Gerver Torres EL DESEMBARCO VENEZOLANO

Bajo el nombre de “El desembarco”, apareció recientemente una columna en el diario colombiano El Espectador. En ella su autor, Andres Hoyos, dice lo siguiente: “ESTÁN POR TODAS PARTES, PONEN restaurantes, abren almacenes, instalan droguerías, invierten en negocios, compran apartamentos, perforan pozos y asisten con entusiasmo a cuanto evento se organiza. Son el desembarco venezolano, así sus integrantes no vengan en barco, sino en avión”.

Al igual que el autor del artículo en referencia, mucha gente en Colombia celebra hoy la llegada a esas tierras de miles de venezolanos que han decidido instalarse en el vecino país para emprender proyectos y realizar sueños que se le hacen cada vez más difíciles en su patria. Constituyen una impresionante fuga de talento y de recursos financieros; de energía y potencial de desarrollo. Nada más, en el colegio de ingenieros de Colombia aparecen registrados hoy por encima de 600 ingenieros venezolanos. Las historias y los pequeños ejemplos de lo que están haciendo abundan. Entre los más llamativos está el de empresas de hidrocarburos creadas o dirigidas hoy por profesionales provenientes de nuestra industria petrolera, a quienes prácticamente se les ha hecho imposible continuar viviendo en Venezuela en virtud de la persecución política a la que han ido sometidos. Estas empresas, entre las que destacan Pacific Rubiales y Alange Energy, están contribuyendo a elevar continuamente la producción petrolera colombiana, la cual alcanzó niveles record de 800 mil barriles diarios en Noviembre pasado.

Mientras del lado nuestro de la frontera vemos a PDVSA desplomarse, incapaz de sostener niveles de producción que ya antes tuvo, mucho menos de crecer ni de aumentar su potencial de producción, nuestro vecino se convierte progresivamente en una nueva potencia petrolera dentro de la región, con la contribución del talento venezolano, perseguido y expulsado por el régimen que nos gobierna. Cuando se produjo aquel despido masivo de más de 20 mil trabajadores de PDVSA, el presidente Hugo Chávez creía que él, después de todo, se estaba quedando con lo con lo más valioso de todo, porque se quedaba con el petróleo. Estaba equivocado porque la riqueza no es el petróleo sino la gente.

Desde allende las fronteras, la gente del petróleo se lo está demostrando.

gerver@liderazgoyvision.org

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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