Alicia Freilich ¿QUÉ SOMOS?

Por la obra viva de William Niño Araque

Pregunta necesaria para un mínimo balance anual y bicentenario. Desde que Francisco de Miranda exclama que esto es sólo bochinche, la literatura venezolana resulta un índice confiable porque en su metáfora global  responde y descubre lo más oculto del ser venezolano. El muestrario es muy extenso en narrativa, poesía y ensayo, bocado apetecible para los investigadores literarios.  Van algunas referencias, a capricho, sobre narradores, pioneros y actuales.

Somos…Tienda de muñecos, títeres, Julio Garmendia. Pueblo sufriente en eterna espera, Rómulo Gallegos. Espejo del arlequín provinciano en su desarraigo citadino: Guillermo Meneses, Salvador Garnendia, Oscar Guaramato, Oswaldo Trejo y José Balza. Terreno funerario de una tácita guerra civil clasista: Miguel Otero Silva. Escenario de la subversión portátil: Adriano González León, Eduardo Liendo e Israel Centeno. Acto cultural cursi en campamento fijo: José Ignacio Cabrujas. Aldea dictatorial con visos fílmicos de modernidad: Elisa Lerner. País en venta: Isaac Chocrón.

Constante tumulto: Argenis Rodríguez. Tóxico bonche continuo: Francisco Massiani. Cantera inagotable de un peligroso desolvido generacional: Ana Teresa Torres y Victoria de Stéfano. Celda abierta criminal y cotidiana: Alberto Barrera Tyzca. Erótico fervor en carpas y misiones secretas: Federico Vegas. Villa tribal del disparate: Aglaya Kinzbruner. Y los nuevos,  entre muchos: Rodrigo Blanco Calderón y Eduardo Sánchez Rugeles. Junto a gente joven que traspasa y complementa la literatura con un enorme bagaje musical sobre el básico Desorden Público: Horacio Blanco. Humor criollo agudamente bonachón: Andrés Barrios con sus Hermanos Naurales. Y la cinta especial Hermano: Marcel Rasquin.

Concepto en interrogante, imágenes, textos, actuaciones, sonidos, cuestionadores, irreverentes, unidos por el dolor de patria, tácitamente se preguntan ¿Será esto un perpetuo desfile castrense, mina corruptora, urbe rupestre, caos legislado, fallida nación civilista, republiqueta boli-bananera, bochinche sin remedio? ¿Todo, más o menos que eso?

Dos siglos del quehacer venezolano exigen rigor evaluativo, tarea más urgente  que la compra de parapetos bélicos y el montaje de  ceremonias decadentes. Reto para  aspirantes a ejercer una nueva manera de hacer política con lo que llaman profundo conocimiento de causa.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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