Letras MI SELECCIÓN DE 2010

Vargas Llosa coronó su carrera con el Nobel.

No me cabe duda: la gran noticia literaria del año  se encuentra en la figura y la obra de Mario Vargas Llosa, no sólo por la publicación de su nueva novela El sueño del celta (Alfaguara, Santillana, Barcelona, 2010) sino por el Nobel merecido por  muchos años y tantas veces postergado. Un hombre de ideas y de letras, el autor peruano más universal ha sido un  habitual trasgresor de la narrativa, el drama teatral y el ensayo y, sobre todo, morador y analista de un mundo en constante cambio. Desde hace tiempo Vargas llosa dejó de ser un escritor latinoamericano para devenir en un creador universal. Como admirador de su obra, celebro este reconocimiento compartido con toda la lengua española. La otra noticia para nuestro medio —en este caso terrible— se halla en la desaparición de Manuel Caballero, autor infatigable, historiador y analista de nuestra realidad, militante de las ideas y la democracia. Un eterno adiós.

Este ha sido un año particularmente pródigo en la vida editorial venezolana, tanto para los autores nacionales como los de más allá de nuestras fronteras. Creo tarea imposible analizar —con rigor de lector exigente— la totalidad de las novedades presentadas por las firmas editoras activas en nuestro país, tanto en el campo del ensayo como de la narrativa y la poesía. Mi capacidad de lectura no va a la par del ritmo de publicación impuesto en los últimos años. De modo que antes de hacer un balance extenso del año que concluye prefiero comentar los textos que más me han interesado por diversas razones.

En el terreno de la narrativa venezolana me interesó sobremanera Blue Label/Etiqueta Azul (Fundación Casa Arturo Uslar Pietri, Los Libros de El Nacional, Colección Letra Portátil, Ediciones CEC, 2010), novela primeriza de Eduardo Sánchez Rugeles, exploradora de los sentimientos y las realidades de las nuevas generaciones venezolanas y ganadora de la primera edición del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Prieti. También recuerdo Paleografìas (Alfaguara, Santillana, Caracas, 2010), retorno de Victoria de Stefano a la mirada interna y al viaje emocional, en torno de un creador en la cincuentena de su vida con más insatisfacciones que gratificaciones. Un poco más allá ubico Sumario (Alfaguara, Santillana, Caracas, 2010) de Federico Vegas, concebida como la reconstrucción literaria del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud a través de la crónica jurídica del único caso de magnicio en la historia de Venezuela. Otro autor destacado, Francisco Suniaga, rememoró la infancia en una isla que ya no existe en Margarita Infanta (Random House Mondadori, Caracas, 2010), combinando géneros y miradas de manera muy íntima. Y no puedo dejar de destacar La huella del bisonte (Grupo Editorial Norma, Caracas, 2008) de Héctor Torres, novela publicada hace unos años alrededor del juego de la seducción y los hallazgos afectivos en generaciones distintas. Desde luego, son muchos más los escritores venezolanos que han presentado sus trabajos en los últimos doce meses pero este espacio es limitado. Los comentaré próximamente.

En el campo de la narrativa internacional me limité a piezas arribadas a nuestro mercado con cierto respaldo de la crítica. De esos títulos encontré ambición y fuerza en El hombre que amaba a los perros (Tusquets Editores, Colección Ardanzas, Barcelona, 2009) del cubano Leonardo Padura, con tres líneas argumentales emparentadas por la tragedia histórica: la de Liev Davídovich Bronstein, mejor  conocido como Trotski, motor de la revolución rusa; la de Ramón Mercader, el comunista español que asesinó al líder bolchevique el 20 de agosto de 1940; y la de Iván Cárdenas Maturell, un casi anónimo escritor cubano que sobrevive en los albores del siglo XXI, que acepta  el desafío personal de escribir la historia de un viejo que comparte sus recuerdos sobre una época ya ida. También disfruté de manera especial La soledad de los números primos (Ediciones Salamandra, 2009, Barcelona), primera novela del italiano Paolo Giordano, abrumadoramente sumergida en las aguas de los temores juveniles. Al volver a nuestro continente evoco la tensión devastadora de una novela como Necrópolis (Editorial Norma, Bogotá, 2009. Premio La Otra Orilla), del colombiano Santiago Gamboa, cultor de personajes extremos en el marco de la mitología cultural. Finalmente celebro en la llamada literatura de entretenimiento la reciente presencia en español de La pista de arena (Ediciones Salamandra, Barcelona, 2010), del siciliano Andrea Camilleri, con un nuevo caso de su famoso comisario Salvo Montalbano. Y desde luego, en el plano de los best sellers se hallan los tres capítulos de Millenium (Ediciones Destino, Barcelona, 2008), el fenómeno editorial de Stieg Larssonque rompe los esquemas de la literatura comercial.

Al referirme al ensayo debo colocar en lugar privilegiado Poder y catástrofe (Taurus, Santillana, Caracas, 2010) de la venezolana Paula Vásquez, el intento más completo y documentado para comprender las causas y consecuencias del deslave de 1999, con mayor vigencia hoy día. Un libro esencial, muy bien esctito y con un rigor sorprendente. Otro título imprescindible se encuentra en La herencia de la tribu (Biblioteca Ana Teresa Torres Ensayo. Editorial Alfa, 2009, Caracas), extensa e intensa reflexión de Ana Teresa Torres sobre las raíces de nuestras conductas como ciudadanos y como pueblo. Con un tono periodístico muy nítido, El rapto de la odalisca (Aguilar, Santillana, Caracas, 2009) de la venezolana Marianella Balbi, se convirtió en una referencia medular, aunque a veces olvidada por ciertos intereses del despojo artístico que sufrió el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. No puedo olvidar la desmesurada y pertinente Anatomía de un instante (Ramdon House Mondadori, Barcelona, 2009), del narrador Javier Cercas, en torno de aquel hist´órico día de febrero cuando se atentó contra la naciente democracia española. Finalmente, acude a mi memoria El insomnio de Bolívar (Debate, Ramdon House Mondadori, México y Bogotá, agosto de 2009), singular libro del mexicano Jorge Volpi que ofrece algunas reflexiones de nuestro pasado latinoamericano y también algunas pistas sobre nuestro futuro.

Esta es mi selección muy personal. Perdonen los que se quedaron fuera.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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