Cine RELACIONES PELIGROSAS

De pronto, algunos nombres vuelven desde el olvido. Como el de Sidonie Gabrielle Colette (1873-1954), mejor conocida como Colette, la escritora francesa que escandalizó a la Europa de la primera mitad del siglo pasado con sus conductas trasgresoras de las fronteras moralistas de su época. Escribió novelas provocadoras, actuó en espectáculos de cabaret, ocupó las páginas sociales de la prensa rosa, se divorció con gran estruendo, sobrevivió a dos guerras mundiales y no tuvo reparos en besar a otra mujer en público, entre otras menudencias. Este es el personaje sobre el cual Stephen Frears quiso rodar una película, pero al final prefirió adaptar dos de sus textos más famosos. El resultado es La edad del deseo (“Cheri”), una obra que recuerda su célebre Relaciones peligrosas (“Dangerous Liaisons”, 1988) no sólo porque recrea un ambiente de licencia moral sino por el protagonismo de Michelle Pffeifer en un papel que le calza de maravillas: una cortesana que en el declive de su belleza dedica sus esfuerzos a la educación sentimental y erótica de un muchacho “que debe entrar en la sociedad”. Situación que se convierte en una provocación del amor imposible. L’amour fou. La mesa está servida para el banquete visual.

A principios del siglo XX, antes de la explosión vital de la Belle Epoque, París es el centro del mundo. La metrópolis donde reinaban los artistas, la moda, el teatro, la música… y las cortesanas, mujeres bellas y cultas en el arte del amor que llegan a ser mantenidas por los hombres poderosos de aquellos tiempos. Léa de Lonval es una de esas hermosas mujeres que cercana a los 50 años ha conseguido llevar una vida agradable y ya no ejerce como cortesana. Una mañana se encuentra con su antigua compañera, Charlotte Peloux, que está acompañada por su hijo, Chéri, como ella le llama. Su madre tiene grandes proyectos para él, pero el chico debe convertirse primero en un hombre hecho y derecho y madame Peloux le pide a Léa que le enseñe sus artes amatorias. Ella acepta y lo que comienza siendo un travieso flirteo se convierte en un apasionado amor que dura seis años. Claro, el querido Cheri (para eso lleva su nombre) no era un chico virgen sino más bien un manipulador del placer.

El tema de la decadencia de la belleza no es algo nuevo en el cine y tampoco en la literatura. En este caso la despedida de la plenitud de una mujer hermosa se desarrolla a través de una aventura amorosa con un hombre mucho más joven. Con el bien armado guión del dramaturgo británico Christopher Hampton y la esplendorosa fotografía de Darius Khondji, los mismos colaboradores de Frears en Relaciones peligrosas, la película avanza de manera segura como una comedia de enredos que se convierte en un drama con sabor amargo. Poco a poco el juego de palabras, las situaciones equívocas y la sensualidad de los cuerpos abren paso a la dura realidad. Las normas se sociales imponen sobre la posibilidad del amor.

Michelle Pfeiffer, una celebrada actriz de 50 años, retirada de la pantalla en los últimos tiempos, regresa en La edad del deseo con un papel que le permite demostrar una gran madurez interpretativa. Frears centra su historia alrededor de su belleza y su talento, observándola de manera acuciosa, casi implacable. Pffeifer construye un personaje complejo y lleno de matices, que va más allá de la representación de un rostro y un cuerpo hermosos. Se halla acompañada por Rupert Friend como el manipulador Cheri. Ambos consiguen llevar perfectamente el peso de la película. Los secunda la siempre eficiente Kathy Bates.

El director irlandés narra su historia con solidez, acentuando sus filosos diálogos y poniendo de relieve la alta calidad de producción técnica. Edifica un gran espectáculo donde el vestuario y el diseño de producción son fundamentales en la construcción del entorno social y dramático que aísla y condena a sus dos personajes centrales. Como lo hizo en su aplaudida La Reina (“The Queen”, 2006) o en su muy popular Héroe por accidente (“Hero”, 1992), se interesa más por las implicaciones éticas de su relato que por las acciones de sus protagonistas. En La edad del deseo prefiere el trabajo de observación hacia sus formas de sentir la pasión y ofrece una mirada interna al conflicto que el declive de la belleza genera en un mundo de apariencias. En este sentido, rescata el planteamiento medular de las novelas de Colette, especialmente en Gigi y esta Cheri, cuando cuestiona los códigos de conducta de la época, más cercanos a la hipocresía y la conveniencia que a la comprensión franca de los conflictos. Al comienzo de esta última novela, Léa de Lonval cuenta las perlas de su collar: son 49. Una por cada año de vida. Está a punto de colocar la número 50. Entonces aparece el amor con Cheri, un montón de años menor. De lo cual se infiere que el cuestionamiento de Colette a la sociedad francesa de principios del siglo pasado, bien puede extenderse a nuestros días. ¿Quién acepta el amor entre una mujer madura y un muchacho indeciso? Algunos dramas son fascinantes.

LA EDAD DEL DESEO (“Cheri”), Reino Unido, Alemania y Francia.  2009. Dirección: Stephen Frears. Guión: Christopher Hampton; basado en dos novelas de Colette. Producción: Andras Hamori, Tracey Seaward, Bill Kenwright y Thom Mount. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Darius Khondji. Montaje: Lucia Zuchetti. Diseño de producción: Alan MacDonald. Vestuario: Consolata Boyle. Elenco: Michelle Pfeiffer, Rupert Friend y Kathy Bates, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Cine RELACIONES PELIGROSAS

  1. centrofirstdraft dijo:

    Esta película fue presentada en Berlin 2009 y recién ahora es que podemos verla en las pantallas venezolanas. La reunion de Frears, Michelle Pfeiffer y el guionista Christopher Hampton fueron suficiente motivación para verla, sobretodo considerando que Relaciones Peligrosas es uno de mis films favoritos. Sin embargo, todo parecido a esta ultima gran obra se queda allí. El tono de Cheri es mas ligero que el de Relaciones Peligrosas y creo que esto se debe al carácter del personaje principal, cuya interpretación de Rupert Friend la encuentro «incolora» y poco convincente como objeto de deseo y lujuria. No acorde a al gran trabajo de la Sra. Pfeiffer quien una vez mas se luce y demuestra que es una excelente actriz. Buena pero película para no del otro mundo. Esperabamos mas.

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