesto, Daniel, quien a pesar de ser el más joven, flacuchento y frágil desea proteger a su hermano  de todos los males del barrio y a su chica de tener que pasar por un aborto, con el que por supuesto se siente identificado.

3° Compromiso: evidenciado en el tesón, trabajo y disciplina que Daniel despliega para lograr su sueño. Duerme con su balón en la cama. Se levanta a hacer abdominales con el video de la vino tinto. Rechaza el alcohol. Es capaz de posponer la satisfacción de sus necesidades más inmediatas para lograr su meta: ser jugador de football profesional.

4° Sobrevivencia: la necesidad de sobrevivir a las adversidades que les presenta la vida día a día se hace evidente en una frase del entrenador: “la vida te mete goles todos los días pero hay que empezar cada día como si estuviese cero a cero”

5° Esta misma necesidad de sobrevivir condiciona otra de las características que llama la atención y que podríamos llamar moral laxa, flexibilidad moral o negociación entre los valores éticos y la supervivencia. Esta característica se aprecia en muchos de los personajes: la madre le pide dinero a Julio porque no le alcanza para las cuatro tortas que le han encargado (podemos suponer que conoce la procedencia del dinero que le aporta Julio). El entrenador acepta los uniformes para el equipo, así como el dinero para curarle la mano a Julio procedente del jefe de la mafia de la droga.

6° La ausencia de un figura paterna presente en el hogar: esta situación es evidente y por ello Daniel toma a Julio como figura paterna a quien admira e idealiza. Julio actúa como padre, iniciándolo en los misterios del  placer y la sexualidad, a través de una visión muy masculina. Las escenas del juego de football entre los hermanos son muy demostrativas de esa competitividad viril. El entrenador funge como figura paterna protectora de los muchachos que integran el equipo de football, ellos constituyen una familia deportiva. El Capo hace también de figura paterna de los que integran su banda, pero a través básicamente de solidaridad de “familia delictiva incondicional”. Pareciera que la ausencia paterna favorece este apego excesivo a figuras masculinas sin cuestionamiento de hasta dónde pueden seguirse sus directrices, actuando emocionalmente y sin discriminación, ni límites.

7° La venganza y la violencia como formas de tramitar el dolor y las emociones difíciles. Julio es el mejor ejemplo. No sabe qué hacer con su dolor e impotencia frente a la muerte de la madre. Por ello se encuentra obsesionado con la venganza, como una forma de descargar lo que tanto duele y lo invade completamente. No puede pensar como le dice Daniel que la venganza también le produciría la muerte, sólo desea llevarla a cabo a costa de lo que sea: su  futuro o aún su  propia vida.

Max, el malandro, también parece abrumado por haberle ocasionado accidentalmente la muerte a la madre y tampoco puede hacer otra cosa que lo que ha hecho siempre: descargar la pistola y matar. Así, paradójicamente continúa matando inocentes para aliviar su culpa al tratar de engañar a los otros. Son mecanismos muy primarios y muy psicopáticos.

Daniel también termina haciendo uso de la violencia para descargar su dolor e impotencia,  pero me gustaría centrarme más en el análisis de este personaje y cómo llega a este desenlace según lo que podemos inferir en el planteamiento de la trama.

Daniel siente que nace el día en que es rescatado del basurero, por su madre y por su hermanito Julio. Aunque en cierta medida es una realidad que esta acción le permite vivir, llama la atención que él considere que ése es su nacimiento y por lo tanto su origen. Y este episodio marca en Daniel una profunda gratitud. La acogida de Daniel es desencadenada por Julio quien desea fervientemente una mascota y confunde su llanto con los maullidos de un gato. Gato será el apodo que perdurará el resto de su vida. Creo que este hecho marca el inicio de su identidad como ser humano. Julio, sin duda, ama a Daniel pero también es ambivalente en sus sentimientos hacia éste, como lo muestra en varias escenas, a través de acciones o frases como: “Mamá, qué te parece si lo devolvemos”, “Si yo gano, te vas de la casa”, le cierra la puerta para que no pueda entrar a la casa. Son gestos que traslucen que él se siente un poco dueño de Daniel, es un trato parecido al que se da a una mascota. Julio no logra, posiblemente por celos, darle un lugar con pleno derecho como hermano en su vida. Y Daniel no logra consolidar una identidad propia, con derecho a vivir por sí mismo.

Daniel idealiza a su hermano mayor y considera que su destino está indefectiblemente ligado al de él. Por ello no puede aceptar ninguna oportunidad que lo desligue de Julio. ”Julio es muy grande y hace mucha sombra”, son las palabras del entrenador para explicar este fenómeno de casi adoración de Daniel por Julio. Es un joven muy agradecido, pero su gratitud sin límites se convierte en una prisión que no le permite volar lejos de su inhóspita y peligrosa realidad, teniendo condiciones para hacerlo.

La muerte  de la madre es un accidente frecuente en un núcleo social donde tienden a resolverse los conflictos a balazos. De allí la gran importancia del desarme de la población, pues cuando no se cuenta con la contención que proporciona el pensamiento y la reflexión se actúa para desembarazarse de los sentimientos y emociones desagradables e intolerables. Si se tiene a la mano un arma es posible que se use inadecuadamente como ocurre en nuestra historia en varias oportunidades. El hecho de que haya sido accidental no minimiza sus consecuencias ni reales ni mentales. En cuanto a estas últimas resalta la culpa, tanto de Max, el asesino, como de Daniel, su hijo. En ambos casos la culpa va a tener manifestaciones muy diferentes. En Max se vivencia como una emoción intolerable y como no hay posibilidad de elaboración interna que le permita obtener el perdón propio y ajeno, continúa descargando a través de sus armas de fuego produciendo más y más muertes injustas y absurdas.

Daniel se siente muy culpable por no haber podido salvar a la madre a pesar de que ella le salvó la vida. Lo repite una y otra vez. Le pide al hermano que le recuerde nuevamente su nacimiento, se conecta de nuevo con su origen tan ligado a la generosidad de la madre y del hermano. Que más que darle vida, le han perdonado la vida, evitando su muerte. Sin embargo, Daniel  puede pensar y  tiene mayor capacidad de contención e intenta hacer algo más que vengarse, o matar. Puede entender las consecuencias que traerá la venganza e intenta evitarlas guardando silencio. Pero Daniel es demasiado joven, es apenas un adolescente en busca de su propia identidad. Aún le falta temple y fortaleza, a pesar de la enorme voluntad que se despierta en él para perseguir su sueño. Y además, por sus circunstancias de vida tiene sus propias fragilidades, especialmente su sensación de que no puede vivir sin el hermano y menos aún triunfar sin él y dejarlo de lado.  Intenta convencer a Julio de que reaccione como él, de que  se contenga e intente hacer otra cosa con la muerte de la madre: ”A mamá le gustaría vernos a los dos juntos jugando”. Es decir reparar simbólicamente a la madre, resguardando sus dos hijos, haciendo realidad los deseos de la madre hacia sus hijos, “que logren salir de esta vida”, pero Julio no es igual a Daniel, Julio no tiene esa capacidad de contención y transformación de las emociones y está empeñado en vengarse. Lo odia y desprecia por no permitirle esa descarga que él considera su obligación para con la madre.

A pesar de todos los esfuerzos de Daniel por buscar otra salida las cosas se van complicando, hasta llegar al clímax cuando Julio le dice que siga con su football, con su sueño, pero que lo ha perdido como hermano y ha dejado a su madre en la basura. Creo que esta frase lo sume de nuevo en la desesperación de no poder existir sin la madre y el hermano, incrementa las culpas hasta tal punto que ya no puede pensar, ni contenerse. Sólo puede actuar movido por la rabia, el dolor y la desesperación de sentirse de nuevo sin derecho a la vida y así le cede ahora la vida y su sueño a Julio, volviendo a su origen. La rueda de la fortuna o de la adversidad ha vuelto a girar, movida por los hilos ocultos de la realidad interior y de las fuerzas poderosas del inconsciente. Los antiguos dirían estaba escrito. Se cumplió su destino. Su vida era sólo un préstamo. Se la debía al hermano y se la devolvió…

* Ponencia presentada por la psicoanalista María Cristina Ortega, de la Asociación Venezolana de Psicoanálisis, en el cine foro sobre Hermano, realizado el 14 de agosto de 2010, bajo la organización de las asociaciones civiles  Cedice Libertad y Liderazgo y Visión.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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