Silvia Dioverti DE ENFERMEDADES, DIFERENCIAS Y ADIOSES

Jack Clayton legó un mensaje de esperanza a los canadienses.

(…) el amor es cien veces mejor que el odio. La esperanza es mejor que el miedo. El optimismo es mejor que el desaliento. Entonces: amemos, conservemos la esperanza y sigamos siendo optimistas. Y cambiaremos el mundo.

Jack Layton

Este 22 de agosto murió el líder del Nuevo Partido Democrático de Canadá, Jack Layton. Pocos días antes había anunciado su retiro definitivo de la política y había escrito a los canadienses una sentida carta de despedida. En mayo pasado tuve la oportunidad de escucharlo en un mitin en Montreal y me sentí convocada, no sólo por su sencillez, por la mesura de su discurso, sino porque, a pesar de instar al cambio, sus palabras no herían, su verbo no humillaba, antes bien, una serena fuerza emanaba de él y hacía pensar que, en efecto, con gente así, un mundo mejor es posible. Como homenaje a su trayectoria de ser humano y político, quiero compartir con aquellos lectores que no la conocen, esta, su última carta.

Queridos amigos:

Desgraciadamente mis tratamientos no tuvieron los efectos deseados. Pongo en manos de Olivia [su esposa] esta carta para que la comparta con ustedes en el caso de que yo no pueda continuar. Recomiendo que Nycole Turmel, diputada de Hull-Aymeler, siga su trabajo como encargada interina hasta que un nuevo sucesor o sucesora sea elegido.

Le recomiendo al partido [NPD] que, inspirándose en el calendario de 2003, elija lo antes posible un nuevo líder para que éste tenga tiempo de consolidar el equipo y renovar nuestro partido, de manera que pueda prepararse para las próximas elecciones.

Algunas palabras adicionales:

A los canadienses que luchan contra el cáncer y quieren aprovechar plenamente la vida, les digo esto: nos se desalienten por el hecho de que mi batalla no haya obtenido los resultados esperados. No pierdan la esperanza, pues las terapias y los tratamientos para vencer esa enfermedad están muy evolucionados hoy. Tienen razones para ser optimistas y para tener frente a la enfermedad una posición convincente y determinante. Mi único consejo es que valoren los momentos vividos con aquellos que aman, tal como yo he tenido la suerte de hacerlo este verano.

A los miembros de mi partido: trabajando juntos hemos obtenido resultados importantes durante los últimos ocho años. Ha sido un privilegio ser el jefe del NPD y les agradezco su confianza, su apoyo y las innumerables horas dedicadas a nuestra causa. Mucha gente tratará, de aquí en adelante, de convencerlos para que la abandonen. Pero ella es mucho más grande que un líder. Respóndales trabajando más denodadamente y con una determinación sin precedentes. Recuerden siempre nuestra noble tradición de justicia social, de salud universal, de jubilación pública y de los esfuerzos que hacemos para asegurarnos de que todas las personas sean tomadas en cuenta. Sigamos yendo hacia adelante. Demostremos, en todo lo que hagamos durante los próximos cuatro años, que estamos dispuestos a servir a los canadienses al formar el próximo gobierno.

A los miembros de nuestra asamblea partidista: he tenido el privilegio de trabajar con cada uno de ustedes. Nuestros encuentros siempre fueron la parte más importante de mi semana. Mi rol fue exigirles a ustedes que den  lo mejor. Y ahora lo hago nuevamente. Los canadienses les otorgarán una atención especial en los meses futuros. Queridos colegas, sé que ustedes harán que las decenas de miles de miembros del NPD se sientan orgullosos al demostrarles que trabajan con la misma ética y solidaridad que nos han hecho merecer la confianza de millones de canadienses en la última elección.

A mis conciudadanos de Quebec: el 2 de mayo último ustedes tomaron una decisión histórica. Decidieron que, para reemplazar al gobierno federal conservador de Canadá por algo mejor, debían trabajar juntos y en colaboración con la gente progresista de todo el país. En ese momento tomaron la decisión correcta. Y aún hoy lo es y seguirá siéndolo en las próximas elecciones cuando, juntos, triunfemos. Ustedes eligieron un excelente equipo de diputados para que nos represente en el Parlamento, ellos lograrán cosas importantes y harán de Canadá un país mejor para todos nosotros.

A los jóvenes canadienses: he trabajado toda mi vida por mejorar las cosas. La esperanza y el optimismo caracterizaron mi carrera política, y sigo siendo optimista y teniendo esperanza en el futuro de Canadá. Ustedes son una fuente de inspiración para mí. Me he reunido con mucho de ustedes y hemos hablado de sus sueños, de sus frustraciones y de sus ideas de cambio. Cada vez más y más jóvenes se implican en la política porque quieren mejorar las cosas. Muchos han decidido otorgarle un voto de confianza a nuestro partido. Ahora que mi carrera política termina, quisiera trasmitirles mi convicción de que ustedes tienen el poder de cambiar este país y el mundo. Muchos retos los esperan, desde el agobiante tema del cambio climático a la injusticia de una economía que excluye a tantos de ustedes de la riqueza colectiva, sin olvidar los cambios que serán necesarios para construir un Canadá más solidario y generoso. Vuestra energía, vuestra visión y vuestra pasión por la justicia son, exactamente, lo que este país necesita hoy en día. Ustedes deben estar en el corazón de nuestra economía, de nuestra vida política y de nuestros planes, tanto en el presente como en el futuro.

Por último, quisiera recordarles a todos los canadienses que Canadá es un país magnífico, un país que representa la esperanza del mundo entero. Pero podemos construir un país mejor, un país en el cual la igualdad, la justicia y las oportunidades sean más grandes. Podemos construir una economía próspera y compartir las ventajas de nuestra sociedad de manera más equitativa. Podemos cuidar mejor a nuestros mayores, podemos ofrecerles a nuestros niños mejores perspectivas para el futuro. Podemos contribuir a salvar el ambiente y el planeta. Y podemos rehabilitar nuestro nombre ante los ojos del mundo. Podemos hacer todo eso porque, por fin, tenemos un sistema de partidos políticos federales  que nos ofrecen verdaderas escogencias, y en los que vuestro voto cuenta; cuando se trabaja por el cambio se puede, efectivamente, provocarlo. En los meses y años por venir el NPD les propondrá una nueva y atrayente alternativa. Mis colegas del partido forman un equipo impresionante y abnegado. Escúchenlos, consideren las alternativas que les proponen y tengan siempre presente que, trabajando juntos, podemos tener un país mejor, un país más justo y equitativo. No dejen que nadie les diga que eso no es posible.

Queridos amigos: el amor es cien veces mejor que el odio. La esperanza es mejor que el miedo. El optimismo es mejor que el desaliento. Entonces: amemos, conservemos la esperanza y sigamos siendo optimistas. Y cambiaremos el mundo.

Sinceramente,

Jack Layton

(Traduc. Silvia Dioverti)

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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