Alicia Freilich EL DISCURSO DEL RÉGIMEN

…es  el otro Plan Ávila, a fuego lento y destruye la moral porque amedrenta, chantajea, humilla, manipula y ofende, en especial  a los más humildes y necesitados. ¿Por qué? Voz y gestualidad convincentes son primera necesidad en el  oficio político, lo muestran la cinta El discurso del Rey y el “Sangre sudor y lágrimas” radial con el timbre dramático de Winston Churchill que movilizó a todo un continente contra los nazis. Si al vocablo se añaden los lenguajes de la expresión facial y corporal, se obtiene el retrato completo del orador y la credibilidad de su mensaje. El paradigma es un Führer silente, golpeando con su trasero al globo terrestre a ritmo marcial en El Dictador de Charles Chaplin. Clara evidencia son los manotazos que remedan un garrote o  látigo como acento rítmico a la oratoria plana, repetitiva y amenazante del líder. El  televisor mudo enseña ese peligroso  nacionalsocialismo cuya versión tropical es un monólogo en  traje-bandera para avisar que la patria es derecho exclusivo de quien lo usa, patrón único, macho castigador necesario, en trance alucinatorio, delirio chimbo-raso, sobre un volcán represado. Ese idioma de sonoridad golpeada y golpiza corporal ¿será el del llamado Nuevo Venezolano que soporta palizas con tal de recibir dádivas? El “vota por mi ya que  te doy”, “quiéreme porque te regalo”, quien trabaja peca, el desempleado, ladrón o mendigo es un santo revolucionario. Son los salmos del nuevo credo. Eso de preguntar a uno o varios de los obligados presentes: ¿Verdad que esta revolución  es cheverísima?” es la vil maniobra que alimenta al grueso de sus militantes, electores y milicias.

Vaya manera de dignificar a los damnificados , traficar con el  miedo y el sufrimiento, construir una soberana sociedad-patriótica que se respeta. La mentira encadenada, humillante en su compra abierta de adeptos, armas en mano, culpa de su fracaso a la derecha-imperialista-yanqui-burguesa- capitalista. Qué dictadura tan original  y moderna para los improvisados de diploma y cachucha rojos. Pero, una mínima pedagogía política obliga a insistir, aunque sea para algunos de ese más del 75 por ciento  menor de 35 años que desconoce el abc de la Historia.

Si la civilización ha sido un reemplazo de imperios invasores que buscan suprimir todo testimonio de los dominados y exigen sumisión total, de esa barbarie, resistida por las víctimas, nace una fusión étnica y cultural que es la humanidad, tantas veces inhumana. En su novela El sueño del celta, Mario Vargas Llosa nos conduce por dos de los infiernos que la corona inglesa. explotadora del caucho, fundó en el Congo Belga y la Amazonía generando como tantos imperios durante siglos, prácticas de tortura y exterminio físico y cultural. Pero a diferencia de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas o del Padre Las Casas entre otros, VLL no focaliza ese crimen sólo en la dirigencia sino que desmenuza la conducta de los funcionarios públicos, desde un embajador hasta un matón, burocracia militar y civil, ejecutora del “mal  banal” analizado por Hanna Arendt. Masa ignorante, oportunista o miedosa que obedece sin límites al rey, presidente o mandamás de turno. Aporte primario del coloniaje al imperio.

Otra perogrullada para veinteañeros engañados con títulos-express; El castrismo surgió con doctrina imperial antiyanqui de vocación neo-imperialista para colonizar a Hispanoamérica. Venezuela le es imprescindible para susbsistir. Su primer intento fue por gestiones y coqueteos fracasados de su Comandante ante Rómulo y Carlos Andrés. Pero el tradicional caudillaje militar y la  inmadurez política del venezolano promedio que sólo conocía cuatro décadas democráticas, entregan  a esta joven república liberal, como la mina del parasitario y voraz imperialismo fidelista. Y por ahora, los pobres ricos somos esta Colonia ¡Uh-Ah

Revertir estos daños que alimentan a un tercio de la población y dejan indiferentes al otro 30 por ciento es tarea primordial para recuperar la democracia partiendo de la reconciliación afectiva unitaria, tema pendiente en el Discurso de la Oposición que merece comentario aparte.

 

 

 

 

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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