El rumor de las piedras EL SUEÑO DE UNA HEROÍNA COTIDIANA

Cuando las empresas encuestadores indagan sobre el principal problema de la sociedad venezolana obtienen una misma respuesta: la violencia. Al mismo tiempo, cuando preguntan cuál es el mayor anhelo de los ciudadanos de este país la conclusión es reveladora: un techo propio. Los venezolanos quieren vivir en paz y en su casa. Si a Alejandro Bellame —autor de la recordada El tinte de la fama y del conmovedor cortometraje Fosa común— se le hubiese ocurrido hacer una “película de tesis” sobre la violencia y la vivienda en Venezuela no le habría quedado un film tan redondo y completo como El rumor de las piedras. Sobre todo porque la idea medular que atraviesa toda su historia es otra: el papel jugado por la mujer de los sectores más pobres de nuestra sociedad. La madre trabajadora que echa adelante una familia en medio de tantas adversidades, que busca preservar la vida de sus hijos y que sueña con tener una casa lejos de la marginalidad y la delincuencia. La búsqueda de una sociedad más justa y satisfactoria. El sueño de una heroína cotidiana.

Bellame regresa al barrio —escenario de tantas películas venezolanas— para contar la historia de Delia, una obrera de treinta y siete años con doble trabajo: durante el día en una beneficiadora de pollos y luego cocinando almuerzos para vender entre los vecinos. Sostiene a sus dos hijos y a su madre enferma —todos sobrevivientes de la tragedia de Vargas de diciembre de 1999—  en un barrio pobre de Caracas. Pero sabe que todo está en su contra. La violencia alcanzará a sus hijos como un designio fatídico… como la lluvia que se llevó a su niña en medio del caos de las aguas. Ese punto de partida dramático se transforma en una odisea coral donde cada uno de los miembros de la familia juega un papel fundamental en el marco de la miseria física y la miseria moral. Estas tramas particulares se articulan en un cuerpo central que avanza de manera coherente, con una fuerza narrativa que conmueve. El rumor de las piedras es un melodrama muy bien construido. Por eso fue la gran triunfadora del reciente Festival de Mérida.

La dirección de Bellame prioriza la visión de conjunto para ubicar a cada personaje en su dimensión precisa. Delia tiene un drama íntimo como lo tiene su hijo William, el mayor, más cercano a la delincuencia que a la escuela. En cambio Santiago, el menor, representa la esperanza y la promesa del futuro, mientras su abuela simboliza la protección y la nostalgia de los tiempos idos. Un poco más allá, un hombre trabaja el mármol y sabe escuchar el rumor de las piedras para abrir un camino en la vida de esa mujer. En el medio, un niño es víctima de los enfrentamientos de las bandas. Todo confluye hasta una situación conflictiva —durante el atraco a un banco— que le otorga dimensión al drama social venezolano. Bellame se encarga de recordarnos lo que pasa en este país.

El cuadro actoral se revela extremadamente profesional en todos sus niveles, Rossana Fernández constituye una de las mejores sorpresas del cine venezolano de los últimos años. Su construcción de Delia es detallista, íntima, sensible, brillante. Descubrimos una actriz de verdad. Christian González asume el papel de William con mucha fuerza, asumiendo las contradicciones que genera el miedo y la desesperanza. Juan Carlos Núñez le brinda vida y credibilidad al personaje del pequeño Santiago. Aminta de Lara le otorga a la abuela una extraña sensibilidad. Alberto Alifa sabe componer el personaje de contrapeso como el escultor que trabaja el mármol para levantar una pieza como la propia vida. Verónica Arellano y Laureano Olivares dan vida a personajes secundarios. Se evidencia un cuidado particular en la selección de actores.

La fotografía de Alexandra Henao y la dirección de arte de Matías Tiko expresan las características de la pobreza con una belleza que no traiciona el sentido dramático de la historia. El film fluye con un ritmo que no decae gracias al montaje de Moisés Durán, Ángel Manrique y Félix Colina, secundado por la música de Daniel Espinoza. El rumor de las piedras es, sin duda, una de las mejores películas venezolanas de la década.

EL RUMOR DE LAS PIEDRAS, Venezuela, 2011. Dirección: Alejandro Bellame Palacios. Guión: Alejandro Bellame Palacios y Valentina Saá Producción: José Ernesto Martínez. Fotografía: Alexandra Henao. Montaje: Moisés Durán, Ángel Manrique y Félix Colina. Sonido: José Guillermo Márquez. Música: Daniel Espinoza. Dirección de arte: Matías Tikas. Vestuario: Patrica Busquet. Elenco: Rossana Fernández, Christian González, Juan Carlos Núñez, Aminta de Lara, Alberto Alifa, Verónica Arellano, Laureano Olivares, Zapata 666. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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