Gerver Torres LOS QUEBRANTOS DE SALUD DE CHÁVEZ Y DE LA DEMOCRACIA VENEZOLANA

La desaparición súbita y prolongada del escenario público del presidente Chávez, ha puesto en evidencia cuando menos dos cosas: uno, que su salud no está bien; y dos, aun más importante, que la institucionalidad venezolana está mucho peor. Sobre la salud del presidente se sabe muy poco. El guión del silencio que han seguido diversos autócratas de distintas latitudes y tiempos, cuando se han enfermado, se está repitiendo en el caso del presidente venezolano. Los problemas de salud y las muertes de Lenin, Stalin, Franco, Juan Vicente Gómez y otros actores similares fueron un gran misterio en su momento. Por aquí por el Caribe, muy cerca de nosotros tenemos también el caso de Fidel Castro, cuyo estado de salud es un secreto de Estado.

Pero si bien se sabe poco sobre la enfermedad que padece el Presidente Chavez, sí es posible diagnosticar, en cambio, el extremo grado de deterioro que padece la institucionalidad venezolana y que queda al desnudo en virtud de los quebrantos de salud del mandatario. Si la enfermedad del Presidente hubiese ocurrido en un ambiente democrático y transparente, se estarían produciendo continuamente partes médicos sobre su estado de salud. Habría fotos circulando por doquier de las instalaciones en las cuales se encuentra recluido.

Abundarían las discusiones y programas de televisión sobre la enfermedad especifica que lo aqueja; médicos explicando sus causas y tratamientos. Si el presidente escondiese –como lo hace- su verdadero estado de salud, habría una Asamblea Nacional autónoma que pediría explicaciones sobre el asunto. Habría nombrado una Comisión que investigara el tema o cundo menos se habría producido un debate sobre la cuestión. Eso es lo que ocurre en un país libre y democrático cuando un personaje de tanta relevancia nacional como lo es el Presidente de la Republica, sufre algún problema serio de salud. También estaría el Vicepresidente de la Republica, encargado de la Presidencia, tal como lo manda en nuestro caso la Constitución.

Paradójicamente, la operación mediante la cual el Presidente viene ocultando su real estado de salud, va desnudando al mismo tiempo, y en toda su crudeza, los males que aquejan a la democracia venezolana. La gran maniobra de encubrimiento es simultáneamente otra de revelamiento. Se esconde un estado de salud, el suyo, y se revela otro, el de la institucionalidad democrática venezolana. Todo ello con el mundo entero como testigo.

gerver@liderazgoyvision.org

twitter@gervertorres

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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