Isabel Pereira EMPLEOS: NI NARANJAS NI LIMONES

No dejan de asombrar las ofertas electorales sobre el empleo. Algunos prometen crear 500 mil empleos. Lo extraño es que no se diga donde van a florecer esas miles de oportunidades. Es como si brotaran solos, silvestres. Yo crearé empleos decentes, es la oferta más común; no queda más que preguntar dónde, con quién, cómo.

No se aclara que esos empleos corresponderían al desarrollo de empresas privadas, las que por esencia generan riqueza, bienes y servicios.

Esta reflexión surge de las cifras del mercado de trabajo. De las 12.040.363 personas ocupadas, 6.764.615 están en el sector formal, 5.275.848 en el informal. Entre los formales, es decir donde —supuestamente— están los empleos estables, protegidos por las leyes del trabajo, la seguridad social, crece el empleo público de forma desmesurada, 1.500.000 más los últimos diez años.

Este aumento va de la mano con la desaparición de 107.000 empresas privadas en el mismo periodo.

La tendencia es clara, si seguimos como vamos, en pocos años Venezuela será un país de empleados públicos, servidores del Estado, en su gran mayoría personas subsidiadas y no dedicadas a la creación de riquezas. Será un país de más de 6 millones de empleados públicos.

Cabe preguntar: ¿a qué se debe el inusitado crecimiento del empleo público? ¿Cuáles son esas grandes obras del Estado que han requerido millón y medio de trabajadores? ¿Estarán construyendo escuelas, hospitales, viviendas, carreteras? Las estadísticas no muestran en ninguno de esos campos obras de envergadura ¿Habrán crecido las empresas del Estado que producen alimentos, ropas, muebles, artefactos eléctricos, carros, bicicletas? Improbable, al ver las cifras de importación: 70% de los alimentos, toda la ropa y artefactos eléctricos. Un completo misterio.

¿Dónde estarán esos nuevos ejércitos de funcionarios públicos? De lo poco que se filtra desde el gobierno, sabemos que contratan personal a destajo, por temporadas, en oficios improductivos que no agregan valor ¿Cuántos de los batallones bolivarianos del PSUV estará formados por empleados públicos con ese único oficio? Solo lo sabremos después del 7 de octubre.

De paso, a esa gente habría que prometerles oportunidades dignas, en empresas serias.

El otro tema que no se menciona es el crecimiento de la economía informal. Este sector se convierte en receptor del desagüe de las estatizaciones, de las maquinarias destruidas, los proveedores arruinados y de los números rojos en los balances de las empresas confiscadas.

A sus trabajadores no les queda más que emigrar hacia la informalidad. Por esa simple razón los informales aumentan de mes a mes. Cada estatización trae una oleada de desempleo, tal como en el sur del lago donde se estatizaron cerca de 70 empresas proveedoras de servicios a la industria petrolera, lo que eliminó 20.000 empleos, o lo que pasará con los trabajadores de Smurfit, que irán todos a la calle, destruirán las máquinas, arruinaran los campo y luego a ver cómo se defienden los trabajadores.

Las proyecciones indican que en cinco años existirán todos los trabajadores públicos que el Estado pueda mantener y otra mitad laborando en la informalidad, sin aportar, contribuir, ni ganar para vivir decentemente. Tal como muy bien describe el Proyecto Simón Bolívar: el socialismo es un proceso de “desarrollo progresivo hacia la propiedad social sobre los medios de producción, la implementación de sistemas de intercambios justos, equitativos y solidarios contrarios al capitalismo.

Si no hay cambio de rumbo, en el Socialismo Siglo XXI solo existirán trabajadores del Estado e informales subterráneos, aguantando todas la corrupción policial y política que al gobierno le venga en gana.

Es ineludible aclarar los objetivos: crear cien mil empleos solo puede ser a partir del surgimiento de diez, cinco o cincuenta mil nuevas empresas capitalistas, del tamaño que se quiera, capaces de de generar empleos decentes. No habría que tener tanto miedo para afirmarlo, todas las estadísticas muestran que las instituciones más apreciadas en este país son: la iglesia, los medios de comunicación y la empresa privada. Son las que cumplen lo que ofrecen, es la opinión del pueblo.

Los empleos no crecen en el monte no son naranjas ni limones. No llueven. Los crean las empresas y en ellas solo las privadas se dedican a crear riquezas. Remember Cuba y su socialismo: todos empleados público y luego, todos a la calle.

Isaper@gmail.com

@isapereirap

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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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