Trino Márquez BALANCE DEL 26-S

En las elecciones del domingo pasado, la alternativa democrática se anotó un muy importante triunfo en el camino que conduce a la recuperación institucional del país.

Los números

  1. Ese día, 17.500.000 electores estaban habilitados para escoger los 165 diputados nacionales que conforman la Asamblea Nacional y 12 diputados al Parlamento Latinoamericano (Parlatino).
  2. Del total de diputados nacionales, 162 podían ser electos por todos los votantes en circuitos nominales y en las listas elaboradas por los distintos partidos y organizaciones políticas integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Los 3 diputados restantes conforman la representación indígena y se elegían en aquellos estados donde habitan etnias indígenas. De los 162 parlamentarios, 110 se seleccionaban en 87 circuitos nominales (uninominales, binominales y trinominales, según el caso), mientras los otros 52 se elegían a través de listas partidistas. Junto a las organizaciones de la MUD, el partido Patria Para Todos (PPT) y otras pequeñas agrupaciones presentaron sus propios candidatos en algunas circunscripciones del país.
  3. Antes de la cita electoral del 26-S, la Asamblea Nacional, con la complicidad del Consejo Nacional Electoral, reformó la Ley de Procesos Electorales, modificación que tuvo la siguiente característica: agrupó en circuitos nominales las parroquias donde la oposición tradicionalmente había sido mayoría, con lo cual elevó sensiblemente el costo electoral de cada diputado de este sector; esto ocurrió fundamentalmente en los grandes centros urbanos. En contrapartida, dispersó el voto en las regiones y parroquias donde el chavismo es más fuerte, con lo cual redujo el costo de los diputados oficialistas; esto sucedió particularmente en los estados más rurales y en las ciudades más pequeñas.
  4. Este trabajo de “reingeniería electoral” violó el principio de la proporcionalidad establecido en la Constitución de 1999 y le dio a Chávez una ventaja muy amplia de partida. Algunos expertos calculan esta ventaja inicial en 16 parlamentarios. Por ese cambio, en grandes ciudades como Caracas (el este) o Maracaibo, un diputado podía costar más de 150.000 votos, mientras un diputado en un estado pequeño como Delta Amacuro, podía costar apenas 40.000 sufragios.
  5. El 26-S sufragó 66% del Registro Electoral Permanente (REP), esto es, unas 11.550.000 personas, participación muy elevada para este tipo de comicios. De esta última cifra, 5.628.488 -51,03%- votaron por la MUD y el PPT; en tanto que 5.399.390 -48,97%- lo hicieron por el PSUV y el Partido Comunista. El número de votos nulos y de los sufragados a favor de pequeñas agrupaciones fuera de la MUD y el PPT, fue de 522.122. La alternativa democrática se alzó -por lo tanto-con la mayoría de los votos depositados en las urnas electorales.
  6. Este volumen de votos se tradujo en  67 diputados: 65 la MUD y 2 el PPT. En las elecciones del Parlatino conseguimos 6 de los 12 cargos en disputa. No se lograron 7 representantes porque, a pesar de que sacamos más votos que el chavismo, las dos planchas de oposición que se lanzaron al margen de la MUD restaron un volumen de sufragios que habría sido suficiente para alcanzar ese séptimo representante.
  7. El número de diputados nacionales alcanzados impide que Chávez tenga las dos mayorías calificadas que establece la Constitución y que son necesarias para aprobar leyes orgánicas y designar las autoridades del TSJ, el CNE y el Poder Moral (Contralor, Fiscal y Defensor del Pueblo). Ahora Chávez tendrá que negociar con la oposición la aprobación de las leyes orgánicas y el nombramiento de esos funcionarios. También le será más difícil aprobar leyes habilitantes que le confieran el poder absoluto para dictar legislar.

Las consecuencias

  1. Chávez salió derrotado porque se había planteado como meta obtener dos tercios de la Asamblea. Además, transformó las elecciones en un plebiscito en torno a su figura y su gestión. En este plano, la mayoría del pueblo lo desaprobó.
  2. Chávez es minoría. Si se hubiese tratado de una elección presidencial, habría perdido. Por lo tanto, queda muy mal colocado para los comicios presidenciales de 2012.
  3. La mayoría de los diputados a la Asamblea Nacional lograda por el chavismo, a pesar de haber ganado menos votos, además de quebrantar el principio de la proporcionalidad, se explica porque la distribución circunscripciones fueron diseñadas a partir de una “ingeniería electoral” que privilegio a aquellas regiones donde Chávez es más popular, y le restó peso a aquellos estados donde la oposición es más fuerte.
  4. Hubo estados muy importantes donde quedamos con una mayoría abrumadora de votos: Zulia, Miranda y Táchira. En otros, como Carabobo y Bolívar, donde no ganamos, obtuvimos, no obstante, un volumen muy alto de sufragios, lo cual no se ve reflejado en el número de diputados por la “ingeniería electoral” de la que antes hablé.
  5. Se fortalecieron algunos líderes regionales con proyección nacional. Este es el caso de Pablo Pérez, Zulia, Henrique Capriles R, Miranda, César Pérez V., Táchira, y Antonio Ledezma en el Distrito Capital, donde se ganó en votos emitidos por primera vez en doce años. Lo más probable es que de alguno de estos dirigentes salga el candidato que le disputará a Chávez la presidencia en 2012. Ese candidato será escogido en una amplia consulta nacional y tendrá una enorme  posibilidad de triunfar.
  6. Los partidos políticos salieron fortalecidos. Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia, Acción Democrática y, en menor medida, COPEI, se consolidaron como las principales organizaciones de la alternativa democrática. AD quedó como el principal partido opositor en 15 estados.
  7. El modelo comunista de Chávez sufrió un duro golpe por segunda vez. La primera fue el 2 de diciembre de 2007 cuando el pueblo rechazó su proyecto de reforma constitucional.
  8. Esta victoria no significa que Chávez dejará de seguir intentando aplicar su esquema estatista y autoritario procubano, pues el personaje es tozudo como nadie. Sin embargo, esa estrategia cuenta con menos base popular. Además, queda demostrado que cuando el primer mandatario nacional desconoce la voluntad del pueblo de forma permanente los ciudadanos reaccionan. Los ejemplos de Miranda, Táchira y Zulia son aleccionadores. Chávez ha maltratado estos estados con especial rigor porque sus gobernadores son de oposición. Esa conducta presidencial fue castigada por el pueblo de esas entidades. La gente votó masivamente contra el chavismo. En estos estados la gente salió a reafirmar la descentralización y a defender sus mandatarios regionales.
  9. Se consolidó la vía electoral y constitucional para resolver los problemas políticos del país. La gente pudo apreciar la importancia de su voto y de su protagonismo en los eventos comiciales. El ciudadano común pudo sentir que el porvenir depende, en una medida significativa, de su voto. Sintió que vale la pena votar.
  10. La unidad se reafirmó como divisa e instrumento para recuperar la democracia plena. A partir de ahora será muy difícil que dirigentes u organizaciones participen en procesos electorales fuera de los acuerdos unitarios. La unidad habrá que protegerla y consolidarla, sin triunfalismo, ni arrogancia. Mayor y mejor unidad debería ser la consigna. Hay que destacar el papel de los dirigentes de los partidos de la MUD y, especialmente, el de Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la MUD, y el equipo que lo acompañó.
  11. La violencia es un recurso que Chávez puede utilizar cada menos y con menor eficacia. Los cerros -como ha amenazado el Presidente en numerosas oportunidades- bajaron, pero fue para votar contra el comunismo, el centralismo, la corrupción y la intolerancia que él representa.
  12. Frente a la derrota sufrida por el gobierno, se repite la actitud de Hugo Chávez: arrogancia, desplantes impertinentes, mezquindad. Todos comportamientos dictatoriales propios de un autócrata incapaz de aceptar la voluntad de la mayoría popular.
  13. En contraste, la dirigencia de la oposición ha tenido una actitud amplia orientada al diálogo y a la convivencia civilizada. Los diputados electos de la alternativa democrática insisten en que el nuevo Parlamento será el foro de todos los venezolanos, y no solo de quienes votaron por los representantes de la MUD.

A pesar de la “reingeniería electoral”, de los abusos de poder  y del uso descarado de los recursos para favorecer a los candidatos oficialistas, la democracia vivió el 26-S una gran jornada. Ahora hay que preservar y ampliar ese triunfo. De nuevo la democracia es mayoría.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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