Gerver Torres CENSO DE FICCIONES Y MENTIRAS

Según anécdotas que oigo, mucha gente le estaría mintiendo copiosamente al Censo 2011. Cuando se trata, por ejemplo, del número de personas que habitan la vivienda, las familias se duplican o triplican, para erradicar cualquiera impresión de espacios o cuartos vacíos. Abuelitos, tíos, nietos, sobrinos, ahijados, aparecen de la nada. Así, el Censo puede terminar arrojando que Venezuela tiene sesenta millones de habitantes. Ante el temor de que el gobierno utilice los datos que den para luego actuar en su contra, las personas entrevistadas ocultan o inventan información. La gente de la clase media, en particular, teme que la información sobre sus viviendas sea utilizada para luego practicar alguna forma de expropiación.

Que eso ocurra con el Censo es lamentable, pues se trata de un instrumento muy valioso para la planificación de los sectores público y privado. Pero la conducta de la población en este caso es racional, explicable. El gobierno dice que el censo no tiene carácter político, pero a menudo los principales dirigentes del oficialismo –incluido el presidente- declaran que absolutamente toda acción gubernamental, todo programa es ideológico; que estamos en una batalla política donde todo cuenta. El gobierno dice que vivimos en un estado de derecho, pero la gente ha visto vulnerar el derecho a la propiedad de numerosos compatriotas; sus activos expropiados o confiscados, con muy poco apego al derecho. ¿Por qué no habría de ocurrirle lo mismo a cualquiera otro? El gobierno dice que la información recogida sólo servirá a nobles propósitos de planeamiento, pero la gente ha visto conformarse listas negras de ciudadanos –como la de Tascón- que son utilizadas para hostigar a quienes no están con el gobierno. ¿Por qué no podría ser usada la información del Censo para lo mismo?

El Censo, que es un instrumento para contarnos, esta vez no servirá para eso. Más bien, dará información sobre el grado de desconfianza que la gente le tiene al gobierno. Por supuesto, de sus verdaderos resultados será difícil que nos enteremos. La gente le habrá mentido al gobierno y como el gobierno no querrá declarar que el Censo fue un fracaso, posiblemente inventará cifras, le mentirá al país. El Censo 2011 habrá sido entonces un censo de mentiras; las que le habrá dicho la población al gobierno y las que le habrá dicho después el gobierno al país. Lo que salga de allí, posiblemente sea más útil para una novela de Garcia Marquez que para fundamentar las quimeras del Ministro Giordani.

Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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Una respuesta a Gerver Torres CENSO DE FICCIONES Y MENTIRAS

  1. Ramón Martínez Iglesias dijo:

    En nuestro país teníamos que hacer igual, puesto que el nuestro se parece mucho al de ustedes. Que pena.

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