Letras LA EXTRAVAGANTE PERSONALIDAD DE VÍCTOR MODESTO FRANKLIN

Rocanegras de Fedosy SantaellaHace muchos años, al amparo sereno de unos whiskys, Rodolfo Izaguirre me contó la historia de un peculiar personaje de la Caracas de los años veinte que Leoncio Martínez había bautizado como el duque de Rocanegras y príncipe de Austracia. Llamado realmente Víctor Modesto Franklin, fue un notable protagonista de la escena social de aquella ciudad provinciana que, gracias a la entonces reciente riqueza petrolera, iba en pos de la modernidad. Tiempos de la tiranía de Juan Vicente Gómez y de secretos e intrigas de palacio. Durante años olvidé a ese hombre de bufanda y paltó levita, de elegancia afectada y dignidad imbatible. Lo reencontré en Rocanegras, primera novela de Fedosy Santaella que indaga en hechos conocidos por muchos para exponer la doble moral de las autocracias, a través de una adecuada combinación de ficción e historia. Ese caballero de estrafalaria personalidad y gustos exóticos, formado en Francia —donde se batió en duelo con Román Martán en el parisiense Bosque de Boloña, un enemigo que lo persigue más allá de lo posible— deviene en el investigador de un crimen que fue muy comentado en una época dominada por la censura y los secretos. Publicada hace cuatro años, su trama engancha de inmediato al lector y lo conduce a través de ciertos laberintos ocultos que parecen ajenos a la realidad.

A partir del asesinato de Juan Crisóstomo Gómez —conocido como Juancho, hermano del dictador andino y primer vicepresidente de la República— la noche del 30 de junio de 1923, en una habitación del Palacio de Miraflores, el narrador venezolano urde una novela muy curiosa y muy bien escrita que combina el relato histórico con la preceptiva fundamental de la novela de detectives. Pero este crimen tiene más de relaciones personales que de motivaciones políticas, como se afirmó entonces. Esa noche, antes de su muerte, en el teatro Olimpia, Juancho Gómez le regaló su bastón al duque de Rocanegras. A la mañana siguiente la noticia sacudió al abogado de costumbres exóticas, cuya investigación personal del caso lo conduce a Isidro Barrientes, supuesto amante del difunto, y a Dionisia Bello, ex amante del tirano, cuya hija, Margarita Torres, se había suicidado cuando Juancho contribuyó a mancillar su honor de señorita virgen. Ambas pistas —o hipótesis policiales— constituyen los caminos que concluyen en una verdad muy dura pero también muy propia de la preservación del poder.

Santaella se nutre de los datos reales para edificar una ficción que explora los mecanismos oscuros que protegieron a Juan Vicente Gómez, el Benemérito, el Bagre, devenido en el Gran Simulador y en el propulsor de las intrigas y sus consecuencias. El autor se vale de un personaje extravagante, afrancesado, arbitrario y distanciado de las costumbres caraqueñas, como herramienta para reconstruir el caso y para develar sus complicidades. Se trata de una fabulación, a todas luces, que guarda la virtud de lo verosímil, de lo creíble, sin necesidad de constatar prueba alguna. Nadie puede garantizar que Víctor Modesto Franklin investigó la muerte del vicepresidente de la República, pero no importa. El lector sigue la pesquisa con curiosidad, como si fuese un relato policial, más en la tradición de la novela de detectives inglesa que de la serie negra norteamericana o francesa.

Rocanegras ofrece pasajes memorable, como el diálogo a buen resguardo entre el temido dictador y el estrafalario personaje que define sus intereses. O la conversación entre éste y Dionisia Bello, mujer incapaz de renunciar al poder. Lo que pone de bulto la trama reside en la condición homosexual del hermano favorito de Gómez, en un país francamente machista, y en las consecuencias de este tipo de secretos en una sociedad cerrada y temerosa. Víctor Modesto Franklin enhebra los hilos ocultos que unen personalidades ilustres con ambientes reprochables. De esta manera la novela presenta personajes curiosos como Lorena Saldivia, indigna mujer a quien el duque ama con vergüenza, cuyo hermano Gabriel se convierte en bisagra del hallazgo de las redes íntimas del caso. O el rojizo Blunt, detective de la legendaria agencia de investigaciones Pinkerton. O el amenazador Robert Mastro, cuidador de intereses extra nacionales. O el mismísimo José Vicente Gómez, quien aspiraba a la sucesión de su padre.

En Rocanegras Santaella se atreve a novelar una historia que tiene mucho de verdad pero también de leyenda. Lo hace con destreza, hilvanando situaciones, desarropando secretos, perfilando personajes. La reveladora carta escondida en la empuñadura del bastón que Juancho regaló al duque es apenas la pieza detonante del escándalo contenido. Como todo en aquellos tiempos del miedo y la sombra. Una novela que se lee con placer.

ROCANEGRAS, de Fedosy Santaella. Ediciones B, Caracas, 2007. 118 páginas.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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4 respuestas a Letras LA EXTRAVAGANTE PERSONALIDAD DE VÍCTOR MODESTO FRANKLIN

  1. alicia freilich dijo:

    ROCANEGRAS es, efecto, una de las novelas más importantes de la actual narrativa venezolana y conviene su reedición,cuanto antes.af

  2. alicia freilich dijo:

    En efecto, Rocanegras es una de las novelas más importantes de la nueva narrativa venezolana y conviene reeditarla cuanto antes.
    af

  3. alicia freilich dijo:

    Este comentario sobre Rocanegras es muy justo y certero con la novela y con el talento de Fedossy Santaella. Rocanegras es una de las creaciones literarias más importantes de la nueva narrativa venezolana y conviene su inmediata reedición porque ilumina rincones oscuros del tradicional quehacer político venezolano.

  4. Aquí, en San José de Costa Rica, aunque tengo referencias de la novela Rocanegras, no he podido obtenerla. No obstante, aparte de razones literarias, la novela me interesa por razones históricas que tienen que ver con mi ciudad: aquí vivió luego de la muerte del tirano Gómez y hasta su expulsión en 1951, Santos Matute Gómez, su hermano bastardo, y uno de los implicados en la trama de ese texto literario: ¿alguien podría hacérmela llegar? … estoy en medio de una investigación sobre el oscuro personaje de Santos Matute en CR y me interesa mucho, y por eso me encargaría de todos los gastos en que se incurra; y cualquier información sobre el susodicho es bienvenida.

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