Gerver Torres EL TURISMO MÉDICO DEL PRESIDENTE

Estando en Aruba la semana pasada, me contaban unos funcionarios públicos de ese país, de cómo hasta hace pocos años, muchos arubeños venían a Venezuela, principalmente al Estado Falcón, para hacerse distintitos tratamientos médicos y dentales. Agregaban que ahora, esa gente está viajando a Colombia y Panamá. No vienen a Venezuela por varias razones que van desde la inseguridad física hasta la inseguridad que tienen de recibir los servicios que necesitan por falta de materiales, equipos, medicinas o fallas eléctricas.

Por mi parte, les comentaba lo paradójico que resulta esa situación cuando el mundo está conociendo de una nueva actividad que emerge con fuerza: el turismo médico. Resulta que como consecuencia de la gran disparidad de precios en los servicios de salud entre países desarrollados y países emergentes, en los últimos años se ha desarrollado una nueva corriente de turismo, a la que se le ha dado ese nombre, el de turismo médico. Se trata de habitantes de países como los Estados Unidos que viajan a lugares tan disimiles como la India, China, Colombia o Argentina para cualquier tratamiento o intervención, médico o dental.

Se calcula que para el año próximo ese mercado puede llegar a los 100 millardos de dólares a nivel mundial con más de 500 millones de personas viajando fuera de sus países para ser atendidos por médicos, enfermeras, dentistas y hospitales extranjeros. Las diferencias de precios pueden ser tan notables, que además de cubrir los gastos de los servicios médicos que reciben, las personas que lo hacen cubren también todos los gastos de transporte y alojamiento, y además de eso ahorran.

Este mercado se ha vuelto tan atractivo, que algunos países están activamente posicionándose en él, tal es el caso de Corea del Sur y Panamá. Para los países receptores se trata de un ingreso en divisas que beneficia no solo al sector salud sino a toda la economía.

Se trata también de una presión hacia la mayor calidad de los servicios médicos, de lo cual se beneficia la población local. Venezuela es un destino medico natural para el Caribe y podría serlo para el sur de los Estados Unidos. Esa sería una forma de sacarle partido a la globalización.

Pero hoy, no solo es que para nosotros ese turismo no progresa o se ha secado sino que camina al revés. El primer ejemplo lo da el Presidente de la República quien viaja a otro país del tercer mundo en búsqueda de atención medica ¿Quién quiere ir a tratarse medicamente a un país, cuyo presidente se va a otro lugar a tratarse su salud?

gerver@liderazgoyvision.org

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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