Trino Márquez LA MARCHA DE LA UNIDAD

Concluido el proceso de inscripciones de los candidatos a las primarias, el panorama luce despejado. El régimen manejó la hipótesis según la cual la consulta de la oposición naufragaría. Se equivocó. Ahora se debate en una contradicción. Francisco Ameliach, secretario de Organización y Propaganda Electoral del PSUV, felicita a la MUD por la ruta electoral que ha tomado. Richard Izarra. ministro de Comunicación e Información, señala que la unidad opositora parece una “pelea de borrachos”. Se nota que la cohesión y madurez de las organizaciones que integran la Mesa, han desestabilizado al joven funcionario, igual que al resto del Gobierno. El chavismo no logra convencer al país de las bondades que supuestamente tiene, en una democracia protagónica como la que proclaman, el hecho de que un autócrata se autodesigne candidato ad eternum, sin que exista ninguna consulta, ni siquiera por cortesía, a las bases masas.

Para escoger al contrincante de Hugo Chávez el 7 de octubre del año entrante, los sectores democráticos del país podrán optar entre figuras que representan posturas de centro izquierda socialdemócrata, de centro derecha ligadas al socialcristianismo tradicional o liberales con un alto sentido de la inclusión social.

Hasta ahora el discurso de los aspirantes ha sido muy parecido. Todos se han pronunciado acerca de ka defensa de la Constitución, el rescate del equilibrio y la independencia de los poderes, el resguardo del Estado de Derecho, la reafirmación del carácter apolítico y profesional de las Fuerzas Armadas, la protección de la propiedad privada, la reactivación del aparato productivo, el estimulo a las inversiones, tanto nacionales como foráneas, para fomentar el empleo productivo, el combate a la pobreza, la capitalización de los recursos humanos a través de la salud y la educación y la seguridad social, las relaciones internacionales basadas en la reafirmación de la soberanía y la independencia nacional, la lucha a fondo contra la delincuencia y la inseguridad personal, la recuperación de la infraestructura nacional devastada tras trece años de destrucción continua.

Se ha evitado discutir sobre algunos temas controversiales. Los más importantes: ¿qué hacer con PDVSA y la industria petrolera? ¿Qué hacer con las empresas de Guayana, quebradas todas por la incompetencia gubernamental? Eludir estos puntos ha sido correcto. El populismo y la demagogia desenfrenadas del régimen podrían llevar a que Chávez se afinque en cualquier proposición sensata, que no tenga como centro preservar la completa estatización de todas esas industrias.

Henrique Capriles, Leopoldo López, María Corina Machado y Pablo Pérez, a pesar de que expresen un discurso común sobre los problemas más agudos que confronta el país, tendrán que comenzar a definir sus propios perfiles. Es la única manera de diferenciarse para atraer la atención del electorado. Están obligados a justificar la consulta electoral, pues si no existiesen diferencias programáticas entre ellos, sino solo de estilo, hubiese sido mejor no convocar las primarias y haber escogido el candidato a partir de encuestas, o a través del consenso entre las distintas organizaciones y dirigentes que participan en la MUD. El factor clave que justifica las primarias es la diferencia entre los aspirantes. Esas discrepancias deben aflorar.

La confrontación de planteamientos y ofertas entre los ellos permitirá convertir la cita del 12-F en un evento de alcance nacional. Hasta ahora la hábil manipulación que Chávez ha realizado de su enfermedad y los numerosos y graves problemas del país, han impedido que las primarias se instalen como un tema nacional de primer orden, más allá de los círculos opositores más politizados y radicales. A partir de ahora hay que situar ese punto en los primeros lugares de la agenda nacional.

Pareciera que la polarización entre Capriles y Pérez es inevitable. La alineación de Un Nuevo Tiempo, AD y COPEI con Pérez, y de Primero Justicia, Podemos y la Causa R, con Capriles, permite suponer que la batalla decisiva la librar+an ellos dos. En este momento son los más favorecidos por las encuestas, pero María Corina y López han desarrollado campañas atractivas. La presencia de ambos ha aumentado. Lamentablemente, un formidable candidato como Antonio Ledezma se retiró. Su participación en los debates habría elevado el tono de la discusión de los pretendientes. No es descartable un escenario en el que haya una carrera reñida entre ellos cuatro. Conviene recordar que en el tarjetón aparece el rostro del aspirante, no el de la organización que lo apoya.

La decisión de los electores y el destino de la campaña no hay que dejárselos a los encuestadores, que bastante se han equivocado. Si fuese por algunos de ellos, no tendrían que realizarse las primarias, y, a cambio, habría que elegir de nuevo al teniente coronel. Esta vez por aclamación.

@tmarquezc


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Acerca de Alfonso Molina

Alfonso Molina. Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores. Ver todo mi perfil
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