Cine LOS SALVADORES DEL MUNDO

¿Cuándo se quebraron las utopías del siglo XX? Se hicieron añicos con el fracaso del socialismo real y el triunfo casi automático de las nuevas rutas del capitalismo. La arcadia abrió paso al pragmatismo, la nueva religión de los años ochenta. Pero cada cierto tiempo resurgen los ideales libertarios y se repiten las consignas de aquel mitificado año 68 que en Francia y Alemania arrojaron a las calles a miles de muchachos cargados más de ingenuidad que de ideología. En la apertura del siglo XXI renacen las posturas críticas ante un sistema económico que subsiste a pesar de las inmensas miserias del mundo subdesarrollado y la creciente insatisfacción de las naciones industrialmente avanzadas. En 2004, mucho antes de la crisis económica que golpea a Europa y al mundo, el realizador austriaco Hans Weingartner estrenó Los edukadores, elegía de la nostalgia revolucionaria que reúne a dos muchachos y una chica en una operación anticapitalista frente a un burgués representante del orden establecido. Ellos son los salvadores del mundo. Pero lo más importante no se halla en las ideologías sino en los seres humanos.

Jan y Peter son amigos desde la infancia. Jan encarna las posturas radicales y “serias” frente al capitalismo mientras Peter mantiene una actitud más abierta y risueña. Ambos se introducen de noche en las casas de los ricos y alteran el orden de los muebles y objetos, sin robar nada. Dejan un mensaje escrito: “Tienes demasiado dinero. Los días de tu riqueza están contados”, firmado por “los edukadores”. Una amenaza ingenua a la cual se une Jule, la novia de Peter, más por la necesidad de aventura que por compromiso ideológico. Todo no pasa de ser un juego hasta que una “visita” se complica y deben tomar prisionero a Hardenberg, a un cincuentón rico que simboliza para ellos la injusticia del capitalismo. Comienza entonces una confrontación mucho más rica y reveladora.

Este segundo largometraje de Weingartner (Feldkirch, Austria, 1970) pone de relieve la incertidumbre de nuestros días y la necesidad de encontrar un rumbo tanto en el plano político como en el personal. Jan, el más seguro de sus ideas, comienza a dudar de sus convicciones. Peter, en el fondo, sólo aspira a pasarla bien en Barcelona con sus amigos. Jule, en cambio, descubre la importancia de lo no convencional y, además, el amor por los dos muchachos, en una cita abierta de Jules et Jim (1962) de François Truffaut. Y el burgués Hardenberg cree poder retomar los viejos sueños de su juventud rebelde, cuando era amigo del legendario líder estudiantil Rudy Dustche. Este cuarteto de personajes termina construyendo una relación no lineal que incluye la amistad y la comprensión del otro. Pone de manifiesto el trabajo interpretativo del hoy ya famoso Daniel Brühl (el mismo de Good bye Lenin) como Jan, al lado de Julia Jentsch como Jule, Stipe Erceg como meter y Burghart Klaubner como Hardenberg. Cada cual desarrolla sus personajes, los hace evolucionar y proponen que la política pase a un segundo plano. Pasaron de ser los salvadores del mundo para derivar en los salvadores de sí mismos.  Si bien no hay respuestas en el terreno de las ideologías, la necesidad de comprender y compartir se impone, aunque la película tenga un final descolocado.

Film breve en su producción pero amplio en sus alcances, Los edukadores establece un vínculo entre la generación de 1968 y la de 2004, tal vez con una visión pesimista en términos de modelo de sociedad pero definitivamente a favor de la rebeldía y el cuestionamiento de la injusticia. Evita glorificar a los idealistas y trata de mostrar a sus personajes con sus propias contradicciones. ¿Qué van a hacer Jan, Peter y Jule después de salir de esta suerte? Eso no importa como tampoco importa el destino de Hardenberg. Andan por allí o por allá, en lo suyo. Lo fundamental, hoy, es que Alemania es el país que ha enfrentado mejor la crisis económica que aún castiga a Europa. Con el trabajo de sus seres humanos.

LOS EDUKADORES (The Edukators / Die Fetten Jahre Sind Vorbei), Alemania y Austria, 2004. Dirección: Hans Weingartner. Guión: H. Weingartner y Katherina Hel. Producción: H. Weingartner y Antonin Svoboda. Fotografía: Matthias Schellenberg y Daniela Knapp. Montaje: Dirck Oetelshoven y Andreas Wodraschke. Música: Andreas Wodraschke. Elenco: Daniel Brühl, Julia Jentsch, Stipe Erceg y Burghart Klaubner. Distribución: Gran Cine / Copia en DVD. Se exhibe exclusivamente en Cincelarg 3.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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