Trino Márquez LAS CONSIDERACIONES DE LOS TIRANOS

Muhamar Gadafi enfrenta la legítima protesta de los sectores que lo adversan, utilizando todo el mortífero poder de las armas compradas con el dinero que le pertenece al pueblo libio, el mismo que se cansó de sus excentricidades, abusos, corrupción e inagotable incompetencia.

Esa rebelión ha puesto al descubierto, por la vía del silencio y la parálisis, la complicidad de gran parte de la comunidad internacional con ese tirano. Pareciera que para gran parte de los mandatarios del mundo democrático, el conflicto libio tuviese las mismas características que tuvo, por ejemplo, la situación explosiva vivida en Perú cuando Fujimori intentó arrebatarle el triunfo a Toledo. En esa oportunidad se vivieron momentos de tensión que hubiesen podido desencadenar graves choques entre los partidarios de uno y otro bando. La comunidad internacional se mantuvo expectante y presionó a través de distintos mecanismos diplomáticos para lograr la salida del usurpador Fujimori. Habría sido inconveniente una intervención militar internacional para resolver un conflicto que los peruanos estaban en capacidad de solucionar por sí mismos.

La situación en Libia es diametralmente opuesta. El pueblo libio pareciera no estar en capacidad de detener la sevicia de Gadafi, megalómano sanguinario que lleva 42 años gobernando con mano de hierro a ese empobrecido país, al que le niega el derecho de renovar su liderazgo. Sorprende que la señora Ángela Merkel, jefa del Gobierno de la nación más influyente de Europa, haya señalado en la cumbre de mandatarios de la Unión Europea en Bruselas que ella es “fundamentalmente escéptica” ante una intervención armada en Libia, sugiriendo, de paso, que sería una operación que violaría la soberanía y el principio de autodeterminación. Según la Canciller hay que dejar que los libios resuelvan su problema. Casi cita con comillas al teniente coronel Hugo Chávez, quien –además de salir de asomado a ofrecerse de mediador- se pronunció exactamente en el mismo sentido ¿Dónde está parada la señora Merkel y el combo de mandatarios que piensan igual que ella y que el caudillo criollo? ¿Por qué tanta consideración con ese genocida?

El comentario de la Canciller teutona parece propio de los gobernantes chinos o rusos, quienes jefaturan regímenes autoritarios o democracias tan imperfectas como la surgida en Rusia luego de la implosión del imperio soviético. Pero, resulta inaceptable de la mandataria de un país que padeció el ultraje de un psicópata como Hitler y vivió el holocausto perpetrado contra los judíos.

Gadafi es el único que está beneficiándose de la actitud vacilante de la Unión Europea, de los EE.UU., de la Liga Árabe y del resto del mundo civilizado. Los gobernantes de esos países serán responsables –en buena medida- de la masacre contra los libios y de exterminio de la oposición al régimen de Gadafi, que sin duda se desatará si el déspota y sus hijos reasumen el control de los territorios liberados.

El Derecho Internacional está sirviendo de excusa para justificar la moderación que se mantiene frente a Gadafi, cordura que ese terrorista repontenciado no ha manifestado en ningún momento. A lo máximo que las instancias internacionales se han atrevido hasta ahora es a lanzarle algunas tímidas amenazas, a pedirle que –por favor- deje el poder (¡cuánta decencia!) y a reconocer al Consejo Nacional de Transición, la organización asentada en Benghasi que resiste agónicamente la embestida del déspota. Ninguna de estas iniciativas tan lights hacen mella en el endurecido corazón de, dictador que añora morir al igual que Stalin y Mao: en su cama, disfrutando del poder, rodeado de sus acólitos y sin haber pagado ninguno de los crímenes cometidos contra su pueblo y contra la humanidad.

Tanta debilidad debe provocar  hondas reflexiones en los demócratas venezolanos. En 2012 –cuando las posibilidades de derrotar electoralmente a Chávez, hermano de Gadafi, son enormes- es probable que el comandante no admita su derrota y trate de demostrar qué significa que su revolución también es armada. Armada gracias al petróleo de los venezolanos.  En ese momento los líderes mundiales –especialmente si Insulza ejerce la secretaría general de la OEA- podrían mantener, en nombre de la autodeterminación de los pueblos- la misma actitud cobarde que han manifestado ante Gadafi. En esas circunstancias los demócratas de toda América Latina y del planeta tendrían que presionar a sus respectivos gobiernos para que sancionen al caudillo tropical y lo obliguen a aceptar su salida. De lo contrario, se impondría de nuevo la pusilanimidad, tal como ahora. Sería esa una prueba de fuego para los gobiernos democráticos y para los venezolanos.

@tmarquezc

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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