Letras ESPEJO DE UN PAÍS

Dos formas de entender el conocimiento se enfrentan en la primera novela de Gonzalo Himiob.

Apenas cruzamos el umbral de Ausencias deja la noche encontramos un puente entre la ficción literaria y la realidad política de esta Venezuela del siglo XXI que ha atravesado un periodo histórico cruento y ha sufrido la destrucción de sus valores, sus instituciones y sus mecanismos de desarrollo. Aunque no podría definirse como narrativa política, la primera novela de Gonzalo Himiob no puede evitar las referencias al proceso iniciado hace doce años. Se sumerge tanto en las aguas claras de la academia como en los charcos del aparato oficial del poder, para ofrecer el panorama terrible de un país que necesita repensarse, reasumirse y reconstruirse. El creciente deterioro docente y personal experimentado por un prestigioso profesor universitario marcha paralelo al surgimiento de una generación de nuevos líderes. Ambas líneas narrativas se contrastan, se encuentran y se enfrentan al amparo de las travesuras de los espíritus del Waraira Repano, el majestuoso Ávila que alberga a Caracas. Realismo y fantasía se articulan como parábola de una sociedad urgida de reivindicaciones.

Con apenas cuarenta y dos años, Himiob ha labrado una interesante trayectoria como abogado dedicado a la defensa de los derechos ciudadanos en un espacio social sojuzgado por el autoritarismo, la corrupción y el oportunismo. Más allá de su carrera profesional se halla una vena literaria que poco a poco va gestando su propio camino. En 2007 publicó los volúmenes de poesía Las otras lunas y el mundoLas crónicas del rinoceronte, del león y de los avestruces, seguidos por la edición de esta Ausencias deja la noche que nos ocupa, a principios de 2010, y de su segunda novela Sentir la sed a finales de ese mismo año. Es también autor del ensayo El gobierno de la intolerancia, publicado por Los Libros de El Nacional en enero del año pasado.

El punto de partida de Ausencias deja la noche se ubica en el proceso de depreciación personal de Egbert Kauf, honesto y respetado docente que va transformando su forma de entender el conocimiento hasta convertirse en un mercenario del pensamiento, al servicio de la arbitrariedades jurídicas y constitucionales impulsadas por un presidente populista para mantenerse a toda costa en el poder. En la acera de enfrente se encuentran Carlos Paredes, su novia Ana Medina y numerosos activistas estudiantiles, símbolos de la rebeldía juvenil frente al poder. A través de estos personajes antagónicos, Himiob teje una trama surcada por otras líneas narrativas y por personajes secundarios que componen un fresco de la última década venezolana. Expone situaciones que se alejan del realismo para trazar rutas más alegóricas. Individuos y situaciones que rozan el estereotipo de manera adrede y definen ciclos fácilmente identificables.

Es evidente que el peso de la conflictiva realidad venezolana se encuentra presente en la percepción del abogado-escritor, al punto que influye no sólo en el tema trabajado sino en la forma de construir el relato. La lucha por los derechos ciudadanos adquiere dimensión de escenario de las acciones de estos seres humanos atrapados en las grietas de un país. Realidades que el autor conoce en profundidad. Tal vez por ello sus protagonistas y sus respectivos antagonistas funcionan como referencias humanas más que como manifestaciones equilibradas. El profesor Kauf puede representar a tantos intelectuales que han cedido prestigio y respeto al apoyar un modelo político autoritario y al tratar de justificar sus conductas. De la misma forma, Carlos Paredes parece una síntesis de distintos luchadores juveniles en busca de la reivindicación de la venezolanidad. Entre ambos iconos se despliega otro conjunto de expresiones tomadas de las circunstancias del entorno y convertidas en piezas de un rompecabezas nacional, complejo en sí mismo. Por eso los eleemtos sobrenaturales se articulan a la trama central. Son recursos narrativos al servicio de una concepción del mundo.

En Gonzalo Himiob anida una vocación pública tanto como abogado como escritor. Mantiene sus ideas con precisión. Narra con el conocimiento de lo sucedido. Propone una visión que, si bien peca en algunos momentos de un romanticismo improbable, no deja de lado el factor humano y el amor, en su sentido más completo.

AUSENCIAS DEJA LA NOCHE, de Gonzalo Himiob. Grupo Intenso, Caracas, 2010.

 

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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